DAVID GREEN debutó en las Grandes Ligas hace 25 años. (LA PRENSA/ARCHIVO)

Green tardó en rugir

Hace 25 años, cuando debutó en Grandes Ligas [doap_box title=»Su mejor año» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Fue sin duda 1983 con 284 puntos, 34 robos y 69 empujadas en 422 turnos. En San Luis consideraron eso una señal inequívoca de la proyección que conseguiría, y en 1984, sus 15 jonrones respaldaron las consideraciones sobre su poder. Sin […]

  • Hace 25 años, cuando debutó en Grandes Ligas
[doap_box title=»Su mejor año» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Fue sin duda 1983 con 284 puntos, 34 robos y 69 empujadas en 422 turnos. En San Luis consideraron eso una señal inequívoca de la proyección que conseguiría, y en 1984, sus 15 jonrones respaldaron las consideraciones sobre su poder.

Sin embargo, en febrero de 1985, los Cardenales lo enviaron a los Gigantes en un cambio muy sonado, por Jack Clark.

En 1981, jugando para los Yaquis de Obregón, fue Campeón de Bateo de la Liga Mexicana del Pacífico con 321 puntos, superando a Héctor Espino.

Green trató de funcionar con los Leones de Ponce en Puerto Rico, y con el uniforme del Licey dominicano, integró el All Star de la Serie del Caribe.

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El 4 de septiembre de 1981, hace 25 años, David Green comprobó que siempre hay lugar para alguien más en la cima.

Ese día, “el hijo de la Gacela”, un chavalo de piel brillante, mirada inquieta, espigado y angosto, hizo su aterrizaje oficial en la pista iluminada de las Grandes Ligas, con el uniforme de los Cardenales de San Luis.

Ocurrió en Los Ángeles, contra los Dodgers, en una temporada que vio brillar intensamente a Denis Martínez desde la colina de los Orioles, y que fue recortada por una huelga de 50 días. Otro nicaragüense, Albert Williams, trabajaba para los Gemelos de Minnesota.

Así que, incluyendo por supuesto al derecho Antonio Chévez, de fugaz presencia con los Orioles en 1977, Green se convirtió ese día, en el cuarto big leaguer pinolero.

Todas las miradas eran para él cuando entró a batear en el séptimo inning por Dane Iorg contra el zurdo de 29 años Terry Forster, con el marcador 5-1 a favor de los Cardenales, un out y dos compañeros circulando: Keith Hernández por doble y George Hendrick, quien recibió pasaporte.

El roletazo de Green a segunda, fildeado por Steve Sax, forzó a Hendrick en segunda, lo que aprovechó Hernández para avanzar a tercera. Un cohete de Darrel Porter impulsó la sexta carrera, y los de San Luis terminaron imponiéndose 7-2.

David fue colocado por el manager Whitey Herzog en el jardín central, saliendo Hendrick del escenario, y volvió al cajón de bateo en el noveno inning contra otro zurdo, Steve Howe, de 23 años. Ansioso, Green murió en un elevado en zona foul capturado por Steve Garvey.

¿Por qué provocó expectación el debut de David?

Herzog y el periodismo de Puerto Rico, lo habían calificado como “el próximo Clemente”, vaticinio que siempre fue una carga demasiado pesada para todos los que lo cargaron sobre sus espaldas.

Es más, fue considerado pieza importante en el cambio que sacó de San Luis al ganador del Cy Young en la Liga Americana ese año, Rollie Fingers; al abridor ganador de 14 juegos, máxima cifra de la temporada, Pete Vuckovich; y al catcher que muchos equipos querían tener, Ted Simmons.

¿Y qué entregaron los Cerveceros de Milwaukee? A Green, más el artillero Sixto Lezcano y los pitcheres, Larry Sorensen y Dave Lapoint. “Nos interesa Green”, dijeron Herzog y la gerencia del equipo.

Lamentablemente, cuando David logra escalar la montaña, su padre, Eduardo, conocido como “La gacela negra”, quien lo comenzó a forjar y ejercía su autoridad, había fallecido. Uno piensa, como es natural entrando a lo especulativo, que hubiese sido muy útil para el muchacho de 20 años, de diferentes maneras, pero el viejo Green murió en 1980, cuando David se fajaba en el Holyoke Doble A, antes de saltar al Springfield.

Sin hit en dos turnos, no era lo que Green había soñado para su presentación de credenciales. El pelotero diagnosticado como un futuro 30-30 en la relación jonrones y robos, y con posibilidad de ser un trescientista necesitaba urgentemente mostrar lo afilado de su dentadura, mordiendo el pitcheo enemigo.

Sin embargo, se vio trabado. Fue hasta después de 15 turnos sin ver salir el sol, que Green, bateando como octavo en el line-up de San Luis, conectó su primer hit el 26 de septiembre contra el veterano cubano Luis Tiant, impulsando a Ken Oberkfell en el segundo inning de un juego ganado por los Cardenales 5-3.

El nicaragüense se vio reducido en ese septiembre a 5 hits en 34 turnos, registrando un oscurecido promedio de 147 puntos en 21 juegos.

No fue el inicio de una gran historia como creímos y deseábamos. El prospecto de la Colonia Managua nunca pudo mostrar su supuesto exuberante potencial. Le hizo falta disciplina y perseverancia.

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