Las celebraciones de Oktoberfest este año en Alemania, estuvieron mejor que nunca. (LA PRENSA/ AP)

Oktoberfest

ESPECIAL PARA LA PRENSA El Festival Cervecero de Octubre, denominado Oktoberfest, que se celebra en Munich desde hace casi 200 años, se ha convertido en un atractivo muy especial para personalidades del jet-set internacional, turistas provenientes de todas partes del mundo y lugareños ávidos de una buena cerveza con que acompañar la típica gastronomía bávara. […]

ESPECIAL PARA LA PRENSA

El Festival Cervecero de Octubre, denominado Oktoberfest, que se celebra en Munich desde hace casi 200 años, se ha convertido en un atractivo muy especial para personalidades del jet-set internacional, turistas provenientes de todas partes del mundo y lugareños ávidos de una buena cerveza con que acompañar la típica gastronomía bávara.

La fiesta de la cerveza se organizó por primera vez en el año 1810, como un homenaje del Rey Luis I, a su flamante esposa la princesa Teresa de Sajonia y Hildburghausen. Para celebrar la boda real y la subsiguiente fiesta, se eligió un gigantesco prado en las afueras de la ciudad, que se denominó Theresienwiese o Prado de Teresa. Al gigantesco jolgorio concurrió todo el pueblo y significó un verdadero acontecimiento europeo, por lo cual, la Casa Real decidió iniciar una tradición que ha perdurado hasta nuestros días.

Con el paso del tiempo, Oktoberfest se ha convertido en la fiesta popular más grande del mundo, recibiendo varios cientos de miles de visitantes de todo el planeta y varios millones más de alemanes sedientos de diversión, comida y cerveza.

Este año, el Oktoberfest registró una cifra de visitantes que supera los 6 millones 100 mil personas, quienes consumieron más de 5 millones de litros de cerveza, más de medio millón de pollos asados, 200 mil salchichas de cerdo, quince toneladas de pescado y la carne de unos cien bueyes.

Sin embargo, el consumo de cerveza descendió ligeramente con relación al del 2004, cuando se alcanzó el récord histórico, quizá porque ese año, el cierre del festival coincidió con la celebración de la fiesta nacional alemana del Día de la Unidad.

Este año la celebración estuvo mejor organizada, menos agresiva, pero más glotona que nunca, lo que demuestra una inversión en la tendencia de consumo entre cerveza y comida, que la primera había dominado tradicionalmente.

La cerveza que se prepara para este singular festival es un tanto más fuerte que la regular y se sirve en pesadas jarras de vidrio, de un litro de capacidad, que se denominan Maß. La cerveza es traída desde las fábricas en enormes barriles de madera llamados Hirschen (ciervos), que es atendido de inmediato por camareros que nunca cierran sus válvulas y llenan decenas de jarros.

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