Don Larsen en 1956. ()

LOS GRANDES IMPACTOS

En larga cabalgata de récords en Clásicos de Octubre Obviamente, las Series Mundiales en más de un siglo han sido impactadas por proezas del tamaño de montañas, tan difíciles como escalar el Everest. Momentos de grandiosidad que compiten con cortar las cabezas de la Medusa o catapultarse hacia las estrellas. Comencemos este tour con el […]

  • En larga cabalgata de récords en Clásicos de Octubre

Obviamente, las Series Mundiales en más de un siglo han sido impactadas por proezas del tamaño de montañas, tan difíciles como escalar el Everest. Momentos de grandiosidad que compiten con cortar las cabezas de la Medusa o catapultarse hacia las estrellas.

Comencemos este tour con el Juego Perfecto de Don Larsen, único en la historia de estos clásicos que se iniciaron en 1903. El derecho de los Yanquis lo logró el 8 de octubre de 1956 estrangulando a plena luz del día a los Dodgers de Brooklyn. Esa victoria colocó a los Yanquis adelante 3-2 en la serie, después de haber estado rezagados 0-2.

El rival de Larsen fue Salvatore Maglie, que lanzó en gran forma limitando a la tremenda artillería de los Yanquis a sólo 5 hits, pero uno de ellos fue jonrón de Mickey Mantle y los Yanquis se alzaron con la victoria por 2-0.

Larsen concretó la hazaña frente a un line up integrado por Jim Gilliam, Pee Wee Reese, Duke Snider, Jackie Robinson, Gill Hodges, Sandy Amoros, Carl Furillo y Roy Campanella. Al siguiente año contra los Bravos, Larsen extendió a once y un tercio su racha de entradas sin permitir que nadie se le embasara.

Mickey Mantle

Sigamos por la carretera del asombro: los 18 jonrones conectados por Mickey Mantle en estos clásicos perece otra marca imposible.

Este registro impresionante, no solamente es un tributo al devastador poderío de Mantle bateando a los dos lados, sino a la consistencia de los Yanquis como ganadores, que le permitieron al feroz toletero participar en 12 clásicos y saltar sobre los 15 de Babe Ruth. La lista continúa con Yogi Berra que disparó 12, Duke Snider 11, y detrás, Lou Gehrig y Reggie Jackson con 10.

Mathewson imbateable

Una tercera proeza que da la impresión de estar fuera del alcance de cualquier mortal de estos tiempos, es la que concretó el tirador derecho Christy Mathewson en la Serie Mundial de 1905. El pitcher estelar de los Gigantes de Nueva York, blanqueó tres veces a los Atléticos de Filadelfia, cuando las series eran a nueve juegos.

En el primer juego, Mathewson se impuso 3-0; repitió la dosis de ceros en el tercer juego contando con el respaldo de nueve carreras, y se consagró en el quinto y último juego, sujetando del cuello a los de Filadelfia 2-0.

Como puede observarse, para Mathewson no representó ninguna ventaja que la serie fuera a nueve juegos, pues vio acción tres veces en los primeros cinco juegos con poco descanso, lo que es otro alarde.

Logró su primer blanqueo el 9 de octubre, pasó el reprisse tres días después, el 12 de octubre, y el 14, con sólo dos días de descanso, redondeó la proeza. Es decir que una serie de siete juegos, cualquier pitcher puede disponer de igual oportunidad y con más descanso. Bob Gibson, Mickey Lolich y Lew Burdette, han ganado tres juegos en series de siete juegos.

Siete victorias seguidas

¿Qué les parece a ustedes las 7 victorias consecutivas de Bob Gibson, caminando toda la jornada?

Es un esfuerzo dificilísimo de superar, dado que es imposible conseguir sin ayuda de un taponero en estos tiempos. Y hay algo más, Gibson lanzó un octavo juego completo en forma corrida, pero fue vencido por Mickey Lolich en fantástico duelo, cerrando el Clásico de 1968.

El veloz y súper-consistente tirador derecho de los Cardenales de San Luis, empezó su racha en la Serie Mundial de 1964 venciendo a los Yanquis 5-2 en 10 entradas durante el quinto juego y superando a Stottlemyre en el choque decisivo.

En la Serie de 1967. Gibson le ganó tres juegos a los Medias Rojas sin necesidad de ayuda por 2-1, 6-0 y 7-2; y en 1968 se impuso 4-0 y 10-1 a los Tigres antes de perder ante Lolich 4-1 el 10 de octubre.

Cobb y Brock

Claro, hay otras marcas que impactan, como las 14 bases robadas por Ty Cobb y Lou Brock; la macabra faena de 17 ponches de Bob Gibson en un juego; las 12 carreras empujadas por Bobby Richardson en 1960 y los 33 innings y dos tercios sin permitir carreras en estos clásicos conseguidos por el zurdo de los Yanquis, Eddie Ford, entre 1960 y 1962, quebrando una marca de Babe Ruth como monticulista.

Hay más registros impresionantes, muchos más, entre ellos la racha de 17 juegos hiteando de Hank Bauer, que Roberto Clemente con 14, no pudo seguir atacando al no poder regresar a estos Clásicos después de 1971.

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