- Ante la falta de un varón, el año pasado se consideró permitir que una mujer encabezara el imperio
La princesa Kiko abandonó ayer el hospital donde el pasado 6 de septiembre dio a luz al primer heredero varón de la Casa Imperial japonesa nacido desde 1965.
El bebé, Hisahito, le acompañaba en sus brazos en las imágenes difundidas por la televisora estatal NHK.
En el auto que los trasladó se encontraba el príncipe Akishino, segundo hijo del emperador Akihito, y esposo de Kiko.
Según la tradición japonesa, el nombre Hisahito significa virtuoso, tranquilo y eterno.
Kiko y Akishino ya eran padres de dos niñas, por lo que el embarazo de la Princesa de 39 años fue seguido con especial expectativa ante rumores de que podría ser un varón, quien heredaría el trono. Fue un varón el que nació.
La familia imperial japonesa no producía un heredero varón desde 1965 y la ley sólo permite que los hombres suban al trono.
El hijo mayor de Akihito, el príncipe Naruhito, tiene una hija con su esposa Masako.
El año pasado el primer ministro Junichiro Koizumi habló de una posible reforma legal para permitir que una mujer pudiese encabezar el imperio y resolver así la crisis de sucesión. Pero el tema se postergó ante el tercer embarazo de Kiko.
A pesar de la llegada de Hisahito, los sondeos demuestran que la mayoría en Japón apoya la idea de que una mujer suba al trono.