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El padre Pro celebró su primera misa el 1 de septiembre de 1925, en Enghien, Bélgica. En julio de 1926 regresó a México, cuando se había intensificado la persecución religiosa, impulsada por los gobiernos de los generales Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles. El padre Pro por orden de sus superiores quedó en la ciudad de México, donde mantenía relación con su familia, especialmente sus hermanos Humberto y Roberto.
De su vida hay numerosos testimonios de entrega a Cristo, llevaba una existencia semiclandestina. Después de traspasar en diciembre de 1924 el poder a Calles, el general Obregón aparentó retirarse de la política, sin embargo promovió la reforma de la Constitución que prohibía la reelección, finalmente se lanzó como candidato único a la presidencia.
EL ATENTADO A OBREGÓN
El 13 de noviembre de 1927, el ingeniero Luis Segura Vilchis, y otras personas, realizaron un atentado en contra del general Obregón, usando un vehículo marca Essex que había prestado a Humberto Pro, quien ignoraba el atentado. Fueron detenidos los hermanos Miguel Agustín, Humberto y Roberto Pro.
Sin proceso legal fueron fusilados el padre Pro y su hermano Humberto, Segura Vilchis y Juan Antonio Tirado Árias, Roberto Pro fue obligado a exiliarse. El 23 fue el fusilamiento, el padre Pro murió con los brazos en cruz. El 25 de septiembre de 1988 fue beatificado en el Vaticano por el papa Juan Pablo II.
Quedó comprobado que el padre Pro nada tuvo que ver con el intento de atentar contra la vida del general Obregón, éste y el general Calles decidieron el fusilamiento como parte de la persecución religiosa y la actitud del papa Pío XI hacia el gobierno de México.
AMANDO Y JUAN RAMÓN
Cuando el padre Amando López Quintana asumió la rectoría de la UCA conversamos en varias ocasiones, sin imaginarme su trágica muerte. Nacido en España en 1936. De 1959 a 1962 fue profesor del Colegio Centro América de Managua y su Rector de 1975 a 1979, antes había sido rector del Seminario en El Salvador los años 1971 y 1972. Había estudiado teología en Estraburgo, Francia, tanto en Nicaragua como en El Salvador vivió situaciones difíciles, incluyendo el terremoto de Managua de 1972.
El padre López Quintana asumió la rectoría de la UCA en 1980 y hasta 1982 supo asumir las responsabilidades que exigían las circunstancias, fue responsable del trabajo pastoral y atendió a los Cristianos en la Revolución. En 1984 viajó a Barcelona, España. En 1989 regresó a El Salvador, formando parte de la comunidad de la UCA, cuyos miembros fueron asesinados la noche del 16 de noviembre de 1989.
El padre Juan Ramón Moreno Pardo también nació en España en 1936, tenía la misma edad del padre Amando. Fue profesor de El Seminario en El Salvador, maestro de novicios seis años, Secretario Provincial y fundador del Centro Ignaciano de Centro América (CICA) en Panamá.
En 1980 fue trasladado a Managua al Colegio Centro América, participó activamente en la Campaña de Alfabetización. Fue electo presidente de la Conferencia de Religiosos y miembro de la Junta de Directores de la UCA. Regresó a El Salvador donde trabajaba en la biblioteca del Centro de Reflexión Teológica y subdirector del Centro Pastoral Monseñor Romero.
La madrugada del 16 de noviembre de 1989, tropas del ejército de El Salvador penetraron en la UCA, llegaron a la residencia de los jesuitas y los asesinaron junto con una empleada doméstica y su hija de 15 años. El crimen fue planificado la noche anterior en la Escuela Militar. Se dieron nombres de los participantes, autores intelectuales y encubridores. Hasta ahora el crimen sigue impune.
P. Amando López S.J. ()
Mártires jesuitas
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