- Desempeñarse en estricto apego a las leyes del país, fue el compromiso de la primer comisionada Aminta Elena Granera Sacasa al recibir ayer el bastón de mando policial de manos del primer comisionado en retiro, Edwin Cordero.
Entre el sonido de sirenas y 14 cañonazos, El primer comisionado en retiro Edwin Cordero realizó el traspaso de la jefatura de la Policía Nacional a la primer comisionada Aminta Granera, en presencia de centenares de oficiales, que de todas las delegaciones del país asistieron al acto, quienes no fueron sometidos ni por el radiante sol.
«Prometo ante Dios, ante la Patria, ante la sagrada memoria de nuestros policías caídos en cumplimiento de su deber, ante la entrañable memoria de mi abuelo y de mi padre, ante ustedes familia, amigas y amigos, hermanas y hermanos policías, prometo cumplir las funciones propias a mi cargo en estricto apego a la Constitución Política y las leyes de la República y a nuestro lema de honor, seguridad y servicio”, dijo Granera al recibir el bastón de mando policial de manos de Cordero.
El acto estuvo presidido por el presidente Enrique Bolaños, así como representantes de diferentes sectores sociales, polìticos, económicos y religiosos del país, al igual que jefes policiales de la región.
Bolaños destacó que la nueva jefa policial ostenta un sobresaliente currículum tanto en la institución policial como en sus estudios en universidades de España, Estados Unidos, México, Guatemala y Nicaragua.
«Hoy más que nunca nuestra Policía Nacional es un guardián de la paz y el orden en nuestra Nicaragua, donde, sin embargo, hay muchos retos todavía que enfrentar: la delincuencia organizada internacional, el narcotráfico, los traficantes de personas y los criminales contra la salud y la propiedad», dijo Bolaños.
Una de las sociedades más sanas
Al rendir un informe sobre su gestión durante cinco años, Cordero destacó que en el boletín informativo Prisma, del Programa Centroamericano para el Fortalecimiento de un Diálogo Democrático de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA), editado en junio pasado expresa sobre la situación de Nicaragua que a pesar de los indicadores económicos sociales del país, los niveles de seguridad son los más altos de la región.
“Este resultado es de todo nuestro pueblo a pesar de nuestros problemas internos de convivencia social, estamos demostrando al mundo que somos una de las sociedades más sanas en temas de seguridad ciudadana”, sostuvo Cordero, quien demandó de un mejor presupuesto para la institución.
Cordero dijo que durante su gestión logró pasar de 6,771 policías cuando asumió a 9,062 oficiales. Menciona que fueron creadas nuevas estructuras como la Dirección de armas, Asuntos juveniles, Inteligencia Policial, Operaciones Especiales y el Fondo de Compensación por incapacidad.
Logró dotar de armas de reglamento a un mayor número de policías al pasar de 2,229 en el 2001 a 4,795, con las cuales cubren el 73 por ciento.
El jefe saliente recibió varios reconocimientos, entre los que destacó la orden Rubén Darío, en grado de Gran Cruz, por parte del Presidente Enrique Bolaños, en reconocimiento a las acciones realizadas durante su administración en contra del narcotráfico, trata y tráfico de personas y que con esto garantizó la seguridad ciudadana.
“Yo me siento un poco melancólico y agradecido, porque creo que todos los que me hicieron reconocimientos lo hicieron de buena voluntad a todos les agradezco”, dijo Cordero, quien adelantó que el lunes presentó su declaraión de probidad ante la COntraloría de la República.
Aunque dijo que no sabe a que se dedicará ahora en la vida civil, no descartó que decida dedicarse a cronista deportivo.
Momentos antes el Obispo de Managua Monseñor Leopoldo Brenes dijo que fue la propia Granera quien lo llamó para invitarlo y le pidió contar con sus consejos, por lo que prometió «darle mis mejores consejos, sobre todo los que yo escuche de la población, porque uno como obispo, siempre la gente llega y le dice cosas».
Espera que la mano femenina «pueda ir consolidando esa buena imagen de la Policía, sobre todo de esa disposición de servicio de responsabilidad, generosidad y abnegación».