Durante la guerra en El Salvador (1980-1992), los dos ejércitos se alternaban para patrullar la isla Conejo, pero al acabar el conflicto, los hondureños se quedaron y construyeron un puesto militar. En la foto, soldados catrachos recorren el islote. (LA PRENSA/AP/Edgard Garrido)

Polémica por la isla Conejo sube de tono

Diputados hondureños piden al Gobierno que suspenda proyectos binacionales con El Salvador [doap_box title=»Diputados salvadoreños no se quedan atrás» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] «Siempre hemos dicho que la isla es nuestra, lamentablemente sólo en forma esporádica el gobierno salvadoreño trata el tema de la propiedad de la isla, y creemos que se necesita una diplomacia más constante, […]

  • Diputados hondureños piden al Gobierno que suspenda proyectos binacionales con El Salvador
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«Siempre hemos dicho que la isla es nuestra, lamentablemente sólo en forma esporádica el gobierno salvadoreño trata el tema de la propiedad de la isla, y creemos que se necesita una diplomacia más constante, más enérgica para resolver el problema», señalo el diputado del centrista Partido Cambio Democrático, Héctor Dada, de El Salvador.

El martes, el gobierno salvadoreño señaló que la isla Conejo, que reclama como suya Honduras, ha sido «históricamente reconocida» por ese país como territorio salvadoreño, por lo que instó a las autoridades de Tegucigalpa a resolver «cualquier diferencia» sobre el tema por la vía diplomática.

«El Salvador reclama la isla Conejo no porque ésta tenga en sí un valor por sus grandes riquezas, la reclama porque es nuestra, es una razón de moral, de respeto a la Constitución, no por negarle un derecho a Honduras», dijo el comisionado presidencial salvadoreño para el Golfo de Fonseca, Mauricio Gutiérrez. El diputado del FMLN Carlos Castaneda, dijo que es claro que «la isla nos pertenece, en eso no hay discusión, no es territorio hondureño”.

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Ambos países reclaman el diminuto islote en el Golfo de Fonseca

El Congreso hondureño pidió al gobierno de Manuel Zelaya “estancar” los proyectos binacionales de desarrollo que emprende con El Salvador, a raíz de las pretensiones de ese país sobre la isla Conejo, en el Golfo de Fonseca (Pacífico).

Por su parte, diputados del Congreso de El Salvador pidieron el miércoles al gobierno del presidente Antonio Saca que se haga una “defensa enérgica” de la propiedad de la isla Conejo ante Honduras, que la reclama como suya.

Una moción aprobada por los diputados hondureños el martes en la noche demanda “mantener en una posición de estancamiento indefinido en lo referente al Canal Seco” y “suspender las discusiones binacionales encaminadas a la construcción de la represa El Tigre”.

Honduras construye una carretera, que conoce como Canal Seco, que comunicará la zona de El Amatillo, en la frontera con El Salvador, con Comayagua (centro) para la enlazar con la principal vía que conecta a Tegucigalpa con Puerto Cortés (Caribe).

La vía sería aprovechada por El Salvador para importar y exportar productos a través de Puerto Cortés.

El 18 de abril los presidentes de Honduras, Manuel Zelaya, y de El Salvador, Antonio Saca, nombraron sendos representantes para que impulsen la construcción de la hidroeléctrica binacional El Tigre para contar con una fuente alternativa para paliar los elevados costos de la generación de energía con petróleo.

Según las versiones oficiales, la hidroeléctrica tendría una capacidad de 700 megavatios/hora, y utilizaría agua del río Lempa, que inundaría unos 70 km 2, lo que obligaría a reubicar unas 20,000 personas del lado hondureño y 3,500 del lado de El Salvador.

El Congreso hondureño reconoció en la moción “el deterioro que han sufrido las buenas relaciones” con El Salvador y acordó “proporcionar apoyo a la Fuerzas Armadas para que en los espacios marítimos puedan cumplir eficazmente su misión constitucional” de defender la soberanía.

El islote Conejo, de dos km2, se ubica en el Golfo de Fonseca, cuyas aguas comparten El Salvador, Honduras y Nicaragua.

La Corte Internacional de Justicia de La Haya resolvió en 1992 un diferendo entre Honduras y El Salvador sobre 446.5 km2 de territorio fronterizo y los espacios marítimos en el Pacífico, juicio al que Nicaragua asistió como observador.

El fallo otorgó a Honduras 311.6 km 2 y a El Salvador 134.9 km 2 del total de territorio en disputa y el Gobierno hondureño considera que Conejo no estaba incluido en las posesiones que disputaban los salvadoreños en la Corte.

El Salvador y Honduras protagonizaron en 1969 la llamada “Guerra de cien horas” o “Guerra del futbol”, provocada por problemas limítrofes y migratorios, que dejó más de 5,000 muertos en ambos bandos, sobre todo civiles.

Según los informes oficiales, los hondureños mantienen ocupada la isla con presencia militar desde que en El Salvador concluyó una guerra civil de 12 años (1980-1992).

Durante la época de la guerra salvadoreña, El Salvador y Honduras mantuvieron un acuerdo informal mediante el cual soldados de ambos ejércitos se rotaban un puesto de vigilancia en la isla Conejo, como medida para evitar el ingreso de armas para la entonces guerrilla del FMLN por las aguas del Golfo de Fonseca.

Al finalizar el conflicto salvadoreño, los hondureños decidieron ya no abandonar el islote y desde entonces mantienen un puesto militar en el lugar.

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