¿Está listo para cambios en el comercio en la internet?

El comercio por la internet parece a punto de sufrir un cambio fundamental. En lugar de compras online (transacciones comerciales que involucran un solo cliente interactuando en una página bidimensional) se propone otro objetivo: salir de compras online (una experiencia social que involucra a grupos de personas que interactúan entre sí en un espacio tridimensional […]

El comercio por la internet parece a punto de sufrir un cambio fundamental. En lugar de compras online (transacciones comerciales que involucran un solo cliente interactuando en una página bidimensional) se propone otro objetivo: salir de compras online (una experiencia social que involucra a grupos de personas que interactúan entre sí en un espacio tridimensional en la internet).

La diferencia entre ambas es tan grande como la diferencia entre revisar un catálogo de J. Crew sentado en un sillón, y salir con sus amigos para un recorrido a un centro comercial. Si el salir de compras por la internet prospera, posiblemente cause otro crecimiento del comercio online.

La evolución es prefigurada por la creciente popularidad de medios online en los cuales miles de personas interactúan en tiempo real en mundos virtuales de tres dimensiones, sitios tales como Second Life, Entropia Universe y There.

Aunque productos de la vida real han sido ofrecidos en ocasiones para ser vendidos en esos mundos virtuales, la apertura en mayo del 2006 de un negocio de American Apparel en Second Life fue un hito.

En ese negocio, los clientes pueden examinar la mercancía y luego, haciendo “clic” en la imagen de un objeto en particular, adquirir ropas virtuales para sus avatares los personajes que los usuarios emplean a fin de representarse a sí mismos en los mundos virtuales o ropas reales para ellos. Otras compañías han seguido el ejemplo. Por ejemplo, Adidas debe abrir un negocio en Second Life en las próximas semanas.

Esta experiencia de compras en esos mundos online es todavía bastante rudimentaria. En un negocio de American Apparel, las versiones virtuales de las ropas son aproximaciones crudas (aunque también son más baratas que los artículos reales).

La mayoría se venden a menos de dos dólares y usted puede probarlas antes de adquirirlas. A fin de adquirir el artículo en el mundo real, usted hace clic en la imagen de un producto y es transportado a un sitio regular de la empresa en la internet, donde completa la compra.

Por cierto, American Apparel considera ese negocio más como una forma de crear su imagen que como una empresa que puede generar ingresos.

Pero el comercio en el mundo virtual se está haciendo cada vez más sofisticado. Muchas personas pronto podrán copiar online el tipo de experiencia de compra que tienen en el mundo real. Una mejor tecnología permite representaciones realistas de los productos y la posibilidad de interactuar con ellos. American Apparel ha experimentado con el uso de empleados avatar controlados por empleados de carne y hueso de la compañía que pueden responder a preguntas acerca de vestimentas, tanto virtuales como reales.

A medida que la experiencia se haga más realista, se registrará un retorno a los “aspectos sociales y recreacionales del salir de compras”, un elemento crucial de la venta minorista que se perdió cuando los comerciantes se dedicaron a ofrecer sus productos online, dice Bob Moore, sociólogo del Centro de Investigaciones de Palo Alto que estudia interacciones humanas virtuales.

Es posible avizorar a un grupo de adolescentes acordando reunirse en un negocio virtual para probar ropas, comentar en las selecciones de las otras, y elegir algo real o virtual para comprar.(Aunque la venta de objetos virtuales es pequeña, lograr que las personas luzcan objetos de marca en un mundo virtual tiene sus beneficios).

Las posibilidades de ir de compras online van más allá de negocios de ropa en mundos virtuales. Los diseñadores pueden crear inclusive centros comerciales online, que incluyan docenas de negocios de toda clase, incluidos vendedores de música. Por ejemplo, iTunes puede crear un negocio virtual en el que las personas puedan quedarse y oír las melodías “bajadas” por otros usuarios, o bailar, mientras intercambian opiniones sobre la música.

Inclusive eBay podría transformarse de una herramienta para encontrar un objeto en particular en un mundo en el cual las personas puedan hurgar a través de pilas de objetos virtuales. Ese sería el equivalente de una tarde pasada con los amigos en un área rural, visitando negocios de antigüedades, un evento que, inclusive si nadie está buscando por algo en particular, suele derivar en alguien adquiriendo algo.

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