En días pasados la Asociación Proniños Quemados de Nicaragua (Aproquen) recibió una donación de dos pasajes aéreos para que Jimmy Rosales, un niño quemado, con uno de los casos más emblemáticos atendidos por esta asociación, pudiera viajar a Estados Unidos para continuar su tratamiento, el que inició desde el día de su accidente en 1999.
Para Aproquen, apoyo como el de Continental Airlines, entre otras instituciones que sirven como patrocinadores, tiene mucho valor, puesto que sin ellos su labor no sería posible.
Jimmy es originario de La Dalia, en Matagalpa, y forma parte de una familia de seis hermanos.
Vivía en una casa humilde y una noche, a escasos tres meses de cumplir sus tres años de vida, el papá los dejó dormidos y se fue a comprar, pero una de las candelas que iluminaba la casa cayó quemando los biombos del cuarto donde estaban todos los niños dormidos.
Una hermana mayor de Jimmy logró sacarlo de la casa, pero ya estaba con casi el 50 por ciento de su cuerpo quemado.
Su cara, el cuello, los dos brazos y el pecho, estaban quemados. Perdió todos los dedos de sus manos, parte de la nariz, las orejas y parte de sus muslos. Desde su accidente a Jimmy se le han practicado 67 cirugías.
En la VIII Jornada Médico Quirúrgica, al cirujano Richard Zienowicz, líder de la organización, le impactó el caso del niño Jimmy Rosales.
En el año 2000, Zienowicz contactó al doctor Robert Sheridan, del Hospital Shriners de Boston y desde entonces Jimmy fue atendido en este hospital, apoyado por Aproquen y gracias a los patrocinadores que asumen los gastos de todos sus viajes.