Usamos la palabra “electorero” en el sentido estricto y preciso que le da el diccionario de la lengua española: “Perteneciente o relativo a las intrigas o maniobras en elecciones”. En realidad, no otra cosa que una maroma electorera ha sido la muy publicitada fuga del candidato a diputado por Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Salvador Talavera, hacia las filas del FSLN de Daniel Ortega. Pero es obvio que con esta maroma el FSLN ha querido enviar varios mensajes a la ciudadanía.
Primero, que el FSLN acoge hasta a sus más acérrimos enemigos del pasado y puede compartir con ellos el poder. Segundo, que Daniel Ortega trabaja por la paz y la reconciliación nacional; tercero, que ALN —el principal rival de los dos partidos pactistas— es una organización frágil y en desbandada; cuarto, que votar por ALN equivale a votar por el FSLN porque Talavera será un diputado electo en la lista del partido de Eduardo Montealegre.
Sin duda que el propósito de fondo del FSLN es crear confusión y desánimo en los votantes no sandinistas, sobre todo en los indecisos, para que no voten o voten en menor cantidad. Por su parte, el PLC capitaliza la maroma electorera sembrando dudas con respecto a ALN. O sea que estamos ante una campaña al mejor estilo pactista, montada por estrategas del mal arte de la manipulación.
Pero esperamos que a fuerza de ver y sufrir repetidamente estas maromas politiqueras, los nicaragüenses hayan aprendido a no ser incautos. La verdad es que el FSLN siempre ha buscado alianzas “estratégicas” en época de elecciones, pero una vez en el poder no cumple sus promesas, como ocurrió después del triunfo de la revolución en 1979. Tampoco cumplió en 1984 cuando Ortega ganó las elecciones. Ni le cumplió después a sus ex aliados del MRS. ¿Entonces porqué creer que va a cumplir ahora? Daniel Ortega no es un hombre acostumbrado a compartir nada. Sencillamente va contra su naturaleza; contra su actuar natural. ¿Compartirá el león su presa con otros animales de la selva? ¿Vivirá el lobo en su cueva al lado de la oveja o el cervatillo?
Los “nuevos” ofrecimientos de Ortega a sus aliados deben tomarse con la misma seriedad con que se tomaron las promesas del mismo Ortega y su partido en las anteriores ocasiones. En realidad, sólo los ingenuos y quienes simulan ingenuidad para encubrir sus verdaderos propósitos, pueden ignorar que las personas como Daniel Ortega no es que sean democráticas, sino que usan los mecanismos de la democracia sólo para terminar con ella.
Tampoco es cierto que Ortega sea un hombre de paz y reconciliación. Si en verdad lo fuera, habría renunciado a su quinta candidatura presidencial en pro de la unidad de su propio partido y de la tranquilidad de la gran mayoría de los nicaragüenses. Pero Ortega prefiere la división del sandinismo y la zozobra de nuestra sociedad, porque tiene una obsesión enfermiza de volver a ser Presidente de Nicaragua. ¿Cómo pretende proyectar una imagen de paz y reconciliación con miembros de otros partidos e ideologías si no puede hacerlo en su propia casa? Ortega siempre será símbolo de división, antagonismo y polarización.
Por otro lado, la fuga de Salvador Talavera de ALN hacia el FSLN y otros casos parecidos de la maroma electorera, demuestran el grave deterioro moral que sufre la clase política nicaragüense. Y pone de manifiesto la imperiosa necesidad de reconstruir a los partidos políticos para que puedan merecer la confianza de la mayoría de los ciudadanos y no sólo de las minorías corruptas que únicamente buscan cómo conseguir una parte del botín del Estado.
De todas maneras, con la maroma de Talavera ha quedado nuevamente en claro la gran capacidad que tiene el FSLN para corromper e infiltrar a otros partidos políticos y organizaciones sociales. Aunque Talavera ha dicho que sus motivos son los mismos que tuvieron otros en el pasado al pasar de un partido a otro —como Jamileth Bonilla al dejar el PLC— lo cierto es que su situación es totalmente distinta. Y la lección más importante de todo esto es que la democracia en Nicaragua seguirá degradándose a menos que el 5 de noviembre la mayoría de los nicaragüenses repudie categóricamente a los partidos y candidatos del caudillismo y la corrupción.