- El futbol necesita revisar ese detalle
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INSEGURIDAD SE HA VUELTO MAL ENDéMICo
Luego de la pésima experiencia que vivió Diriangén con la visita del Olimpia de Honduras para el Torneo Interclubes de la Uncaf, ha quedado claro que la seguridad en los estadios de futbol tiene que tratarse con mucho más cuidado.
Los diriambinos contaron para ese duelo con unos 30 policías locales y ni un antimotín y de los efectivos pocos portaban el armamento necesario para la circunstancia, lo que se justificó después, porque se suponía que no se tenía precedentes de violencia en este tipo de partidos internacionales.
“Para cuando vino FAS de El Salvador tuvimos la misma cantidad de policías y no hubo ningún problema porque no vino gente delictiva como la que acompañó al Olimpia. Nadie se imaginó eso”, explicó Roberto Abud, directivo del Diriangén.
Pero aunque Diriangén no se ha quejado del respaldo policial, al menos no oficialmente, sí se conoce que no reciben la cantidad de efectivos que necesitan para algunos partidos, pero a veces tampoco la Policía cumple con el plan inicial para resguardar el estadio.
“Es cierto, para el partido con Olimpia eran pocos los que andaban con su arma de reglamento, la mayoría andaban con ‘amansa locos’. Pero se reforzaron a la salida del estadio hasta tener a más de 50 policías para controlar la situación”, agrega Abud.
El problema es que jamás tuvieron control del conflicto que trajo como consecuencia, dos personas baleadas y una ciudad envuelta en un caos.
Pero está comprobado que no es la primera vez que ocurre este tipo de agresiones en Diriamba, como tampoco es el único estadio con ese problema, porque igual el Independencia ha sido punto de algunos conflictos, como lo ha sido Jalapa, Somoto y Bluefields en el peor de los casos en juegos locales.
“Las veces que vamos a Diriamba salimos apedreados, con los vidrios de los carros quebrados, sin importar que haya policía en el estadio, ya estando afuera del estadio, nos dejan desamparados”, cuenta Melba Flores, aficionada del Estelí.
“Para el último partido de la Gran Final, Estelí-Diriangén, hubo muchos vidrios quebrados y quizá no se supo por qué no se protestó, pero pasó”, recuerda Flores.
Estelí también ha sido escenario de acciones violentas, precisamente ante algunos aficionados diriambinos y por tal razón fue suspendida la cancha dos fechas para el inicio de este Torneo de Apertura.
“Siempre hemos tenido una buena coordinación con la Policía de Estelí para este tipo de partidos de alto riego (clásico nacional), y mantenemos un buen número de policías para todos los partidos, pero claro, se da una colaboración a la Policía para cubrir ciertas cosas”, comenta Fidel Moreno, presidente de la directiva del Real Estelí.
No obstante de una u otra forma, independiente del caso especial del Olimpia, están ocurriendo más seguido los problemas después de un partido de futbol, ya sea cerca o largo de los estadios.
El Estadio de Bluefields es el caso más alarmante de los últimos meses, y en el que la Federación Nicaragüense de Futbol se mostró muy blandengue en el castigo a la cancha a pesar de los hechos violentos que ocurrieron en contra del América.
Todos estos últimos casos, incluyendo el del Olimpia, obliga a replantear el tema de la seguridad en los estadios, donde Policía, federación y directivos de clubes deben poner un alto en el camino para que no ocurran hechos que lamentar.