- Hay propuestas “indecentes” en caso Matsuzaka
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MANEJOS EN LAS GRANDES LIGAS
Tomado de ESPNdeportes.com
Un periódico de Japón dio la voz de alarma: al menos tres equipos de Grandes Ligas han realizado “propuestas indecentes” a los Leones de Seibu para adquirir al derecho Daisuke Matsuzaka sin atender al pie de la letra las reglas del sistema de posta.
El Sankei Sports no mencionó los violadores ni aclaró en qué consisten exactamente las posibles irregularidades, pero citó a una fuente de los Leones haciendo la denuncia.
“Es una violación y me rehusé a reunirme con esos equipos”, dijo el ejecutivo de Seibu al Sankei Sports. La oficina del comisionado de Grandes Ligas dice no tener conocimiento de ninguna irregularidad y que el proceso marcha como debe.
El sistema de posta, creado para facilitar el traslado de los jugadores que no son agentes libres en el beisbol japonés a las Grandes Ligas, establece que los clubes de las ligas mayores deben someter ofertas selladas a Seibu y la mayor oferta, si es aceptada por el club nipón, obtendrá los derechos a negociar con el jugador posteado.
En caso de que el conjunto de Grandes Ligas no llegue a un acuerdo son Matsuzaka y su agente Scott Boras en un plazo de 30 días, entonces el pitcher regresa a Seibu y el equipo de Grandes Ligas no tendría que pagar la puja que sometió.
Pero el sistema es muy débil y ofrece algunas formas de violentarlo. Una es que cualquier equipo oferte una puja grande, pero no con la finalidad de firmar a Matsuzaka, sino de evitar que llegue a un rival de división o de liga.
Después de ganar los derechos de negociar, simplemente ofrece un acuerdo ridículo que obliguen a Boras y Matsuzaka a optar por mantenerse en Japón.
POR DEBAJO DE LA MESA
Otro modo, y en éste podría consistir la violación denunciada por el Sankei Sports, es que un equipo de Grandes Ligas acuerde por debajo de la mesa con Seibu para someter una gran puja y conseguir los derechos exclusivos de negociar con Matsuzaka, pero en realidad solamente pagué una parte del dinero comprometido a la organización japonesa.
De hecho, diversos rumores indican que los Marineros de Seattle no pagaron los 13.5 millones de dólares que sometieron para conseguir los derechos del jardinero Ichiro Suzuki en el 2001.
Diversos medios han reportado que Seattle solamente pagó cuatro millones a Orix Wave, aunque no hay una versión oficial al respecto.
TRAMPAS “NORMALES”
Las trampas son normales en las Grandes Ligas, mucho más de lo que el público común y corriente sospecha.
Los agentes roban clientes a los otros agentes sin que exista un mecanismo para evitarlo. Es práctica normal que un agente trate de conquistar a un jugador, ofreciéndole mejores servicios y atenciones, aunque sepa que tiene un acuerdo con otra agencia rival.
Solamente en una semana en agosto pasado, dos prominentes peloteros latinoamericanos anunciaron que estaban cambiando a sus agentes de toda la vida para contratar a Boras y a los pocos días anunciaron que reconsideraron el movimiento y seguirían con sus manejadores originales.
El 22 de agosto, el jardinero panameño Carlos Lee dejó la oficina de Tom Reich, Adam Katz y Andy Mota para dejar que Boras negocie su próximo contrato como agente libre. 48 horas después y varias conversaciones con amigos que le hicieron caer en cuenta que su movimiento era una deslealtad, Lee se arrepintió y regresó con sus manejadores originales.
Esa misma semana el torpedero venezolano Carlos Guillén anunció que dejaba a Peter Greenberg para unirse a Boras. Guillén también desistió.
Uno que mantuvo su decisión fue el lanzador Barry Zito, quien dejó a su agente Arn Tellem en julio para unirse a Boras. Por otro lado, los equipos se hacen trampas entre ellos, especialmente a la hora de colocar jugadores en lista de waivers y contactando a peloteros que aún están bajo contrato.
¿Y LOS JUGADORES?
Y los jugadores les hacen trampas a los equipos, disfrazando lesiones que sufrieron fuera del terreno como si hubieran sucedido en prácticas o partidos para no arriesgar sus pagos quincenales.
Incluso, aunque el reglamento antidrogas de las Grandes Ligas es bastante específico, la forma en que lo aplican aún no queda claro.
Los jugadores no solamente tratan de engañar a los equipos y a las autoridades del juego, sino que además se engañan entre ellos. Los pitchers usan brea de pino para mejorar el movimiento de la pelota y algunos de los bateadores más poderosos colocan corcho en sus bates para agregar distancia a sus batazos.
El que tres equipos hayan intentado conseguir a Matsuzaka por la puerta de atrás no es la gran noticia, sino apenas un ejemplo más de la cultura del engaño que prima en las Grandes Ligas.