- Los 10 concursantes del Desafío X-Treme por primera vez en sus vidas experimentaron la adrenalina que se siente al lanzarse desde una montaña de 60 metros de altura, sostenidos por una cuerda y un par de arneses. Ellos llegaron a San Juan del Sur para sentir en carne propia qué es el rapel
El nerviosismo se podía respirar. “Hubieran traído a un padre”, exclamó Eduardo Delgado, del colegio La Anunciación, mientras que Dariana Valenzuela, del colegio Loyola, veía al precipicio, se tocaba el estómago y decía: “No es cualquiera el que hace esto”. Daba un escalofrío que invadía el cuerpo, el miedo se transmitía, “Yo sí que estoy con miedo”, dijo sin pena alguna Violeta Acetuno, de La Anunciación. No era necesario decirlo, sus gestos eran evidentes, caminaba de un lado a otro, se abrazaba con su compañero…
Eran 60 metros verticales de paredes pedregosas que los diez participantes deberían descender sostenidos por un equipo de seguridad que incluía arneses, cuerdas, casco, guantes, entre otros, los que fueron proporcionados por Canopy Tiscapa.
La decisión inicial
En lo alto de la montaña, ubicada en Pacific Marlins, la bahía de San Juan del Sur se veía pequeña y más aún quienes estaban ahí. Eso aterrorizaba a cualquiera.
“¿Quién quiere ir de primero?”, preguntó María Haydée Martínez, editora del suplemento Aquí Entre Nos, de LA PRENSA, organizadora del Desafío X-Treme, con una voz que luchaba por dar una pizca de coraje.
Hubo un silencio sepulcral. Roberto Herdocia, de La Salle, levantó su mano, no dijo ni media palabra. Todos aplaudieron su valentía. Luego uno a uno dijeron en qué lugar querían lanzarse. Loanmy Leytón, del Liceo Franciscano, era la penúltima en saltar. “Uy, qué miedosa”, se escuchó. Darwing Suazo, su compañero de equipo contestó: “Los últimos serán los primeros”.
Los expertos de Rapel Nica, Rodrigo Portocarrero, Alfonso García y Giovanni Borge, explicaron la metodología. “La mano izquierda la llevan en la parte superior de la cuerda, nunca la peguen a la figura ocho porque estará caliente; la mano derecha a la par de su cadera, ese es su freno, si abren la mano la cuerda corre según el peso de su cuerpo, si la cierran ustedes frenarán”, dijo Portocarrero.
Posteriormente realizó una demostración y aseguró: “Ustedes encárguense de no tener miedo que nosotros les garantizamos su seguridad, nos les pasará nada”.
¡A lanzarse!
Dariana Valenzuela, del Loyola. Hora de tirarse. Se ubica en un ángulo de 45 grados. Luce como una experta, nada de nervios. “1, 2, 3… ¡Ahora!”, grita uno de los expertos, mientras que quien está en la parte de abajo aprieta el cronómetro para tomar su tiempo. Viene bajando a gran velocidad.
Roberto Herdocia, de La Salle y Eduardo Delgado, de La Anunciación, ya habían pasado. Sólo observan con qué velocidad lo hacía. “¡Bien chavala!” grita Eduardo. “¡Bárbaro! Como le hizo”, continúa.
Dariana Valenzuela toca la mano de Alfonso García, uno de los expertos y mejor conocido como “Poncho”, el cronómetro para instantáneamente. Su respiración se escuchaba fuerte, a pesar de la rapidez las piernas no le dejaban de temblar. “Estuvo súper, pero al inicio estaba nerviosa”, dijo la concursante.
Esta semana los concursantes tuvieron público. Gracias a Cofal, que realizó rifas en los diferentes colegios, cuatro estudiantes, de cada uno de los centros participantes, tuvieron la oportunidad de viajar junto a los jóvenes del Desafío X-Treme para apoyarlos. “Eso da ánimo, sentir que uno tiene barra y que lo tenés que hacer bien por tu colegio”, dijo Loanmy Leytón.
Experiencia digna de repetir
Todos los participantes quedaron encantados con la adrenalina que se siente lanzarse al vacío. Rapel fue el segundo reto de la segunda temporada del Desafío X-Treme, concurso organizado por el suplemento semanal del Diario LA PRENSA Aquí Entre Nos.
“Me encantó y regresaría para hacerlo nuevamente”, dijo Loanmy Leytón del Liceo Franciscano. Asimismo, Ginna Navas, de La Salle, aseguró que fue una experiencia lindísima porque le fascinó la emoción y el hecho de ser primera vez.
“Fabulosa, nunca lo había hecho, pero me encantó”, dijo Leo, del Goyena.
Con rostros de felicidad, valentía y orgullo, terminó la experiencia de esta semana. Éstos jóvenes harán Kayac en la ciudad de Granada el próximo sábado.
Si quiere saber las posiciones y más detalles de este desafío, lea el próximo viernes el suplemento Aquí Entre Nos, en donde encontrará el paso a paso de este formidable reto.