- Pruebas antidoping obligan a descansar más a los jugadores
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UN CAMBIO DE MENTALIDAD EN peloteros de GRANDES LIGAS
Tom Glavine notó un cambio este año cuando los Mets de Nueva York salieron en giras por Estados Unidos: más jugadores se quedaron en el hotel después de los partidos, en vez de irse de parranda.
¿La razón? Por primera vez, los peloteros son sometidos a pruebas para detectar el uso de anfetaminas.
“Creo que no hay duda de que cambió el comportamiento de los jugadores”, dijo Glavine. “Están buscando formas de compensar (la ausencia de anfetaminas), ya sea durmiendo más o tomando más café”. Más tiempo en la cama significa menos tiempo en las barras y discotecas.
“Vida sana”, comentó el manager de los Gigantes de San Francisco, Felipe Alou. “Eso era lo que el comisionado (Bud Selig) quería, verdad? Y no demoró mucho”.
Presionados por el Congreso estadounidense, los dueños de equipos y jugadores acordaron en noviembre reforzar su política antidrogas. Ahora incluye pruebas para detectar el uso de estimulantes y suspensiones más largas por resultados positivos a esteroides y otras sustancias para mejorar el rendimiento.
A los peloteros les realizan una prueba en los campos de entrenamiento y una vez durante la temporada regular, aunque pueden ser sometidos a pruebas al azar.
“Parece como si cada par de semanas me hicieron pruebas”, comentó Eric Byrnes, de los Diamondbacks de Arizona.
Grandes Ligas no divulga los nombres de los jugadores que arrojan positivo a anfetaminas por primera vez, un resultado que los conduce a consejería. Pero ningún jugador ha arrojado positivo dos veces, lo que le ganaría una suspensión de 25 partidos.
“No tengo la menor duda. El programa ha sido muy exitoso”, señaló Selig. “La prohibición de anfetaminas fue un paso importante”.
Selig no dijo si cree que las pruebas cambiaron la cultura del beisbol, en la que las pastillas conocidas como “greenies” eran usadas a diestra y siniestra por jugadores que necesitaban una carga de energía.
Pero su principal negociador laboral sí cree que hubo un cambio. “Estoy seguro de que la gente cambió su comportamiento. No cabe duda de que tuvo un efecto”, comentó Rob Manfred, vicepresidente de relaciones laborales.
Las “greenies” eran un tema que usualmente se hablaba a puerta cerrada en los camerinos.
“Hay poca evidencia para comparar, pero mi suposición es que las pruebas sirven para disuadir”, indicó Gene Orza, jefe de la asociación de peloteros profesionales. “Si lo hace, entonces por definición sí afectó la conducta”.
En cuanto al uso de esteroides y otras sustancias que mejoran el rendimiento hay cifras que confirman las expresiones de Selig de que el beisbol está más limpio.
Hubo entre 83 y 96 resultados positivos en el 2003, cuando el beisbol realizó pruebas anónimas por primera vez. La inexactitud en los resultados positivos se debe a reclamos no resueltos.
En el 2004 hubo 12 resultados positivos, mientras que en el 2005, el primer año en que los resultados positivos fueron castigados con suspensiones, 12 jugadores de las Mayores fueron penalizados.
Este año, cuando el castigo por un primer positivo aumentó de 10 a 50 partidos, hubo dos suspensiones.
“Me parece que está funcionando bastante bien”, dijo el pitcher de los Dodgers de Los Ángeles, Greg Maddux. “Uno escucha cosas por aquí y por allá en el camerino, y para mí, ya no lo están haciendo”.
(Janie McCauley y Joe Resnick contribuyeron a esta historia).