Autoridades civiles y militares participaron en el corte de la cinta de inauguración de la rotonda Los Encuentros, en Chinandega. (LA PRENSA / C. MUNGUÍA)

Chinandeganos orgullosos de su lujosa rotonda

Un coloso de bronce, mudo testigo del progreso venidero [doap_box title=»Apoyo de Fundación Coen» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Los trabajos de remozamiento de la rotonda tienen un valor de 300 mil dólares, fondos que provienen de las utilidades de las empresas agrícolas del grupo Coen, que destina buena parte de esas ganancias a obras de caridad en […]

  • Un coloso de bronce, mudo testigo del progreso venidero
[doap_box title=»Apoyo de Fundación Coen» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Los trabajos de remozamiento de la rotonda tienen un valor de 300 mil dólares, fondos que provienen de las utilidades de las empresas agrícolas del grupo Coen, que destina buena parte de esas ganancias a obras de caridad en salud, educación y ornato para el pueblo de Chinandega.

Vittoria Peñalba, directora de la Fundación Coen, explicó que la rotonda Los Encuentros es la obra más visible, pero el alcance de los donativos de la organización van más allá de lo que la filantropía concibe.

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Corresponsal / Chinandega

Grupos familiares concurren al atardecer a la salida de la ciudad para contemplar la recién inaugurada rotonda Los Encuentros. Es la moderna obra que deja una sensación del progreso de una Chinandega que se ha venido forjando.

Autoridades civiles y militares participaron recientemente en la develización de la estatua de un obrero que se esculpe por sí solo.

Jorge Cuadra, en representación de la población, dijo que “en el mundo hay ciudades que son famosas por sus monumentos”. En el caso de Chinandega es propicio porque en el 2006 cumplió su 167 aniversario de haber sido elevada a ciudad, acontecimiento que ocurrió un 2 de septiembre de 1839, definió.

El “hombre-piedra” cuidará por muchos años la entrada a esta acogedora ciudad, recordándoles a las generaciones venideras que hubo hombres soñadores que realizaron sus sueños para honra y beneficio de miles de chinandeganos, afirmó emocionado el señor Cuadra.

“Es una donación perpetua para los chinandeganos”, señala don Piero Coen Montealegre, ciudadano que a través de la Fundación Coen reconstruyó iglesias, aporta libros, cuadernos y lápices para las escuelas rurales y periurbanas, contribuye con personas que demandan salud y auspicia centros de beneficencia en occidente.

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