- Aguas Calientes, que se encuentra ubicada en la comunidad indígena de Salinas de Nagualapa, jurisdicción del municipio de Tola, posee una fuente termal única a la que se le adjudican propiedades curativas; sin embargo, luce descuidada y un plan de futuro prevé convertir este espacio en una atractiva zona turística que beneficiaría a los comunitarios del lugar
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CORRESPONSAL/RIVAS
Un potencial turístico insospechado se esconde en Tola. Así como a lo largo de las costas de este municipio se pueden apreciar millonarias inversiones turísticas, existe también en esa zona costera un lugar totalmente diferente, hasta ahora desconocido, poco explorado y hasta cierto punto inutilizado, se trata de Aguas Calientes.
Es un sitio ubicado en las Salinas de Nagualapa, a unos 28 kilómetros del casco urbano del municipio de Tola. Luego de transitar por un camino bastante accidentado, en mal estado, se llega a este lugar que hasta ahora ha pasado inadvertido entre los mismos pobladores de la comunidad indígena de Salinas.
Luce abandonado, un tanto sucio (pues las bolsas de detergente y jabón abundan por doquier) pero como lo sugiere el popular adagio que dice que el oro aunque sea en el lodo brilla, asimismo Aguas Calientes posee una belleza natural inigualable, nada más y nada menos que fuentes termales.
Los pobladores de esa zona reconocen que no han prestado la atención debida a este termal y consideran que podría ser un prometedor destino turístico, “es sólo cuestión de voluntad, organización y ganas de salir adelante”, asegura Luzmilda Silva Acevedo, apoyo de la actual junta directiva comunitaria de Salinas de Nagualapa.
Nadie conoce con exactitud cómo en un lugar donde abundan los balnearios de agua salada pudo surgir esta fuente termal dulce, que según cuentan, posee bondades curativas por tratarse de aguas calientes.
Hasta ahora lo que se conoce, según Luzmilda Silva Acevedo, es que el lugar podría ser parte “de una raíz de un volcán, pues algunos estudios han demostrado que tiene alta concentración de azufre”.
Si las cosas salen a como se han planeado y si la comunidad acepta un proyecto que está dispuesto a financiar un organismo no gubernamental, la vida de estos pobladores podría dar un giro importante y Aguas Calientes se convertiría en una atractiva e importante zona turística. Las condiciones naturales ya están dadas.
COMENZARON CON LAVANDEROS
Hace algunos años Aguas Calientes lucía únicamente como un charco de donde emergía agua hirviendo. Por la escasez de agua en la comunidad de Salinas, los pobladores de esa localidad solicitaron a la entonces candidata a alcaldesa Loyda García, la construcción de lavanderos para aprovechar el agua que el sitio proveía.
Con el apoyo de García (que años más tarde se convertiría en alcaldesa) y otros organismos, se contuvo la fuente termal en una especie de pila y se colocaron varios tubos que actualmente llevan el líquido hasta una especie de piscina (que ocupan las personas para bañarse) y hacia dos piletas donde están colocados 12 lavanderos.
Actualmente Aguas Calientes es el punto de convergencia de muchas mujeres que ahí lavan su ropa, también la mayoría de pobladores disfruta de un reconfortante baño termal.
“Aguas Calientes fueron usadas por nuestros ancestros para curar algunas enfermedades de la piel, principalmente, sirve para relajar, tiene una carga muy alta de energía, cura reumatismos, es un regalo maravilloso”, comentó Luzmilda Silva.
Agregó que existe un proyecto que pretende dar a este sector un toque diferente, con valor agregado. “El proyecto planea hacer un vivero de plantas medicinales, una clínica, incluso ya hay un grupo de mujeres aprendiendo a hacer masajes y nos enseñan cómo trabajar las plantas”, dijo Silva.
Con este proyecto se construiría una nueva piscina, los lavanderos se quitarían del lugar y la idea es convertir Aguas Calientes en un lugar turístico para que la comunidad indígena tenga una entrada económica, que de momento no se percibe.
“De esta forma podríamos formular algunos proyectos de beneficio comunitario, de desarrollo sostenible que nosotros mismos podamos administrar”, comentó la comunitaria.
Pero para que este proyecto marche, tendría que ser discutido y aprobado al menos por la mayoría de pobladores de la comunidad indígena de Salinas. “Lo que falta es un poco de voluntad nuestra para que se comience a desarrollar el proyecto”, reconoce Silva.
De momento, aunque luce casi abandonado, muchos son los que llegan a este lugar a disfrutar de lo que llaman “un desestresante” baño termal.
DEPENDE DE VOLUNTAD
Loyda García, alcaldesa del municipio de Tola, comentó que el acuerdo inicial que hicieron con esa comunidad fue apoyar a las mujeres de esa zona mediante la instalación de lavanderos, con la idea de que luego los pobladores de Las Salinas crearan las condiciones necesarias para que Aguas Calientes fuera un lugar turístico y generara ingresos a la misma población.
“Estamos haciendo un inventario de los potenciales turísticos de Tola y en base a esto elaboraremos un Plan Estratégico de Desarrollo, el turismo rural comunitario ocupa un lugar importantísimo, el éxito de un futuro proyecto en Aguas Calientes dependerá del papel que asuma la comunidad, eso es lo más importante”, dijo García.
Destacó que la elaboración de este plan les indicará por dónde comenzar para de esa manera conseguir recursos económicos para impulsar proyectos importantes, en este caso en el área turística.
García dijo que como municipalidad no conocen a profundidad el proyecto que los comunitarios dicen estaría dispuesto a apoyar un organismo no gubernamental y considera que de cualquier manera vale la pena impulsarlo siempre y cuando ellos (los comunitarios) asuman ese reto.
“Aguas Calientes es algo que no se encuentra en cualquier lado, un proyecto turístico en esa zona puede generar empleos y creo que debe existir una visión de futuro, de conservar esos lugares privilegiados que por suerte aún están en poder de la comunidad”, apuntó García.