“Nací en Cuba, pero soy nicaragüense”

Argelio Córdoba tiene siempre a mano la respuesta para cada pregunta. Y jamás se va hacia atrás ante cualquier consulta, aunque ésta sea de índole personal. Tiene un diálogo agradable. Como dirigente se elogió siempre su estilo agresivo, su picardía al protestar y su habilidad para dar confianza a los jugadores. Sobre todo, fue paciente […]

Argelio Córdoba tiene siempre a mano la respuesta para cada pregunta. Y jamás se va hacia atrás ante cualquier consulta, aunque ésta sea de índole personal. Tiene un diálogo agradable.

Como dirigente se elogió siempre su estilo agresivo, su picardía al protestar y su habilidad para dar confianza a los jugadores. Sobre todo, fue paciente con los más jóvenes.

“Fijate, en Chinandega me llevaron a Genaro Llanes, Próspero González, Damián Rivera, Pablo Centeno y muchos más, que no sabían jugar o estaban en la posición equivocada y yo trabajé con ellos. Los ayudé a ser mejores jugadores”, señala con mucho orgullo.

El manager se da cuenta que funciona cuando gana. Si no ganas, no sobrevives y como yo gané el campeonato con el Chinandega en los dos torneos iniciales de la Primera División en los años setenta, entonces decidí quedarme en este oficio. De lo contrario estaría en otra cosa.

Claro. Tuve éxito a nivel local y con la Selección Nacional. Eso es así. De otro modo, te aseguro que ni estaríamos hablando. Yo siento el afecto y el respeto de este pueblo. Y tú sabes, a los perdedores se les trata de esa forma.

No me preguntes cuántas han sido que a todas las he querido.

Parte de mi familia quedó en Cuba al momento de la revolución de Fidel Castro y otra parte se fue a Miami. Un hermano pasó 20 años preso y te voy a contar algo: él supo que yo estaba vivo, cuado el juego contra Cuba en 1972.

Un amigo le llevaba la información inning por inning hasta la galería donde él estaba. Y cuando yo entré a hablar con Julio Juárez, en el noveno episodio, las emisoras cubanas dijeron que el manager de Nicaragua, Argelio Córdoba, había entrado a hablar con el pitcher. Así que el amigo le dijo eso y mi hermano se puso feliz.

Sí claro, lo vi en Miami en una de las giras de la Selección Nacional. Siempre he tenido una buena comunicación con toda mi familia, con mis hijos, mis nietos y mis bisnietos.

No tengo quejas, me siento un nicaragüense nacido en Cuba, dijo el ahora comentarista de beisbol y uno de los mejores managers que han desfilado por los campos de nuestro país.

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