Cuatro perros calientes para una historia de compromiso con la humanidad
Dos años después de su estreno llega a Nicaragua por fin Hotel Ruanda, una película basada en hechos reales en ese país que denuncia las sangrientas luchas étnicas entre hutus y tutsis mientras el mundo le da la espalda.
Esta historia es una bofetada a organismos como Naciones Unidas y países ricos como Estados Unidos, Francia o Bélgica, que simplemente cerraron la puerta para no escuchar los gritos y disparos de miles de personas asesinadas en enfrentamientos para controlar Ruanda a costa de matar hasta la última “cucaracha” que quede oculta.
Paul Rusesabagina es gerente del hotel Mille Collines, donde se han refugiado primero cientos de turistas atemorizados y luego otros cientos más de hutus y tutsis que huyen de la violencia pero se ven amenazados por bandas de linchadores arengados por un locutor lleno con todos los odios del mundo.
Paul Soborna suplica, engaña y en algunas ocasiones enfrenta a los corruptos líderes de los grupos que intentan “limpiar” el país de todas las “cucarachas” escondidas en refugios y en el hotel y ni Naciones Unidas ni toda la maquinaria diplomática internacional es capaz de detener el avance de las hordas que quieren aplastar la ciudad, quemarla, hacerla picadillo y licuarla para beberse su sangre y purificar el futuro de ese país dejando millones de muertos.
La escena más estremecedora es cuando el vehículo en que viaja Paul comienza a zangolotearse, por lo que parecen baches en la carretera pero al bajar y ver un poco a través de la neblina, descubre la calle cubierta de cientos de cuerpos de personas ametralladas, macheteadas, golpeadas o quemadas en el brutal festín.
Hotel Ruanda recibió tres nominaciones al Oscar, mejor actor para Don Cheadle, mejor actriz de reparto para Sophie Okonedo y mejor guión original por la narración de cómo Paul salva la vida de más de 1,200 personas durante el genocidio en 1994. Aunque no conquistó ninguna, vale la pena verla por la denuncia que hace de los abusos, crímenes y falta de interés de la comunidad internacional por asegurar la vida de miles de personas. Lo lamentable fueron los abusivos cortes que hicieron en las salas de cine a la película. Al final se termina adivinando qué pasó en esos lagos que nos dejan injustamente como si sólo hubiéramos pagado la mitad del boleto.