Anna Politkóvskaya era la periodista independiente más crítica de Putin, activista de los derechos humanos. Escribió varios libros sobre Chechenia y el poder de Putin. (la prensa/afp/jens schlueter)

Asesinan a famosa periodista en Rusia

Anna Politkóvskaya era crítica del presidente Putin y de los abusos rusos contra civiles en Chechenia [doap_box title=»La espina en la piel del Kremlin» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] En 2001, Anna Politkóvskaya huyó a Viena tras recibir amenazas por correo electrónico. Más que cualquier otro reportero ruso, Politkóvskaya ha relatado asesinatos, torturas y palizas de civiles por […]

  • Anna Politkóvskaya era crítica del presidente Putin y de los abusos rusos contra civiles en Chechenia
[doap_box title=»La espina en la piel del Kremlin» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

En 2001, Anna Politkóvskaya huyó a Viena tras recibir amenazas por correo electrónico.

Más que cualquier otro reportero ruso, Politkóvskaya ha relatado asesinatos, torturas y palizas de civiles por agentes al servicio de Rusia, reportes que la pusieron siempre en contra de las autoridades.

Su muerte ha sido la más notable de un periodista en Rusia desde julio del 2004 cuando asesinaron a Paul Klebnikov, director de la edición rusa de la revista Forbes.

“Este es un asesinato salvaje contra una periodista valiente y profesional”, aseguró Mijaíl Gorbachov, ex Presidente de la URSS, que adquirió recientemente el diez por ciento de Nóvaya Gazeta, donde escribía Politkóvskaya.

Gorbachov manifestó su confianza en que “el asesinato no quede sin castigo” y adelantó que el diario “conducirá una investigación independiente al respecto”.

“Todos debemos condenar lo ocurrido. Este es un golpe para la prensa independiente y democrática, pero también para Rusia y todos nosotros”, señaló.

Ejemplo

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Tenía muchos enemigos. Escribía lo que otros no se atrevían. Había recibido amenazas de muerte

Moscú/EFE

“Toda vez que surgía la pregunta de si existe el periodismo honesto en Rusia, casi siempre el primer nombre que venía a la mente era el de Politkóvskaya”, dijo Oleg Panflilov, director del Centro para el Periodismo en Situaciones Extremas, con sede en Moscú. (AP).

La periodista rusa Anna Politkóvskaya, una de los informadoras más críticas con la política del presidente ruso, Vladimir Putin, en Chechenia, fue asesinada el sábado en su domicilio en Moscú.

“Su asesinato es un golpe en el mismo corazón del periodismo ruso. No será posible compensar su pérdida, ya que no hay nadie como Politkóvskaya ni lo habrá nunca”, señaló Igor Yakovenko, secretario general de la Unión de Periodistas de Rusia (UPR).

El cuerpo de la periodista de 48 años, con cuatro impactos de bala, fue hallado por una vecina en torno a las 17:00 hora local (05:00 en Managua) en el ascensor de un edificio de viviendas donde vivía en el centro de Moscú, informaron fuentes policiales a las agencias rusas.

La policía, que encontró una pistola Makarov y cuatro casquillos de bala en el ascensor, busca a un joven de estatura media y complexión delgada, que llevaba sobre la cabeza una gorra de beisbol negra.

“La mataron en el portal de su propia casa” tras regresar del supermercado, aseguró Dmitri Muratov, redactor jefe de Nóvaya Gazeta, la publicación bisemanal en la que escribía y que ha convocado una reunión extraordinaria de la redacción.

El Fiscal de Moscú, Yuri Siomin, anunció la apertura de un proceso expediente penal por “asesinato premeditado” y añadió que “la versión que barajan los órganos de seguridad es que fue asesinada por el cumplimiento de su deber”.

“Este es un asesinato político. Ella era una mujer valiente que tenía muchos enemigos. Su muerte es una gran pérdida para la sociedad civil”, señaló Liudmila Alekséyeva, presidenta del Grupo Helsinki.

Por su parte, el director del centro de derechos humanos Memorial, Oleg Orlov, destacó que los que encargaron el asesinato “querían librarse de una periodista independiente y honesta”.

¿Un “regalito” para Vladimir Putin?

El asesinato de la periodista coincide con el 54 cumpleaños del presidente ruso y tiene lugar el día después de la onomástica de Ramzán Kadírov, primer ministro y hombre fuerte de Moscú en Chechenia, objeto de muchas de sus más aceradas críticas.

Politkóvskaya, que nació en Nueva York en 1958, había confesado en varias ocasiones haber recibido amenazas de muerte de los servicios secretos rusos, el Ejército y otras agencias de seguridad del Estado a las que había criticado con dureza en sus artículos.

Autora de cientos de artículos y muchos libros, traducidos a varios idiomas, entre ellos el español, comenzó a trabajar como periodista en el diario Izvestia en 1982 y desde 1999 escribía para Nóvaya Gazeta, la publicación más crítica con el Kremlin.

La periodista, premio Vázquez Montalbán de Periodismo Internacional en 2004, pasaba varios meses al año en Chechenia y otras repúblicas del Cáucaso norte ruso, como Daguestán e Ingushetia.

Por su parte, el director del centro de derechos humanos Memorial, Oleg Orlov, destacó que los que encargaron el asesinato “querían librarse de una periodista independiente y honesta”.

“En el pasado la amenazaron más de una vez, recibía amenazas telefónicas relacionadas con su activa participación en la sociedad civil”, agregó.

Politkóvskaya presentó en febrero de 2005 en Madrid su libro La Rusia de Putin, y ha publicado otros dos libros en España, Terror en Chechenia y Una guerra sucia, ambos en 2003.

En sus libros, la periodista criticaba la política de mano dura de Putin en Chechenia y la participación diaria de los soldados rusos en el secuestro y violación de chechenos con el beneplácito de sus superiores.

Politkóvskaya saltó a la fama internacional cuando fue elegida como mediadora por el comando terrorista checheno que tomó en octubre de 2002 el Teatro Dubrovka de Moscú, donde más de 800 espectadores fueron retenidos durante tres días.

La periodista, que relató esta experiencia en sus libros, criticó la operación de rescate emprendida por los servicios de Seguridad rusos que se zanjó con 169 muertos: 128 rehenes y 41 terroristas.

Posteriormente, a principios de septiembre del 2004 y cuando viajaba a cubrir el secuestro masivo por parte de un comando terrorista en la escuela noroseta de Beslán, la periodista fue envenenada en el avión.

La mayoría de políticos rusos —oficialistas, nacionalistas y liberales—, coincidieron al señalar que el asesinato había sido políticamente motivado.

“Politkóvskaya era una mujer incómoda para muchos, puesto que escribía y decía aquello que no le gustaba al poder”, declaró Luibov Sliska, vicepresidenta de laDuma y miembro del partido gubernamental Rusia Unida.

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