REPARTIMIENTO EN CHICAGO
Cómo repartimos ochenta millones dólares del robo al banco entre once preguntó Roberto Oconnel, rascando su cabeza bajo el sombrero, a su socio y jefe Stan Shapiro.
Shapiro miró a todos y sonrió. Sacó enseguida una Boca Negra Magnun 45, que vomitó cuatro estruendosos cañonazos. Cuando se disipó el humo y la sangre volvió a los rostros, comentó.
La operación es más sencilla entre ocho; no me hagas lamentar no haber ido a la escuela. Lo siento Robert, viejo amigo.
Robert Oconnel y otros tres yacían en el piso con el pecho destrozado.
Sáquenlos de aquí y tírenlos al río. Y procedamos a un reparto justo, Masculló Shapiro, sobando su cara cortada con la punta de la Boca Negra Magnun 45, todavía caliente.
REPARTIMIENTO EN UNA FINCA EN MANAGUA
Los dos hambrientos campesinos saltaron corriendo la cerca de alambre, uno tiró el Machete al otro lado antes de brincar, y el otro hizo lo mismo con una Mata de plátanos.
Hay cuarenta y nueve, como once cayeron y quedaron del otro lado, dijo uno de ellos.
Mirá, dísele el otro. No voy a discutir con vos, dame treinta y quedate con la otras mitad. Para que veas que soy buena gente, porque yo di el machetazo con mi machete. ¿Estamos?
Estamos, dijo el uno. Siguiendo la trayectoria del machete, cuando el otro lo recogió y lo limpió, haciendo un giro en el aire con el brazo para envainarlo en su costado, reluciendo el filo a la luz de la luna.
REPARTIMIENTO EN OFICINA DE GOBIERNO LATINOAMERICANO
Oye, ya llegó el préstamo del Banco Mundial. ()
REPARTIMIENTO DE INDIOS
Rodrigo Contreras: El rey de España me preguntó, qué había hecho con los trescientos indios que me fueron entregados, y para qué quería trescientos más. Además, me dijo que se ha dado cuenta que he comprado indios a Hidalgos españoles venidos a menos. Que los vendo al Perú a través de Castilla del Oro, y otras mentiras.
El rey de España: He escuchado personalmente al Obispo Antonio de Valdivieso, que les maltratas a los tuyos, que no les alimentas como es debido, que les amarras y castigas duramente y les haces trabajar hasta la agonía. Me ha pedido Su Ilustrísima que no te entregue más indios, pues lo mismo que hacéis vos lo hacen otros nobles españoles en Nicaragua. Su ilustrísima trajo consigo una carta de Fray Bartolomé de las Casas, apoyando la causa de Su Ilustrísima, rogando que tome medidas contra ti y muchos otros. He decidido no entregarte más indios, y quitaros los que tienes.
Rodrigo Contreras: Le respondí a Su Majestad, que él no podía dar crédito a ese Obispo que atenta contra la Corona con otros curas rebeldes, que nosotros cumplimos con la Ley de nuestro Soberano y Rey y enseñamos el idioma a los indios, les enseñamos la doctrina de Nuestro Señor Jesucristo, les enseñamos las costumbres de nuestro pueblo, a cambio de trabajo de sirvientes en nuestras haciendas, en los campos, en los obrajes; y sólo entregan un pequeño tributo cuando se casan.
Lo que pasa le explicaba es que los indios son criaturas débiles, que no aguantan una jornada, que son promiscuos e idólatras, que son borrachos y ladrones. Pero el Rey no me escuchaba, por más que le explicaba y le explicaba, que los indios no son nada, que nada aprenden, que son brutos, que se desmayan con cualquier carga, que se enferman y mucho se mueren…
REPARTIMIENTO ANIMAL
La Leona desgarró el lomo del Búfalo, este buscó cornear sin éxito, daba saltos desesperados a izquierda y derecha. Otra Leona mordía su trompa obstruyéndole el oxígeno. El búfalo sorprendido en su bravura abría desmesuradamente los ojos de meteoros. Dos jóvenes leonas ayudaban en la ejecución. Poco a poco fue cediendo, entre gemidos de dolor, a la fuerza y tenacidad de las leonas
Una vez muerto el animal, un inmenso León saltó encima de las leonas, que todavía apretaban sus dientes a la carne del búfalo. El león las castigó enviándolas a lo lejos, junto a los cachorros que habían mirado la brutal y sanguinaria escena.
El león comenzó a devorar el vientre del búfalo, luego las carnes de los muslos, de los lomos, hasta quedar satisfecho, mostrando una enorme panza, depósito del alimento engullido, de la vida sustraída. La tumba del ciclo animal. Luego la fiera se echó en el pasto, bostezó y durmió.
Las leonas se acercaron con cautela, los cachorros detrás de ellas, y mordieron del resto sanguinolento. Diéronse a la tarea de roer huesos y masticar pellejos de prisa. Otros aprovechados merodeaban y revoloteaban alrededor.