- Voces sandinistas desestiman opinión de Humberto Ortega
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El general retirado Humberto Ortega, hermano del Presidente electo Daniel Ortega, consideró que no es momento de radicalismos ni de alinearse al bloque latinoamericano y antiestadounidense que lidera el presidente venezolano Hugo Chávez.
El general Ortega, un personaje misterioso, de muy pocas entrevistas y dedicado a los negocios, dijo ayer al diario La Nación, de Costa Rica, que “no hay cabida para el eje que se habla de Venezuela, Cuba y Bolivia”.
“El único eje que podemos apoyar es el eje centroamericano contra la pobreza”, dijo Ortega.
El militar retirado reveló que esta misma opinión se la habría expresado a su hermano e incluso a Raúl Castro, el segundo al mando en el gobierno de Cuba y la figura que ha asumido el poder tras una operación que ha sacado de sus funciones habituales a Fidel Castro Ruz.
FSLN, SIN REACCIÓN OFICIAL
Hasta ayer en la tarde todavía no había una reacción oficial del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). LA PRENSA intentó comunicarse, en repetidas ocasiones, con Samuel Santos, el encargado de Relaciones Exteriores de ese partido, pero fue imposible localizarlo mediante su celular.
El que sí habló fue el ex canciller Miguel D’Escoto Brockman, quien rechazó las declaraciones del general en retiro y se expresó en forma crítica de él.
El ex embajador Aldo Díaz Lacayo, cercano también a Ortega y mencionado como uno de los posibles candidatos a la Cancillería, sostuvo que el nuevo gobierno apuntará a una “unidad regional” en un sentido estratégico de desarrollo.
GENERAL: FSLN PRAGMÁTICO
Según el general Ortega, su hermano y la dirigencia del partido son pragmáticos y recordó que el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos se aprobó con el apoyo del FSLN.
“A pesar de su dirigencia un tanto fuerte, radical y ortodoxa, en la práctica el FSLN es muy pragmático. En este momento no hay más salida que un gobierno de unidad nacional. No hay cabida para radicalismos ni lineamientos internacionales”, sostuvo.
Ortega días antes de las elecciones había propugnado por esa unidad sin importar quién resultara ganador.
Ahora sostuvo que “Daniel tendrá que hacer un gobierno con vocación social, sin caer en el error que cometimos en el pasado, cuando caímos en el populismo. Daniel Ortega tiene que hacer un gobierno de centro-izquierda”.
RELACIONES DIFÍCILES
Daniel Ortega ganó la Presidencia el pasado 5 de noviembre después de concluir una campaña en la que Chávez lo apoyó abiertamente.
Chávez también envió ayuda directa a las alcaldías sandinistas en un programa de alfabetización, otro de urea y la adquisición de petróleo barato.
Quien lidera el programa es Dionisio Marenco, el alcalde de Managua y también uno de los personajes más cercanos al caudillo sandinista. Está por verse cuál será su posición ante el conflicto entre Washington y Caracas.
Chávez y el gobierno del presidente George W. Bush se han confrontado ideológicamente, a pesar de que existe una relación comercial basada en el petróleo entre ambos países.
El otro punto espinoso a nivel internacional, pendiente para el nuevo gobierno, es la relación que Nicaragua tendrá con China continental y Taiwán.
La semana pasada, Ortega se acercó a Taiwán en una reunión que sostuvo con el jefe del Estado Mayor de ese país y el Jefe del Ejército de Nicaragua, general Omar Halleslevens.
El general taiwanés, Lien Tien-Yu, anunció el 24 de noviembre pasado que se fortalecerá la cooperación militar con el Ejército nicaragüense, calculada actualmente entre el millón y dos millones de dólares al año.
El gobierno taiwanés también prometió una inversión de 108 millones de dólares en el primer año de gobierno de Ortega, quien asumirá el próximo diez de enero.
EX CANCILLER CRITICA A GENERAL
Un cercano colaborador de Ortega, el ex canciller en los años ochenta, Miguel D’Escoto Brockman, rechazó las declaraciones del general Humberto Ortega, y lo criticó.
“Humberto tiene problemas. Siempre quiere acaparar las candilejas y yo no sé de qué habla. Hay que respetar al nuevo gobierno, el nuevo gobierno ya irá fijando su política exterior. Si acaso quisieran algún consejo de su parte, pues se lo pedirían”, dijo por teléfono el antiguo canciller.
D’Escoto sostuvo que el nuevo gobierno aspira a tener buenas relaciones con todos los países del mundo y aclaró que esto depende de los países.
“Estados Unidos no siempre ha sido fraterno. Ojalá que cambie y lo sea. Buenas relaciones queremos con todos”, explicó. D’Escoto agregó: “Ellos (los norteamericanos) tienen relaciones con Venezuela, el hecho de que al presidente Bush no le caiga bien Venezuela, eso no nos importa. Tampoco a nosotros nos gustarán mucho algunos amigos de Estados Unidos, pero ese no es el punto”.
UNIDAD GEOPOLÍTICA
El ex embajador Aldo Díaz Lacayo sostuvo que Nicaragua no se integrará al eje de Venezuela, un calificativo que considera propagandístico.
Sin embargo, Díaz Lacayo opinó que el nuevo gobierno se unirá al movimiento de integración de América Latina que persigue la unidad geopolítica de la región sobre la base de un proyecto de desarrollo económico.
“En esa unidad están involucrados todos los gobiernos que son de izquierda con matices importantes que van desde los marxistas-leninistas de Cuba hasta los socialdemocrátas de Chile”, dijo Díaz Lacayo.
“Todos persiguen dos cosas: la autonomía real de cada país y la integración de la región en términos geopolíticos, de cara a presentarla frente al mundo como una unidad capaz de interrelacionarse con todos los demás polos de poder en el mundo”, explicó el ex embajador.
GENERAL EXPLICA TRIUNFO ELECTORAL DEL FSLN
El general Ortega también explicó en la misma entrevista porqué considera que había ganado el FSLN. Según él, una de las razones es el mismo origen del FSLN, que surgió de una guerrilla contra la dictadura, con “una mística que fue creando militancia y una gran disciplina”.
Por eso, explica Ortega, es que su hermano mantuvo unidas a las bases, pese a las divisiones internas.
La otra razón es que, según él, los gobiernos liberales tuvieron muy pocos avances en lo social, pese a hacer a Nicaragua sujeto del crédito internacional. El liberalismo también se dividió en dos grandes pedazos.
Ortega ganó con cerca del 38 por ciento del apoyo electoral, seguido por el candidato de la Alianza Liberal Nicaragüense, el ex ministro Eduardo Montealegre, quien consiguió el 29 por ciento.
Distintos analistas se han pronunciado en los últimos días para que Ortega haga un gobierno de unidad nacional por la frágil mayoría con que se alzó victorioso, sobre todo porque el triunfo se basó en una reforma electoral con la que redujo el piso para elegirse mandatario en primera vuelta, del 45 por ciento al 35 por ciento como mínimo, con un cinco por ciento de diferencia con el segundo lugar.
Las reformas a la Constitución, que permitieron este cambio, fueron hechas en el año 2000, gracias a un acuerdo entre Ortega y el caudillo liberal, el reo Arnoldo Alemán, quien puede andar libre en Managua, gracias a una figura judicial que convirtió a la capital en su cárcel.
CREDIBILIDAD AMBIGUA
Humberto Ortega dijo, a propósito de la pregunta de que si era creíble el discurso de reconciliación de su hermano, que el problema del FSLN y su hermano es que la credibilidad ha sido ambigua.
“Ahora está más obligado que otros a ser consecuente con lo que dijo en campaña y parece que ya lo están haciendo, porque ya pasaron las elecciones y ha mantenido ese espíritu de negociación”, declaró el general retirado .