PUERTO DE PESCADORES

Puerto Cabezas es principalmente un pueblo de pescadores, ubicado en el extremo noreste del país. El turismo no es su potencial fuente de ingreso, pero las bellezas naturales que se encuentran en la zona son una de las maravillas de este lugar [doap_box title=»TOME NOTA» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Para viajar a Puerto Cabezas existen dos maneras: […]

  • Puerto Cabezas es principalmente un pueblo de pescadores, ubicado en el extremo noreste del país. El turismo no es su potencial fuente de ingreso, pero las bellezas naturales que se encuentran en la zona son una de las maravillas de este lugar
[doap_box title=»TOME NOTA» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Para viajar a Puerto Cabezas existen dos maneras: por tierra o por aire.
El pasaje ronda los 150 dólares, ida y regreso.
Para movilizarse en el lugar se requiere de taxi, ya que algunos sitios están un poco distantes.
Los precios de los hospedajes son accesibles. Se cotizan desde 10 dólares la noche hasta 30 dólares.
En el lugar hay señal telefónica de celulares y también cyber-cafés.

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Mientras el sol apenas se asoma, el mar mantiene la calma y la marea empieza a bajar, hay quienes todavía duermen. Pero los pescadores de Puerto Cabezas, quienes salen hacia el mar desde la noche anterior o en horas muy tempranas de la madrugada, empiezan a arribar al muelle cargados de peces, caracoles y hasta medusas que se enredan en la red, para luego venderlos y comprar su pan de cada día.

Hay niños que esperan con ansias la llegada de los pescadores, ya que estos señores del mar se apiadan de ellos depositando peces en sus panas y baldes, que luego formarán parte de su alimentación diaria.

A lo lejos, cuando el sol está completamente cubriendo el puerto, los turistas abordan las lanchas para dar un paseo en el mar. Aquellos que no gustan de la adrenalina, prefieren caminar descalzos sobre la costa para recoger conchas y caracoles del tamaño de una bola de futbol, los cuales fueron arrojados por el mar la noche anterior.

No hay motos acuáticas ni bares donde le ofrezcan un coco helado, pero sí un concepto diferente del turismo. Los habitantes de Puerto Cabezas aprovechan lo poco que tienen para venderlo a los turistas que llegan atraídos por las playas; así es como su trabajo se vuelve un atractivo y sus hogares se transforman en hoteles.

Por las mañanas, el ambiente del centro de la ciudad es armonizado por un señor que con su voz entonada ronda las calles vendiendo patí. “Patí caliente”, repite constantemente y a la vez amas de casa salen a su encuentro para comer la caliente empanadita de carne molida con chile. Mientras otras mujeres vestidas de faldas largas y blusas de mangas, salen de sus hogares con la Biblia en la mano con dirección a su centro de oración.

JUNTO AL MAR

La sencillez es una de las características de este pueblo, la cual no es desaprovechada por los pequeños comerciantes. Existe una variedad de hospedajes de diversas calidades, unos con aire acondicionado y otros que ofrecen un ambiente más natural como el hospedaje El Pelícano. A este último, ubicado frente el mar, le sirve de despertador la marea cuando choca contra las rocas de la costa.

Su propietaria, doña Betty Paiz, adaptó su casa como un hospedaje cómodo, elaborado de madera y decorado con pinturas de paisajes marinos y otros símbolos representativos del mar, como caracoles.

En el mirador que está ubicado frente al mar, doña Betty ha colocado una variedad de sillas para descansar. Tomarse fotos aquí es inevitable, de fondo está un paisaje donde se destaca el mar y la tradicional fruta de pan que se cultiva en la zona. Los visitantes adoran el amanecer en Puerto.

VARIEDAD CULINARIA

Por toda la ciudad hay bares, comedores y restaurantes que ofrecen diversas especialidades en mariscos, como camarones en salsa, empanizados, pescado frito, cebiche, sopa marinera y también algunas recetas de los miskitos, como el “cluclu”, que no es más que pescado con yuca.

Por las noches se puede realizar un recorrido por las discotecas donde el reggae jamaiquino, la música miskita y el palo de mayo son la nota principal. Además están los restaurantes donde la familia completa puede disfrutar de comida del Pacífico como las fritangas y el pollo frito con papas y ensalada.

Mientras unos buscan cómo disfrutar la noche, los pescadores, que por las mañanas en fila jalan las redes, se preparan para entrar al mar e iniciar su labor de pesca.

A eso de la medianoche se logran ver en la penumbra del mar pequeñas luces que danzan al compás del viento, como señal de que hay personas en su afán del trabajo.

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