Vivito y coleando

Gozan de una segunda oportunidad después de casi haberse ido “al otro lado”. Dale un vistazo a estas historias impresionantes… [doap_box title=»Cambio de mente» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Entrelazando sus manos, Werner Roeder, de 23 años, nos cuenta sobre la operación que le cambió la vida.En el 2000, cuando estaba en primer año de Administración de Empresas […]

  • Gozan de una segunda oportunidad después de casi haberse ido “al otro lado”. Dale un vistazo a estas historias impresionantes…
[doap_box title=»Cambio de mente» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Entrelazando sus manos, Werner Roeder, de 23 años, nos cuenta sobre la operación que le cambió la vida.En el 2000, cuando estaba en primer año de Administración de Empresas en la Univalle, se enteró de que su cerebro tenía dos tumores del tamaño de una naranja cada uno, los cuales le causaban vómitos, mareos y decaimientos. Los médicos le daban pocas esperanzas de sobrevivir a una cirugía pero aun así este chico se armó de valor y tomó la decisión más importante de su vida, operarse.

El diez de enero del 2001 entró a la sala de operaciones del Hospital Monte España. “Cuando estuve en recuperación tuve un sueño, donde la Virgen de Fátima tomó mi mano. Desde ese momento comprendí que tenía que mejorar la relación con mis padres y dedicar mi tiempo a hacer cosas más productivas y no sólo a bacanalear”, nos contó.

Ahora Werner mantiene una vida normal. Sale a cumpleaños de amigos, le encanta leer y, además, tocar guitarra. Actualmente, cursa cuarto año de Administración de Empresas en la Universidad Central de Nicaragua (UCEM) y está seguro de que Dios sabe por qué hace las cosas.

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Cuando a tu puerta toca un evento extraordinario, la tranquila y normal vida que llevabas puede cambiar. Esta semana hablamos con chicos que hoy en día valoran más lo que tienen y tratan de llevar una existencia distinta porque, según ellos, siete vidas sólo las tienen los gatos.

Por un pelito

Elena Romero tiene 19 años, estudia Contabilidad en la Universidad de las Américas (ULAM). Hace seis años, cuando ella apenas tenía trece, tuvo un accidente de tránsito; la camioneta en la cual venían nueve personas, se dio vuelta.

“Fue una cosa de segundos, en ese accidente mi primito perdió la vida y mi madre quedó en estado vegetal, hace dos meses que ella murió”, nos cuenta Elena con la voz entre cortada.

Ella, aparte de fracturarse la pierna derecha y estar toda raspada, quedó inconsciente por unos minutos. Aunque confiesa extrañar a su madre, esta chica es más fuerte y dice que es en nombre de su madre que saldrá adelante. Elena cree que “sí existen los milagros”, por eso aprovecha sanamente su segunda oportunidad.

Valorando más…

Las experiencias cercanas a la muerte afectan de una u otra forma a las personas, cambiando la visión que tienen de sus vidas, según el doctor César Briones, director del Departamento de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN).

Un accidente de tránsito, enfermedades o cualquier incidente peligroso puede cambiar la actitud de alguien frente a la vida, es decir, reorganizando su tiempo, las prioridades e intereses. El doctor Briones comentaba que muchas veces los ideales espirituales como la fe, llegan a fortalecerse después de un encontronazo con la muerte.

“Los jóvenes deben saber que son seres mortales y que tarde o temprano, todos vamos a morir; por eso no podemos ver este tema como algo tabú”, concluyó el doctor.

Mi espíritu flotó

Serían casi las diez de la mañana del 29 de julio del 2002, cuando Jessica Tapia, de 19 años, tuvo una experiencia fuera de este mundo… ¡Su espíritu abandonó su cuerpo!“Desde niña nunca me gustó ir al doctor porque le tengo pánico a las agujas y menos aun que me realicen exámenes de sangre, pero ese día era necesario hacerme uno”, nos contó.Cuando le sacaban una muestra de sangre, esta chica no lo soportó y se desmayó. En ese momento su espíritu abandonó su cuerpo por 30 segundos.“Yo miraba cómo mi mamá lloraba por mí y me ponían a oler alcohol para que reaccionara. ¡Fue horrible! Sentí que flotaba, que ya no estaba en este mundo” agregó Tapia, quien estudia Comunicación Social en la UCA.Ese impactante susto de 30 segundos sirvió para que ella desarrollara más su vida espiritual. Además, se documentó sobre lo ocurrido. Lo que Jessica experimentó fue un viaje astral. En yoga se conoce como “alejarse de tu cuerpo”, pero él mismo te jala de regreso.

Aguas con la vida

“Mis sueños no se estancaron, sólo se detuvieron un momento… fue como nacer de nuevo”. Estas son las palabras de Yorlang Sevilla Conde, de 22 años, cuando casi se ahoga en medio de su desesperación por salir del agua.

En marzo de este año, este aspirante a Ingeniero Civil de la Universidad Tecnológica de Nicaragua (UTN), se fue junto con un grupo de amigos de paseo al salto de Estanzuela, Estelí.

“Cuando cruzábamos el río, me quedé atrás. No aguanté nadar tanto, me sentí sin energía y sin oxígeno. En ese momento sólo pensé en mi familia, mi mamá; en lo bueno y lo malo que había hecho en la vida”, relata Yorlang.

Fueron, según él, los diez segundos más eternos que lo llevaron a valorar más todo lo que tiene. Hoy ya no quiere ni bañarse en piscina de niño, pues asegura que una segunda oportunidad sólo se presenta una vez.

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