(FOTOS LA PRENSA/B. PICADO)

“Aquí los deportistas se hacen a puro güevo”

Edmundo Jarquín cree que la única forma de sacar al deporte nacional de la crisis actual, es desarrollando políticas públicas que permitan su masificación, pero a la vez habla de la necesidad de crear centros de atención para los atletas de alto rendimiento, mientras resalta la importancia de hacer cumplir la Ley del Deporte EDMUNDO […]

  • Edmundo Jarquín cree que la única forma de sacar al deporte nacional de la crisis actual, es desarrollando políticas públicas que permitan su masificación, pero a la vez habla de la necesidad de crear centros de atención para los atletas de alto rendimiento, mientras resalta la importancia de hacer cumplir la Ley del Deporte

EDMUNDO JARQUÍN, candidato a la Presidencia por el MRS

El vínculo de Edmundo Jarquín con el deporte, se vio seriamente alterado en una emotiva tarde, cuando dando sus primeros pasos como narrador de beisbol en su natal Ocotal, de pronto se encontró en medio de una gran dificultad que por poco le cuesta la vida.

Jarquín había intentado jugar beisbol y lo había conseguido. Cada tarde se iba al campo Las Brisas, en la parte sur de la ciudad, donde junto a los chavalos de la época, jugaba en medio de una terrible pobreza, con bolas remendadas y bates “enteipados” porque estaban quebrados.

Pero de pronto, se abrió otra posibilidad para Jarquín: narrar pelota.

Su voz potente y sonora, le permitía imitar con facilidad a los narradores cubanos y al propio Sucre Frech, mientras se desarrollaban las ligas profesionales en nuestro país y en la isla antillana. Eso lo había conseguido porque permanecía mucho tiempo en el Hotel López o en la pulpería de las Altamirano, escuchando los juegos.

“Era la Ocotal de finales de los años cincuenta y aún no había radioemisoras allá, pero mi padrino, Arturo Ponce, dueño del único cine de la ciudad, tenía una barata con la que salía a anunciar las películas, y un día me preguntó: ‘¿te gustaría narrar un partido?’ Claro, le dije yo, e instaló la barata en el campo y comencé a narrar”, recuerda Edmundo.

Ocotal tenía la visita del conjunto de Mozonte. El partido había transcurrido con normalidad, pero con mucha emoción. Estaba apretado el marcador, mientras un entusiasmado ‘Mundo’ narraba por la barata, que por supuesto, se escuchaba en el campo, un detalle que Jarquín olvidó.

“Marcelino Landeros (el pitcher de Mozonte) le toma las señas al catcher, mientras ‘Chico’ Canales (de Ocotal) abre peligrosamente en segunda”, describió Edmundo.

Landeros escuchó y en el acto se viró a segunda e hizo out a Canales. Ahí Jarquín vio que el mundo se le acababa. Toda la barra ocotaleana se le vino encima y tuvo que huir, tras saltar por un cerco de piñuelas, a esconderse como a las siete cuadras a la casa de su tío ‘Chico’ Almendárez.

“Ahí conocí a las turbas divinas”, dice un sonriente Jarquín, convertido ahora en candidato presidencial por el Movimiento Renovador Sandinista, (MRS) para las elecciones del próximo 5 de noviembre en nuestro país.

n ¿Cómo ve Edmundo Jarquín el deporte nacional, o lo que queda de él?

El deporte ha sido la eterna cenicienta, porque nunca se ha entendido que debería ser objeto de una política pública, así como es la salud, la educación y debería ser la energía. Se ha dejado a la iniciativa individual o de una que otra empresa, que con fines comerciales, que son legítimos, pueda patrocinar una determinada actividad deportiva. El título de Deportes en el Ministerio de Educación, por ejemplo, es sólo eso, un título, porque no hay una actividad sistemática que permita la obtención de objetivos a mediano y largo plazo. Pero además de eso, el deporte no debe considerarse como una responsabilidad sólo del Estado, sino que debe ser acción concertada del Estado con el sector privado, las alcaldías y las organizaciones sociales, hasta bajar a las familias.

n ¿Y por qué no se ha planteado así?

Porque nunca se ha entendido que el deporte es uno de los instrumentos de mayor integración social. En torno a una actividad deportiva se concurre desde diferentes estratos socioecónomicos, opciones religiosas o políticas. El deporte es un gran vertebrador de la sociedad. De mi pasada por Estados Unidos en estos últimos 14 años, algo que me llamó la atención es que la actividad familiar gira en torno a tres elementos: la escuela, la iglesia y el deporte. Yo nunca había invertido tanto tiempo en deportes como ahora, porque tenía que acompañar a mi hijo Mateo más de una vez a la semana. De modo que entender eso, que el deporte es profundamente democrático, integrador y promotor de valores sanos que dan cohesión a la familia y a la sociedad, es lo que me permitiría a mí, en el eventual gobierno del MRS, tener una política pública para el deporte

n ¿Qué cosas concretas harías por el deporte desde el gobierno?

Una primera cosa será respetar la Ley del Deporte y respetar la autonomía de las federaciones, pero sí vamos a ser enérgicos en la obligación de rendir cuentas con todos los que reciban fondos públicos. No creo que sea incompatible el respeto a la autonomía con la rendición de cuentas. Vamos a trabajar en una revisión total de la infraestructura deportiva y ver cómo se puede mejorar y si hay que construir, pues se construye. He pensando en la edificación de un centro de excelencia deportiva donde los atletas de alto rendimiento tengan resueltas sus necesidades y puedan concentrar su esfuerzo en prepararse. Porque seamos claros, aquí los deportistas se hacen ‘a puro güevo’. Yo conozco muchos casos dramáticos de deportistas que salen a representar a Nicaragua y pasan calamidades por la desatención en que se mueven. Eso no puede suceder.

n ¿Y de dónde saldrían los fondos para cumplir estos planes?

Mirá, la Ley General de Deporte, Educación Física y Recreación contempla un mecanismo de financiamiento, según el cual el cinco por ciento del Impuesto Selectivo de Consumo sobre licores y cigarrillos y la mitad de las utilidades de la Lotería Nacional, deben ir al financiamiento de las actividades contempladas en esta ley, y un determinado porcentaje tiene que ir exclusivamente para infraestructura deportiva. Colaboradores míos hicieron cálculos y si esa ley se cumple, lo que habría para infraestructura deportiva sería un millón 200 mil dólares año. Y con eso, no habría dificultad para conseguir un préstamo en el sistema financiero de 25 millones de dólares, que tienen garantizado el pago, a través de esta ley, y ahí está la base para financiar el mejoramiento o la construcción de instalaciones deportivas, que son una necesidad imperiosa. Yo me he fijado que aquí caminás cuadras y cuadras y no encontrás una instalación deportiva. Y en los países desarrollados, lo que más ves, son iglesias y canchas deportivas.

n Eso de rendir cuentas da alergia a ciertos dirigentes deportivos y muchos se escudan en su autonomía, ¿cómo podrías incidir en eso?

Hay que respetar la autonomía de las organizaciones deportivas, de las federaciones y el Comité Olímpico, sin embargo, así como estamos tratando de meter aires frescos en la política nacional, aires frescos deberán llegar a todas las organizaciones, incluyendo las deportivas. Me imagino que una demanda de la sociedad por mayor apertura y transparencia en la gestión, va a ser atendida. Si se ‘airea’ la política, se van a ‘airear’ las demás organizaciones. Lo que pasa es que hasta ahora, desde la política, ese es el ejemplo que se ha dado, la confusión, y el engranaje deportivo es un reflejo de la sociedad.

n ¿Qué pensás del deporte profesional? En los ochenta se prohibió.

El deporte profesional tiene las complejidades de toda actividad social, pero tiene una virtud y es que le pone un horizonte de superación al atleta. De manera que hay que reconocer que en una economía de mercado, el deporte profesional lo que pone es un premio al final de la carrera deportiva por el dinero que se consigue. Así que aunque pueda tener sus defectos, también tiene esa virtud y es que ofrece un horizonte de superación profesional.

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