- Se espera que el triunfo de Felipe Calderón sea ratificado hoy
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El presidente electo de México será proclamado el martes por el Tribunal Federal Electoral en medio de un clima de tensión por las impugnaciones de la izquierda a los resultados provisorios que dieron el triunfo al conservador Felipe Calderón.
Nunca antes como ahora los ojos de los mexicanos habían estado puestos en este tribunal (Trife), cuya decisión sobre los comicios es definitiva e inapelable.
Aunque prácticamente todo el mundo espera que se ratifique la victoria del conservador Felipe Calderón, no hay ninguna esperanza en que la sentencia termine con la crisis postelectoral, ya que la izquierda ha anunciado que de ninguna manera aceptará al ex Ministro de Energía como presidente.
El lunes, el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), de Andrés Manuel López Obrador, advirtió que si Calderón es declarado presidente electo de México no habrá posibilidad de diálogo.
“La única posibilidad para tener un diálogo con el candidato (Calderón) de la derecha es que renuncie al cargo que le van a regalar y que no obtuvo en las urnas, no hay ninguna condición para el diálogo”, dijo el vocero del PRD, Gerardo Fernández Noroña, quien incluso vaticinó que Calderón no concluiría su gobierno.
“Este es el momento más crítico para el Tribunal, cuya esperada resolución difícilmente tranquilizará a las partes en pugna y por ende al país”, advirtió el diario El Universal en un editorial este lunes.
Los siete jueces del Tribunal, que desde el 14 de julio analizan las quejas presentadas por los partidos políticos, tienen la última palabra sobre la solicitud de anulación de los comicios presentada por el coalición de izquierda que postuló a la presidencia a López Obrador.
Éste denunció fraude tras quedar segundo en el escrutinio oficial por detrás de Calderón, del oficialista Acción Nacional (PAN), por un estrecho margen del 0.58 por ciento de los votos.
Hasta ahora, todas las decisiones del Trife han ido en contra de las pretensiones del que fuera alcalde de la Ciudad de México.
Primero rechazó el recuento total de los 41.7 millones de sufragios emitidos el 2 de julio (sólo aceptó que se revisaran el 9 por ciento de las casillas).
Y a continuación no encontró razones para anular un gran número de mesas electorales en las que tenía una amplia ventaja Calderón, como pedía López Obrador alegando discrepancias entre el número de boletas que debería haber y las encontradas tras la jornada electoral o entre el número de votantes y el de votos hallados.
Sí invalidó un número indeterminado de casillas, pero ambos candidatos perdieron un número similar de votos y la diferencia entre ambos tan sólo se redujo al 0.57 por ciento.
La última baza del candidato izquierdista es que los magistrados decidan anular la elección en base a sus reclamaciones de que el proceso electoral fue desigual por factores como la intervención del presidente Vicente Fox a favor del candidato de su partido, incluido el uso de recursos públicos, o de la campaña en contra de López Obrador del sector empresarial.