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La producción de miel orgánica no requiere ciencia, pero sí ciertos métodos para que genere los resultados esperados.
Eso lo saben los apicultores nacionales, quienes advierten que al menos se debe conocer el quehacer, y tomar algunas medidas durante la producción y cosecha de la miel.
Según la memoria del Primer Congreso Apicola Nacional el productor, de entrada, debe tener en cuenta la ubicación de la colmena. Esta generalmente debe encontrarse en un radio de 3 kilómetros, de modo tal que quede lejos de la contaminación.
En otras palabras la colmena debe mantenerse a distancia de cualquier fuente de producción no agrícola que dañe el ambiente, como centros urbanos, autopistas, industrias, vertederos, entre otras.
Por otro lado es necesario que el productor prevenga las enfermedades e infecciones en la producción de miel, a través de la renovación periódica de las abejas reinas. O bien utilizando medicamentos como los ácidos orgánicos, constituidos con un sólo átomo de carbono.
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Además de eso debe garantizarse la inspección sistemática de las colmenas, de esta manera podrá detectar a tiempo situaciones anormales como el zángano dentro de la colmena.
También está prohibido destruir abejas en los panales, así como las mutilaciones. Es decir, cortar las puntas de las alas de las abejas reinas .
Aparte de eso se debe asegurar una adecuada extracción, elaboración, y almacenamiento de los productos apícolas.
Lo ideal es que la recolección de la miel se realice con métodos naturales, evitando el uso de productos químicos para garantizar una miel ciento por ciento ecológica.
No está permitido la recaudación de miel en panales con crías, ni la recolección total de la miel de la colmena.