ROSTROS. Óleo sobre tela, 2006. Efrén Medina. (FOTO: LA PRENSA /O. DUARTE)

Efrén Medina, un pintor al natural

Una gama de temas se asoman en su pintura, desde la serie de las Nicaraguapas, la tauromaquia, los rostros y bellos atardeceres de zonas lacustres La pintura y el dibujo de Efrén Medina contienen la magia de los puertos, toros y las figuras femeninas. Más allá de sus óleos nos evoca un mundo bello y […]

  • Una gama de temas se asoman en su pintura, desde la serie de las Nicaraguapas, la tauromaquia, los rostros y bellos atardeceres de zonas lacustres

La pintura y el dibujo de Efrén Medina contienen la magia de los puertos, toros y las figuras femeninas. Más allá de sus óleos nos evoca un mundo bello y estéticamente bien trabajado por la mano de un ángel que como creador nos propone un mundo alterno.

Medina, personaje relevante de la plástica nicaragüense, nació en León en 1949 y estudió pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes, que dirigió el maestro Rodrigo Peñalba, en 1965.

Su trayectoria como artista es amplia; exposiciones en Japón, Perú, Estados Unidos, China, Europa y Centroamérica, entre muchas. Reconocimientos en el extranjero y varios nacionales. Recién ha creado su propio espacio, el Estudio-Galería de Efrén Medina (De los semáforos de Villa Fontana, 400 metros al sur, en Managua), donde se exhiben permanentemente sus pinturas y sirve de medio para exposiciones de escultores, pintores y fotógrafos. Un “espacio familiar”, dice el artista.

LOS INICIOS

¿Cómo nace la idea de esta galería?

Siempre quise exponer mis obras en un espacio propio. Es un proyecto personal que he llevado a cabo con la ayuda de mi familia. Creo que es necesario tener un espacio.

¿Cómo fue su primer encuentro con la pintura?

Inicié en la Escuela de Bellas Artes con el maestro Rodrigo Peñalba, en 1967. En esa época tenía como compañeros de estudio a Alejandro Canales, Alfonso Jiménez, Róger Pérez de la Rocha, Iván Bermúdez. Además de Peñalba, tenía como maestros a Noel Flores, Fernando Saravia y René Sandino, quien impartía historia del arte.

¿Cómo vivió esos años de estudiante?

De muy joven, estudiando en bellas artes, visitábamos la cafetería La India, donde se reunían los más connotados artistas del Grupo Praxis. Aquellos años eran de mucha bohemia y alcohol. Asistían a La India, Róger Pérez de la Rocha, Leonel Vanegas, Orlando Sobalvarro, Leoncio Sáenz, Genaro Lugo, la pintora primitivista de Bluefields, June Beer.

¿Qué tipo de pinturas hacía en aquel entonces?

Algunos abstractos, figurativos y plumillas. Recuerdo que en mi primera exposición organizada por la Escuela de Bellas Artes, hice un cuadro de un niño desnutrido de África, era dramático y muy fuerte, era una denuncia hacia la pobreza.

¿Cómo era su relación con los jóvenes pintores de la época?

Fraterna. Todos éramos muy amigos, compartíamos.

LA BELLEZA TIENE ROSTRO DE MUJER

¿En sus pinturas aplica metódicamente el dibujo. Fue parte de su aprendizaje en la Escuela de Bellas Artes?

Me gusta el dibujo y en cada pintura lo desarrollo. Rodrigo Peñalba nos enseñó mucho acerca del dibujo.

Una de las constantes en su trabajo es la figura femenina. ¿Por qué?

Creo que la belleza tiene rostro de mujer y es un culto a su figura. Todo lo que la figura femenina representa es belleza. En mi pintura, la belleza la plasmo como parte de ese culto. Estas figuras son las Nicaraguapas que siempre las vas a encontrar.

Estas Nicaraguapas de cuellos alargados me recuerdan las mujeres de Amedeo Modigliani.

Sí, Modigliani es el gran maestro y hay un estudio de su obra como todos los pintores que nos han enseñado con su sabiduría y su pintura; Oswaldo Guayasamín, que me invitó a Nueva York para que expusiera con él, Fernando Saravia y muchos pintores internacionales como Portinari, que me influenció mucho.

LOS ROSTROS QUE SUFREN

También está la serie de rostros.

Sí. Estos rostros están inspirados en los nicaragüenses del pasado y del presente que me han quedado grabados y que son a la vez, como un espejo. Son los rostros del hoy y del pasado que han sobrevivido toda la vida.

¿Se trata de un permanente homenaje al pueblo que sufre?

Son los rostros nicaragüenses, la gente que día a día sale a la calle a trabajar. Es, de alguna manera, un homenaje.

INFLUENCIA DE LOS LAGOS

¿Uno de los atractivos de su pintura es el paisaje lacustre?

Un amigo me prestó una casa en el mar y así fue como nacieron los barcos, lanchas y mar en mi pintura, viendo el paisaje me di cuenta de lo que buscaba. Cada artista necesita cierta soledad para mirar con detenimiento lo que le rodea y así crear.

Los toros como símbolo en su pintura ¿qué representan?

Estos animales representan la fuerza y el ritual. Es muy lindo observar cómo los toros se aparean en una noche de luna llena, como levantan sus cuernos a la luna. Siempre que pinto toros hay algo nuevo.

37 AñOS DE PINTAR

En 37 años dedicados a la pintura ¿cómo se ve hoy?

Me veo que voy bien. Y nunca estoy satisfecho, siempre quiero exigirme más y hacer lo mejor. Mi gran logro ha sido la pintura, cada día siento que inicio una nueva etapa, estoy en una búsqueda permanente y eso creo que me ayuda a crear todos los días algo mejor.

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