LA HABANA/AFP
Raúl Castro, quien esquiva las cámaras y tribunas públicas, se perfila como posible anfitrión de la XIV Cumbre de Países No Alineados (NOAL) que comenzará mañana lunes en La Habana, en lugar de su hermano Fidel, quien hará un receso en su convalecencia para recibir a visitantes distinguidos.
¿Quién encabezará la delegación cubana?, pregunta la prensa internacional. El experimentado vicecanciller Abelardo Moreno responde sin inmutarse: “Muy sencillo, no lo sé, no está decidido”.
La delegación cubana tendrá que hacer uso de la palabra al menos cuatro veces, según los organizadores, al inicio de cada uno de los tres segmentos de la Cumbre —técnicos, cancilleres y gobernantes— y en la clausura.
Al menos en la instalación y cierre de la cita presidencial, todo indica que el orador tendrá que ser uno de los dos hermanos Castro como jefe de Estado anfitrión, lo que hace vislumbrar una Cumbre a cuatro manos.
Fidel Castro, que convalece de una complicada cirugía intestinal que lo obligó a dejar temporalmente el poder a Raúl el 31 de julio, anunció el pasado lunes que “el momento más crítico quedó atrás” y ya le fue retirado el último punto quirúrgico.
“Hoy me recupero a ritmo satisfactorio. En los próximos días estaré recibiendo a visitantes distinguidos”, dijo el mandatario, quien ha perdido 18.6 kilos de peso durante su crisis de salud.
En medios diplomáticos de La Habana se espera que Fidel, la única persona que asumirá por dos veces la presidencia del Movimiento en 45 años de fundado, reciba a algunos mandatarios amigos y al secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan.
Existe gran expectativa por ver si su salud le permitirá asistir al Palacio de las Convenciones, a la transmisión formal de la presidencia de Malasia a Cuba, o si será Raúl el hombre que recibirá el mando.
Los cubanos tienen experiencia como organizadores de cumbres. En 1979 fueron sede de la VI reunión de los NOAL; en 1999 de la IX Iberoamericana y en 2000 de un cónclave del Grupo de los 77.
“El país está listo para la celebración exitosa” de la Cumbre, dijo Raúl hace 10 días a una delegación de Siria, que visitó la isla, dando muestras de tener el evento bajo control.
Aunque no ha sido anfitrión, Raúl tiene experiencia como representante de su país en una Cumbre de No Alineados, pues encabezó la delegación cubana en la IX Cumbre de Belgrado, en 1989.
De 75 años, hombre de pocas palabras y cortos discursos por lo general leídos, Raúl puede ser un eficiente anfitrión que trabaje por el propósito manifiesto de revitalizar el Movimiento y convertirlo en un activo mecanismo de concertación de los países pobres frente a los desarrollados.