Amemos la vida y preguntémosles
a los hombres.
Cuánto tiempo hay que esperar
para darnos cuenta
que millones y millones han muerto
cegados por protestar, negándose a sí mismos,
atrapados a un sistema salvaje que cierra
los ojos al ver el sufrimiento humano.
Por esos muertos, tenemos la obligación,
de alumbrarles el camino a los hijos,
recoger con una espada el amor,
y con ella destruir las injusticias
tuyas o mías. ¡Da lo mismo!
Antes que se apague mi voz
o que se queme con el calor que nace
en el verano.