/LA PRENSA/B. PICADO

“Mi renuncia es un mensaje de principios”

Ricardo Vega Jackson sostiene que su renuncia al máximo puesto del Ministerio de Transporte e Infraestructura es una cuestión de principios. “El Presidente no me dejó correr a una persona cuestionada fuertemente por actos de corrupción”, dice Vega, refiriéndose al aún director de Transporte Terrestre, Yamil Kuant [doap_box title=»Agenda de carreteras» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Según el […]

  • Ricardo Vega Jackson sostiene que su renuncia al máximo puesto del Ministerio de Transporte e Infraestructura es una cuestión de principios. “El Presidente no me dejó correr a una persona cuestionada fuertemente por actos de corrupción”, dice Vega, refiriéndose al aún director de Transporte Terrestre, Yamil Kuant
[doap_box title=»Agenda de carreteras» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Según el ex ministro de Transporte e Infraestructura, Ricardo Vega Jackson, luego de su renuncia deja en agenda algunos proyectos de creación y mejoramiento de carreteras. El avance de éstas depende de la siguiente administración que designe el Presidente.

Noventa kilómetros de carretera que están por iniciar o ya iniciaron su ejecución, que incluyen Chinandega-Corinto, Chinandega-El Viejo, El Viejo-El Congo, Telica-Malpaisillo.

Está por arrancar la carretera Sébaco-Matagalpa.

Malpaisillo-San Isidro, El Viejo-Tonalá-Puerto Morazán están en proceso de licitación .

Se está revisando la oferta de adoquinado en Estelí-Llanos de Colón y Palacagüina-Telpaneca.

Hay un financiamiento de 60 millones de dólares que fueron negociados con el Banco Mundial, para que sean invertidos en proyectos de adoquinado y rehabilitación asfáltica de carreteras.

Y, además, se están terminando los diseños de La Virgen-San Juan del Sur, Diriamba-Casares y la Costanera.

A cinco días de que el ahora ex ministro de Transporte e Infraestructura, ingeniero Ricardo Vega Jackson, renunciara a su cargo luego de que el Presidente de la República le impidiera el despido del Director de Transporte Terrestre por supuestos actos de corrupción, aún quedan en el aire algunas preguntas por responder.

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¿Habrá sido esa la única causa que motivó la renuncia del Ministro? ¿Qué más hay en el trasfondo de un ministerio que se dice está plagado de “aliados intocables” del ministro anterior, Pedro Solórzano? ¿Habrá sido una renuncia intencional, en momentos en que la Fiscalía investiga el uso que le dio Solórzano a doce millones de dólares durante su administración?

Desde su casa de habitación y con toda la tranquilidad que aparenta tener, el ingeniero Vega contesta a estas y otras preguntas.

¿Qué pasó en realidad con el Director de Transporte Terrestre, Yamil Kuant? Ahora apunta a ser viceministro.

El señor Kuant había sido cuestionado por una cantidad de usuarios de cooperativas de transporte y alcaldes. Había una gran cantidad de denuncias de corrupción y de dar permisos de rutas donde no debía. Es decir, una serie de malos manejos. Empezamos un proceso para despedir a esta persona, de acuerdo a la ley y cuando estábamos en eso, se dio un incidente laboral. Unos trabajadores se tomaron los portones y él (Kuant) se voló el portón y pateó a un chofer. Esa era una causa más, diferente a la razón por la que lo estábamos queriendo despedir, pero vimos que era más fácil despedirlo por esa vía, era más directo.

El martes pasado (19 de septiembre) Kuant fue notificado de que iba a ser suspendido de su cargo y el Presidente (Enrique Bolaños) me llamó por la tarde y me dijo que por qué le estaba corriendo a la gente, que no le tocara a nadie y me citó a las 6:00 p.m. en su casa. Entonces me fui a mi oficina, redacté mi carta de renuncia y se la fui a entregar.

Si me dan la autoridad para manejar un ministerio y lo quiero manejar con eficiencia, eficacia y transparencia y no me dan el apoyo ni la autoridad para hacer los cambios que considero necesarios para garantizar el éxito de la gestión, entonces mejor me aparto, no estoy haciendo nada. Esa fue la razón por la que puse mi renuncia. El Presidente no me dejó correr a una persona cuestionada fuertemente por actos de corrupción. No era consecuente con el discurso de la lucha contra la corrupción.

¿Ese mandato del Presidente fue la única razón para renunciar al puesto de ministro o hay algo más?

Mi renuncia es un mensaje de principios. Si vas a manejar un discurso, tenés que ser consecuente con tu discurso. Yo tenía la responsabilidad pero no la autoridad en el Ministerio. En enero llegué y miré que había mucho desorden administrativo. Empecé con algunas medidas de austeridad y de control y el Presidente me mandó a llamar. Me dijo que estaba en casería de brujas y que no debería correr a nadie. Yo le dije que mi objetivo era buscar eficiencia. En ese momento me dijo: “no corrás a nadie”. Yo dije “bueno”. Tenía dos opciones: tratar de ordenar el Ministerio o hacer carreteras y sacar al Ministerio de la parálisis en que se encontraba. Decidí dedicarme a lo de las carreteras. Traje gente de mi confianza para la parte de adquisiciones, la parte jurídica, para mi despacho y luego hice equipos con la gente de la dirección de vialidad.

¿La actual estructura del Ministerio de Transporte e Infraestructura es la adecuada para responder a las necesidades de la red vial del Nicaragua?

Yo creo que hay demasiada gente. Según tengo entendido, en el 2001 la planilla era como de 600 empleados y en el año 2005 llegó a ser más de un mil empleados. ¡Casi se duplicó la planilla del Ministerio! Aproximadamente el 85 por ciento del presupuesto de gastos corrientes es para gastos de salarios y beneficios. Me parece que hay cierta desarticulación entre las direcciones que tienen como responsabilidad la gestión de proyectos. Por ejemplo, la Dirección de Planificación, que es donde se lleva a cabo la primera etapa de los proyectos, el diseño, está un poco desvinculada con la de Vialidad que es la que construye. A veces tenés unos diseños demasiado idealistas que no son prácticos en su construcción.

¿En qué áreas del MTI está el personal supernumerario?

No te lo podría señalar específicamente, pero en términos globales el Ministerio creció en tamaño de personal en estos últimos cuatro años. Eso hay que revisarlo. Es importante alinear los recursos de acuerdo a las posibilidades y al presupuesto.

¿Cómo es eso de que Pedro Solórzano dejó un grupo de “intocables” en el Ministerio de Transporte e Infraestructura?

Bueno, desgraciadamente eso sucedió. Cuando yo quise hacer movimientos gerenciales para garantizar la eficiencia del Ministerio, el Presidente me llamó a una reunión en su casa y me dijo que no moviera a nadie. Que era gente muy leal que había trabajado muy de cerca con el ministro anterior y que le debíamos la estabilidad laboral. Yo no pretendía correr a nadie sino mover las fichas, estructurar mejor y tener éxito en la gestión. Sin embargo, no me dejaron hacerlo. Entonces asumí el reto de todas maneras. Tampoco tenía el apoyo interno, no tenía el apoyo del Presidente ni de muchos funcionarios del ministerio que obedecían al ministro anterior. Bueno, con cuatro años de gestión se crean lealtades. Yo pude meter gente en los puntos críticos, en adquisiciones para garantizar la transparencia de las licitaciones de las carreteras, en la parte legal para garantizar que todo paso que diéramos fuera legalmente sustentado e hice equipos con los técnicos de construcción de carreteras, que son gente muy profesional, preparada.Yo me siento muy satisfecho con la gestión realizada. Hacer carreteras no es instantáneo como el café. Estaba totalmente paralizado todo y había que echarlo a andar. Desde que sacás una licitación hasta que ves los tractores moviendo tierra, toma por lo menos seis meses si no tenés impugnaciones y atrasos. Algunas veces había atrasos hasta deliberados, creo yo. Por eso le dije al Presidente cuando le entregué la renuncia: “Yo estoy igual que usted, porque usted lleva cuatro años y medio queriendo sacar este país adelante contra viento y marea y sin el apoyo de nadie, de los otros poderes del Estado. Igualito estaba yo en ese ministerio, sin el apoyo de la mayoría de los funcionarios, empezando por el viceministro”.

¿Y qué le dijo el Presidente?

Sólo me escuchó y luego le dije, “aquí le traigo mi renuncia” y él me dijo: “bueno, te la acepto”.

Usted trabajó tres años como asesor del MTI, durante el gobierno de Violeta Barrios. Ese tiempo sumado a estos meses en el Ministerio ¿le pueden dar la experiencia suficiente para hablar con propiedad sobre los problemas que aquejan el sistema de transporte del país?

Sí, creo que sí. Nicaragua necesita que se garantice la calidad a través de ese Ministerio. Nicaragua es un país pobre que no puede darse el lujo de botar la plata o dejar que se la cachen en proyectos mal ejecutados o de mala calidad. Mi propuesta y lo que estábamos trabajando con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es un programa de fortalecimiento institucional para garantizar toditita la cadena de gestión de proyectos. ¿Con qué fin? Cuando iniciás o terminás una carretera y tenés problemas de mala calidad, tenés la capacidad de encontrar quién es el responsable de ese problema. Iniciaste la carretera, todo el proceso de gestión, diseño, luego la supervisión, la construcción y llegaste al punto que la carretera ya está terminada. Pero un año después encontraste problemas y tenés la capacidad de trazar de regreso la cadena de eventos y deslindar las responsabilidades de quién es el causante de ese problema.

Usted dice que recuperó la confianza del BID. ¿Por qué se había perdido esa confianza en tiempos de Solórzano?

Es que… El BID tenía parados todos los desembolsos principalmente porque había una carretera que estaba cuestionada en su totalidad, que es la carretera San Lorenzo-Múhan. El Ministerio era demasiado complaciente con el contratista. Yo me involucré de inmediato en eso, habían hecho una conciliación, que es una etapa antes al arbitraje, daba un resultado totalmente favorable al contratista, a lo cual me opuse y dije “no, vamos a ir al arbitraje”. La calidad de la carretera era cuestionable. Poco a poco fuimos trabajando con el BID y el BID fue depositando su confianza porque había perdido totalmente su confianza en el Ministerio. Empezamos a destrabar todos los préstamos. Había 120 millones de dólares congelados en el BID y comenzamos a destrabarlos para algunas obras que ya están iniciando, por ejemplo, logramos mover rápidamente el préstamo de Sébaco-Matagalpa, que ya está por iniciar la obra.

¿Era realmente posible adoquinar un kilómetro de carretera por día en un país como Nicaragua?

Si vos hacés un plan, una promesa de ese tipo, tenés que medir las capacidades que hay; por ejemplo, la producción de adoquines y para la instalación de adoquines. Si vos decís, ‘voy a hacer esta casa, me va a costar tanto y la voy a hacer en tantos meses’, debés tener el dinero y los materiales para hacerlo y cumplir con los plazos. Prometer metas no es malo, te da un norte hacia dónde moverte, pero también tenés que ponerte metas realistas.

¿Entonces el programa de adoquinado no era un proyecto serio?

Bueno, yo te puedo hablar de lo que me consta. Yo no sé qué pasó en ese momento, por qué lo hicieron o cómo lo hicieron. Lo que puedo hacer es hablarte de lo que hice, de mi gestión y lo que queda pendiente en el Ministerio.

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