Los Programas de Gobierno que los partidos políticos nos ofrecen en el campo educativo de más y mejor educación para todos, incrementando el presupuesto de educación para reducir las desigualdades, representan solamente una parte de los grandes e ineludibles retos de la educación en un país que debe decididamente pasar de ser un país colero de América Latina a ser un modelo de superación.
Un tema de trascendental importancia es que si “la educación es un factor determinante para el desarrollo” esto debe dejar de ser una afirmación teórica.
Se ha hablado de los milagros de desarrollo en Japón, Corea, Taiwán, Irlanda, Chile y otros. La experiencia de estos y otros países nos indican que políticas, programas y proyectos de desarrollo que hacen de la Educación un componente central, llevan a sus países a ser pioneros en diferentes áreas. Por otro lado, una Educación desligada de las políticas, programas y proyectos del desarrollo se convierte en una isla frente a los cambios nacionales reales.
Nuestro país necesita articulaciones donde la educación contribuya con sus procesos a la formación de perfiles del desarrollo, consensuados y en interacción permanente con quienes son los actores del desarrollo. Por ejemplo, educación-producción; educación-tecnología; educación-turismo; educación-gerencia; educación-medio ambiente; educación-salud; educación-alimentación y nutrición; educación-empresarialidad; educación-familia; educación-cultura; educación-convivencia; educación-ciudadanía. Y esto no es un ejercicio meramente académico; esto requiere de una decidida participación activa de los diferentes actores sociales y económicos del desarrollo nacional.
Quisiera compartir algunas ideas que pudieran ser retomadas para la discusión por el nuevo Gobierno de la República, el cual tendrá la gran oportunidad de contar con la educación como una herramienta poderosa para cambiar el escenario del desarrollo nacional:
1. La articulación de políticas sectoriales, traducida en articulaciones concretas de estrategias, programas y proyectos de educación para el desarrollo. Esto implica:
a. Concertar primero en el Gobierno las políticas sectoriales, identificando los aportes de la educación en lo económico, lo productivo, la investigación y tecnología, en el desarrollo rural, en lo social, lo ambiental, en infraestructura, el desarrollo de la Costa Caribe, y lo fiscal, en donde también se debe traducir el compromiso de los otros sectores con la asignación en educación.
b. Desarrollar Equipos Interinstitucionales Ejecutivos que hagan funcionar los perfiles educativos que demanda el desarrollo en los diferentes niveles, temas y competencias. Esto abrirá una dinámica de interacciones entre los sectores, siendo todos participantes de los procesos educativos.
c. Concertar la Política y Estrategias de la Educación para el Desarrollo con los Organismos Internacionales, Empresa Privada, ONG nacionales y Gremios.
2. En los niveles territoriales, mesas intersectoriales de protección social para llegar mejor a los excluidos. No basta abrir más centros educativos para asegurar el acceso, los problemas pueden ser de ingresos familiares, desnutrición, vivienda u otros. La acción educativa para alcanzar a los excluidos puede ser convencional de escuelas y aulas o innovadora como escuelas radiofónicas, teleprimaria, telesecundaria, centros tecnológicos, brigadas de maestros itinerantes, escuelas por encuentros, todas coordinadas con iniciativas sectoriales productivas, de infraestructura, de salud y nutrición, de atención a riesgos ante desastres naturales, entre otros.
3. Fortalecer y apoyar la descentralización pedagógica como una herramienta que responda a la demanda del desarrollo local, en la cual los directores y equipos docentes sean agentes de cambios en permanente interacción con sus comunidades y los actores del desarrollo local. Una acción importante sería la adecuación del calendario escolar a los ciclos productivos, los cuales inciden sobre la asistencia y/o el rendimiento educativos.
4. Evidentemente, el personal en funciones del sistema educativo, especialmente los docentes, deberán tener un tratamiento acorde con el importante rol que les corresponde en la sociedad. Esto es, mejores salarios y mejoramiento de su imagen social, así como una mayor inversión en su profesionalización.
5. Invertir en un Programa Nacional de Capacitación que acompañe los procesos y demandas sectoriales micro, pequeñas, medianas y grandes, y aún de megaproyectos, a fin de lograr mayores competencias internas y mayor competitividad internacional, en el marco de la globalización. Este Programa debe desarrollar una visión de corto, mediano y largo plazo consensuada.
6. Potenciar los programas y proyectos de Educación No Formal que realizan diferentes sectores, como salud, medioambiente, mipymes, e instituciones de formación ciudadana, entre otros. Estas acciones inciden en cambios importantes en nuestra sociedad y en ello también se plantea un rol activo y comprometido de los medios de comunicación.
7. Finalmente, se propone desarrollar un sistema de monitoreo y evaluación sobre los procesos, efectos e impactos que se tendrán como resultados de esta Estrategia sobre la dinámica del desarrollo nacional.
El autor es consultor en Educación y Desarrollo