- Durante largos años el doctor Eduardo Montiel Argüello conservó como un tesoro familiar el parte de guerra original de la Batalla de San Jacinto, escrito por el propio José Dolores Estrada. Ahora su hijo, Eduardo Montiel, lo entrega en depósito temporal a LA PRENSA para su resguardo
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“Antes de rayar el alba se me presentó el enemigo, no ya como el 5 memorable, sino como en número de más de doscientos hombres, y con las prevenciones para darme esforzado y decisivo ataque. En efecto, empeñaron todas sus fuerzas sobre nuestra ala izquierda, desplegando al mismo tiempo guerrillas que atacaban nuestro frente, y logrando, a poca costa, ocupar un punto del corral que cubría nuestro flanco, merced a la muerte del heroico oficial don Ignacio Jarquín, que supo sostener su puesto de honor hasta perder la vida peleando pecho a pecho con el enemigo”.
Así empieza el parte de la Batalla de San Jacinto, la crónica escrita por el general José Dolores Estrada, sobre la histórica batalla del 14 de septiembre de 1856.
Estrada era entonces coronel y Comandante de la División Vanguardia y de Operaciones y en el parte se dirige al general Fernando Chamorro.
El parte de San Jacinto fue escrito el día después, 15 de septiembre y se publicó en La Gaceta; y posteriormente, en LA PRENSA en 1971 y el 4 de septiembre del 2006, también en LA PRENSA.
¿Cuál fue el destino del original de este documento histórico?
JEA: PERTENECIÓ A DON ESTEBAN ESCOBAR
Jorge Eduardo Arellano, secretario ejecutivo de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, explica que el documento perteneció a don Esteban Escobar, “prestigioso funcionario de los treinta años que fue el autor de la biografía del presidente Pedro Joaquín Chamorro Alfaro”.
Debió adquirirlo en el Siglo XIX, desconociéndose la manera y ante quién.
Escobar era coleccionista de documentos y lo heredó en 1930 a su hijo, Octavio Escobar, negociante, ante el doctor Andrés Vega Bolaños, otro gran historiador. Luego, Octavio Escobar lo vendió en 1958 en cinco mil córdobas al doctor Eduardo Montiel Argüello.
En tiempos modernos, “siempre se ha sabido que el doctor Eduardo Montiel Argüello era poseedor del original”, indica Arellano.
“El original de este documento, el parte de la Batalla de San Jacinto, escrito de puño y letra por José Dolores Estrada, me lo heredó mi padre al fallecer hace unos meses”, explica por su lado, Eduardo Montiel hijo, catedrático del Incae.
Desde antes de fallecer, añade Montiel, su padre le decía que el parte de San Jacinto es un documento que es Patrimonio Nacional y debe estar bajo cuidado del Estado de Nicaragua.
Su interés era donarlo
“Tenía el temor de que un documento así se perdiera, como hemos perdido otros tantos de la historia de Nicaragua, por terremotos o incendios”, agrega Montiel.
Su padre era un coleccionista de documentos históricos, estampillas, piezas precolombinas y monedas romanas. “Era un coleccionista nato”, asevera.
De su familia conservan documentos hasta del siglo XVI.
Desde 1958 hasta el jueves 7 de septiembre del 2006, el parte original de la Batalla de San Jacinto se guardó en una caja fuerte de la familia Montiel. Y en ocasión del 150 aniversario de la Batalla de San Jacinto, “decidí hacer la donación, ahora que me fue heredado el documento por mi padre”, indica Montiel, tal como era su deseo.
Siempre bromeaba con ello, a tal punto que le decía a su hijo: “Hay que donarlo… ¿Y qué vamos a pedir a cambio?… pero sí era obvio que era necesario hacerlo”.
Ahora se consulta a la Comisión Interinstitucional del Sesquicentenario sobre a quién , cuándo y dónde entregar y conservar el valioso documento.
Mientras tanto, Montiel lo entregó en calidad de “depósito temporal”, el jueves pasado, al ingeniero Hugo Holmann, vicepresidente de la junta directiva de Editorial LA PRENSA, quien lo recibió acompañado y en representación de la junta directiva del Diario.
La restauración
A Montiel le preocupa sobremanera la restauración de un documento de 150 años para lo cual indaga si es necesario llevarlo al exterior para tales efectos.
“Este documento debe ser propiedad del pueblo de Nicaragua”, afirma Montiel.
Hasta ahora, lo que ha circulado son copias del documento original.
Con la colaboración del académico e historiador, Jorge Eduardo Arellano, se corroboró la firma de José Dolores Estrada.
Montiel ha conversado con el canciller Norman Caldera Cardenal y la idea es que el parte original lo reciba el presidente Enrique Bolaños.
fueron varias pedradas
Uno de los hallazgos más importantes que se tiene de la lectura del parte de la Batalla de San Jacinto, por simple que parezca, es que Andrés Castro no derribó de una sola pedrada al filibustero, sino de varias.
“Se hizo igualmente muy recomendable el muy valiente sargento primero Andrés Castro, quien, por faltarle fuego a su carabina, botó a pedradas a un americano que atrevido se saltó la trinchera para recibir la muerte”, dice el parte del general Estrada, ascendido después de la batalla.
Así consta en el original y la transcripción del parte. “La gente no había leído bien y ya puede catalogarse a Andrés Castro de pitcher estelar, porque no fue un lanzamiento el que hizo, sino que fueron varios”, comenta Arellano.
El valor del parte
Arellano explica que la Batalla de San Jacinto es el principal acontecimiento de la Guerra Nacional porque significó el “principio del fin” de la “expulsión del filibusterismo” y porque fue “la primera derrota de la esclavitud en el continente”, siendo un “documento único”.
“Como no hay garantía de que el Estado lo conserve y custodie permanentemente, se dio la circunstancia especial de que un aficionado a la historia de Nicaragua, como lo fue el doctor Eduardo Montiel Argüello, lo adquiriese para donarlo en un momento especial a la nación”, señala Arellano.
Se recomienda, indica Arellano, una copia fotostática o facsimilar del original así como una transcripción exacta del contenido.
Estrada termina el parte afirmando: “Yo me congratulo al participar al señor general el triunfo adquirido en este día sobre los aventureros”.