(LA PRENSA/AP)

“Peligra que resurja el proteccionismo”

En entrevista con LA PRENSA el director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, advierte del riesgo del fracaso de las negociaciones para liberalizar el comercio mundial, actualmente suspendidas. “Los países en vías de desarrollo, y en particular las economías pequeñas y vulnerables, pagarían el precio más caro”, sostiene. Reconoce los avances […]

  • En entrevista con LA PRENSA el director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, advierte del riesgo del fracaso de las negociaciones para liberalizar el comercio mundial, actualmente suspendidas. “Los países en vías de desarrollo, y en particular las economías pequeñas y vulnerables, pagarían el precio más caro”, sostiene. Reconoce los avances macroeconómicos que ha logrado Nicaragua, pero es claro en afirmar que la economía nicaragüense aún es vulnerable y que uno de los mayores retos es la reducción de la pobreza

Desde Ginebra, Suiza, dirige la Organización Mundial de Comercio (OMC), aunque constantemente está de viaje. De Australia puede pasar a Brasil y de ahí regresar a Europa, con una misión que se ha empeñado en cumplir: lograr concluir las negociaciones de la llamada Ronda de Doha, para liberalizar el comercio mundial.

En entrevista con LA PRENSA, vía correo electrónico, Pascal Lamy, de nacionalidad francesa y Director General de la OMC, insiste en la urgente necesidad de romper con las barreras que existen actualmente en el comercio mundial.

Las conversaciones de la Ronda de Doha, iniciadas en el 2001, debían finalizar en el 2004 según el calendario inicial. El proceso continuó posteriormente, pero fue suspendido en julio pasado por diversas contradicciones no sólo entre grandes potencias económicas como Estados Unidos y la Unión Europea, sino entre aquellas en vías de desarrollo como Brasil e India.

“Todos deben ajustar sus posiciones. La Unión Europea deberá avanzar en la cuestión de dar más acceso a su mercado para productos agrícolas. Estados Unidos deberá avanzar en la cuestión del apoyo a la producción. Los grandes países en vías de desarrollo, como Brasil e India, también deben arrimar el hombro y facilitar un mayor acceso a sus mercados para productos industriales y para el sector servicios, un sector cuya importancia a veces se olvida”, indicó en términos claros.

Pero Lamy sostiene que “incluso los países más pequeños, con una participación pequeña en los mercados mundiales, pueden contribuir decisivamente al buen desarrollo de la negociación a través de una participación activa”, como el caso de Nicaragua y de Centroamérica en su conjunto.

Sobre Nicaragua reconoce que “ha experimentado un desarrollo económico favorable, con un crecimiento moderado del Producto Interno Bruto (PIB)”, pero advierte que, pese a ello, tiene retos pendientes como la reducción de la pobreza y la aún elevada deuda pública, que incluyendo la externa y la interna supera los 6,500 millones de dólares, según el saldo oficial al término del primer trimestre del año.

¿Cuál es el estado actual de las negociaciones de la Ronda de Doha? ¿Es posible destrabarlas este año?

En julio de este año se observó un bloqueo en la agricultura, que es un punto clave de la negociación de la Ronda de Doha, especialmente la reducción de aranceles a las importaciones y la disminución de subvenciones a la producción interna.

Ante este persistente punto muerto juzgué que el único camino recomendable era suspender las negociaciones a fin de permitir una reflexión seria de todos los participantes que permita pasar revista a la situación, examinar las opciones disponibles y reconsiderar las posiciones.

En términos prácticos, esto significa la suspensión de todos los grupos de negociación. También significa que los progresos realizados hasta la fecha —que son muchos— sobre los diversos temas de la negociación quedan en suspenso. Se han realizado progresos significativos en todas las esferas de las negociaciones, y juntos debemos tratar de reducir el riesgo de que se malogren. Pero sólo se podrán reanudar las negociaciones cuando las posiciones de los principales actores de la negociación, y en particular Estados Unidos, la Unión Europea o India hayan cambiado.

El lanzamiento de la Ronda de Doha generó muchas expectativas para países en desarrollo, sobre todo en temas de acceso a mercados, agrícola y servicios. La posibilidad de un fracaso de la misma ¿qué repercusiones podría tener para las economías emergentes?

Un fracaso de la presente Ronda supondría un golpe a las perspectivas de desarrollo de los Miembros más vulnerables de la OMC, para quienes la integración en el comercio internacional representa la mejor esperanza de contribuir al crecimiento y a mitigar la pobreza. Esta es la razón por la que la Ronda de Doha se denomina “la ronda del desarrollo”: está destinada a ser una contribución a los Objetivos de Desarrollo del Milenio formulados por Naciones Unidas. Está destinada también a enderezar los actuales desequilibrios en las relaciones comerciales multilaterales. Es por ello que si la Ronda fracasa, los países en vías de desarrollo y en particular las economías pequeñas y vulnerables, pagarían el precio más caro. Para todos ellos las negociaciones multilaterales suponen una póliza de seguros contra las presiones ejercidas por los fuertes en los acuerdos comerciales bilaterales.

A mi parecer, un fracaso también enviaría una clara señal negativa sobre el futuro de la economía mundial y sobre el peligro de que resurja el proteccionismo en un momento en el que el ritmo de la globalización crea perdedores en nuestros países y la inestabilidad geopolítica está en aumento.

Pero el principal perdedor sería sin duda la OMC, es decir, el sistema que sirve a los intereses colectivos de 149 miembros distintos y que ha garantizado hasta ahora una apertura comercial que se adapta a la realidad cambiante del mundo y que está basada en el consenso de todos.

¿Es posible rescatar la Ronda de Doha cuando hay muchos intereses de por medio, sobre todo de los países más desarrollados como Estados Unidos y los que integran la Unión Europea?

Concluir esta Ronda está claramente a nuestro alcance. Desde la suspensión de las negociaciones, se han oído voces procedentes de prácticamente todos los miembros de la OMC que expresan la preocupación por el riesgo del fracaso de la Ronda y su deseo de una reanudación de las negociaciones cuantos antes.

Pero seamos sinceros. El desafío no es técnico sino político. No es suficiente expresar preocupación por el sistema multilateral de comercio y la disposición a continuar las negociaciones. Debemos traducir nuestra preocupación colectiva en acciones concretas. Los miembros de la OMC —incluidos estados Unidos y Europa— deben reconsiderar sus posiciones especialmente en el tema agrícola para que puedan salvarse las actuales diferencias. El camino que falta por recorrer es pequeño si se compara con los que podemos perder si fracasa la Ronda. Lo que hay en la mesa hoy es dos o tres veces superior a lo que alcanzamos en la última ronda de negociación en 1995.

¿Qué pueden hacer los países desarrollados y menos desarrollados para encauzar la Ronda de Doha?

Todos los países tendrán que contribuir de alguna forma. Todos deben ajustar sus posiciones. La Unión Europea deberá avanzar en la cuestión de dar más acceso a su mercado para productos agrícolas. Estados Unidos deberá avanzar en la cuestión del apoyo a la producción. Los grandes países en vías de desarrollo, como Brasil e India, también deben arrimar el hombro y facilitar un mayor acceso a sus mercados para productos industriales y para el sector servicio, un sector cuya importancia a veces se olvida.

Aunque la agricultura está en mente de todos, la Ronda es lo que llamamos un “todo único” y por tanto los avances deben ser visibles en todos los frentes. Para desbloquear las negociaciones necesitamos la flexibilidad de todos.

¿Qué se debe hacer para destrabar las negociaciones, y en especial qué pueden hacer economías como las latinoamericanas, y específicamente las centroamericanas como Nicaragua tomando en cuenta su pequeña participación en el comercio mundial?

Incluso los países más pequeños, con una participación pequeña en los mercados mundiales, pueden contribuir decisivamente al buen desarrollo de la negociación a través de una participación activa. Los que dejen su espacio a otros dejan carta verde a que sean los demás quienes defiendan sus intereses. Y así llegamos a una situación en la que no hay negociación ni regateo, sólo el “lo tomas o lo dejas”. Esto es importante si consideramos que distintos países en desarrollo confrontan situaciones muy diversas con respecto a sus relaciones y oportunidades comerciales. Por otra parte, cuando los países se comprometen a fondo en el comercio internacional, los compromisos internacionales les ayudan a tener una presencia más activa y sólida y consiguen que el resultado de las negociaciones y de la formación de políticas comerciales sea más acorde con sus intereses.

¿Qué nos puede comentar sobre las firmas de tratados de libre comercio bilaterales entre bloques de países pequeños como Centroamérica y Estados Unidos actualmente vigente, y Centroamérica con la Unión Europea previsto a iniciar negociaciones posiblemente en el 2007?

Yo veo los acuerdos bilaterales o regionales como un complemento y no un sustituto de un sistema multilateral más justo y fuerte. Los acuerdos bilaterales pueden producir beneficios, sí, pero también pueden crear desequilibrios, en especial para países en vías de desarrollo que a veces se ven obligados a aceptar demandas poco ventajosas como condición para alcanzar un acuerdo con sus asociados comerciales más poderosos. Los acuerdos bilaterales tampoco dan soluciones a algunos de los más acuciantes problemas de nuestro tiempo, como por ejemplo los subsidios agrícolas, las normas anti-dumping o los subsidios a la pesca.

Es por ello que la proliferación de acuerdos regionales de comercio representa un desafío para el sistema multilateral de comercio, especialmente teniendo en cuenta la capacidad limitada de muchos países en desarrollo para poder negociar en ambos frentes. Las iniciativas regionales y bilaterales son importantes pero la historia muestra que el multilateralismo ofrece los medios más poderosos para conseguir una liberalización comercial más justa, profunda y duradera.

Los retos y desafíos de Nicaragua

Recientemente Nicaragua presentó ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) su examen de evaluación.

¿Qué nos puede comentar sobre Nicaragua?

La OMC ha evaluado recientemente la política comercial nicaragüense. Los recientes resultados macroeconómicos de Nicaragua han sido en general positivos: en los últimos seis o siete años Nicaragua ha experimentado un desarrollo económico favorable, con un crecimiento moderado del PIB, con un control del déficit fiscal y la reducción de la deuda externa a niveles sostenibles, gracias a un programa de ajuste macroeconómico y a una política de apertura de los mercados. Aún quedan, sin embargo, importantes desafíos futuros. El 40 por ciento de la población se ubica por debajo del umbral de pobreza, y la economía sigue siendo vulnerable debido, en particular, a lo elevado de la deuda pública, a la extensa dolarización de la economía, y a la debilidad del sistema financiero.

Para fomentar una mayor eficiencia y diversificación económicas, sería importante que Nicaragua continuara con la apertura de su economía y que cimentara esos esfuerzos mediante compromisos multilaterales.

La OMC decía que Nicaragua para aprovechar mejor el crecimiento de sus exportaciones debe mejorar la infraestructura, en especial la portuaria. ¿Qué se debe hacer al respecto?

La realidad es que muchos países en desarrollo no han conseguido beneficiarse de la apertura comercial resultante de las negociaciones en la OMC porque carecen de la necesaria capacidad e infraestructura en cuestiones relacionadas con el comercio. Esto ha ocasionado que muchos de estos países sean reticentes a la hora de considerar nuevos pasos en el camino de la apertura comercial. Para responder a estas necesidades hemos lanzado la iniciativa “ayuda para el comercio”, es decir, utilizar un parte de la ayuda al desarrollo a mejorar la capacidad de los países para beneficiarse del comercio. Para ello trabajamos con donantes y con bancos regionales como el Banco Interamericano de Desarrollo. Las infraestructuras básicas tales como carreteras, puertos o aeropuertos son parte de esta agenda, responde.

Pascal Lamy, ex Comisionario de Comercio de la Comisión Europa durante la presidencia de Romano Prodi, asumió el cargo de Director General de la Organización Mundial del Comercio (OMC) desde el 1 de septiembre de 2005.

Comenzó su carrera en la función pública francesa, en la Inspección General de Finanzas y en la Dirección del Tesoro, antes de ser asesor del Ministro de Finanzas, Jacques Delors, y, posteriormente, del Primer Ministro, Pierre Mauroy.

Entre 1999 y 2004, Pascal Lamy fue Comisario de Comercio en la Comisión Europea, durante la presidencia de Romano Prodi.

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