Roberto Clemente. ()

¿QUÉ ES CIERTO EN ESTAS LIDES?

Muchos mitos derribados Parafraseando a Andrés Openhaimer en el prólogo de su atractivo libro Crónica de Héroes y Bandidos, se puede decir que en series cortas usted no puede creer todo lo que escucha, tampoco lo que ve ni dejarse atrapar por las estadísticas o las consideraciones de los expertos. Han sido tantas las veces […]

  • Muchos mitos derribados

Parafraseando a Andrés Openhaimer en el prólogo de su atractivo libro Crónica de Héroes y Bandidos, se puede decir que en series cortas usted no puede creer todo lo que escucha, tampoco lo que ve ni dejarse atrapar por las estadísticas o las consideraciones de los expertos.

Han sido tantas las veces que hemos visto derrumbarse los mitos, que la intriga ¿qué es cierto?, se ha convertido en algo enloquecedor.

Las evidencias son muy fuertes, y como siempre, los hechos golpean a la ficción en las narices.

Veamos. Se dice que “la experiencia es clave”.

¿Cómo puede ser eso cierto, si año tras año, con excepción de 1995, el equipo con más experiencia en postemporada, los Bravos, estuvo naufragando, incluso con los debutantes Marlins.

En 1966, los Orioles, jugando en su primera Serie Mundial, barrieron a los Dodgers, que estaban en su cuarta presencia en siete años. Tomen otro caso, en 1969, los Mets de Nueva York, un equipo que nunca había estado en ninguna parte, venció a los Orioles en cinco juegos.

Se dice que el pitcheo profundo, es decisivo.

En los años 70, por tres Series consecutivas, 72, 73 y 74, ningún lanzador pudo recorrer toda la ruta, y en uno de esos juegos se utilizaron 11 pitcheres. En 1973, el abridor de Oakland, Jim Hunter, trabajó 13 entradas y un tercio, un out menos que el relevista Rolli Fingers. Ese mismo año, Fingers y Darold Knowles, del bullpen de Oakland, estuvieron en 6 y 7 juegos respectivamente. Una exageración.

Sigamos. Uno escucha: “Los apostadores saben lo que se traen entre manos”.

Falso, las apuestas giran bruscamente en diferentes momentos de cada serie. Si el equipo favorito para ganar la serie pierde el primer juego, las apuestas se estrechan, y cambian si ocurre lo mismo en el segundo juego. Hay tantos ganadores sorpresivos en los últimos años, que los cálculos previos sólo sirven como una pista soportada por los antecedentes, pero son Bravos y Gigantes los equipos liquidados en los primeros play offs de este año, contrariando las apuestas.

Aquí tienen otro punto: “La ventaja de jugar en el terreno propio es importantísima”.

A veces. Lo vimos con los Gemelos en el 87 y el 91, pero en 1965, los Dodgers ganaron la Serie en Minnesota; en el 67 los Cardenales se impusieron en Boston; en 1968 los Tigres se coronaron en San Luis; en 1971 los Piratas liquidaron a los Orioles en Baltimore, y para no cansarlos, regresemos a 1972 cuando Oakland ganó la Serie en Cincinnati. Además, los viejos Yanquis ganaban no importando dónde.

¿Creen que la buena dirección cuenta?

Revisen esto: en la Serie Mundial de 1971, en el tercer juego contra Baltimore, los Piratas que tenían ventaja de una carrera en la parte final del séptimo, pusieron hombres en primera y en segunda. El dirigente ordenó a Bob Robertson tocar la bola. Robertson falló de coger la señal.

En segunda base, Roberto Clemente que había captado la señal y observó que Robertson no la había hecho, pidió tiempo. Afortunadamente el árbitro no lo vio, porque Robertson sacó la bola del parque en lugar de tocar la bola. Ese batazo, probablemente ganó la Serie para Pittsburgh.

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