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panamá ES un rival muy difícil desde 1935
Desde la época de Stanley Cayasso, el glorioso “Caballo de Hierro” pinolero, nos sudan los huesos cada vez que nos enfrentamos a Panamá.
Ante lo terriblemente difíciles que han sido los panameños, uno se sienta en el piso, cruza la piernas, se rasca la cabeza, mira hacia el cielo y pregunta: ¿Cómo borrar una amenaza agobiante a lo largo de ocho décadas?
De acuerdo con el actual paralelogramo de fuerzas en el beisbol mundial, eso parece improbable, lo que empuja nuestras posibilidades de éxito al territorio de lo casual.
Sin embargo, considero que son ellos los más asustados. Tienen mejor beisbol infantil y juvenil, una mayor presencia en las Ligas Menores y en las Mayores, gente de Salón de la Fama y dueños de récords, superior presupuesto, más instalaciones y mayúsculo interés en el desarrollo del beisbol. Así que, deben afligirse cada vez que juegan con Nicaragua y se ven sometidos a una intensa presión.
Los canaleros nos han derrotado nuevamente, ahora por 3-1 colocándonos en una posición incómoda con Cuba y Dominicana, esperándonos en la vuelta de la esquina.
¿Es tiempo de maldecir? No, de ninguna manera. Un mérito pinolero, es que pese a la desventaja que golpeó nuestras narices cuando se decidió abrirle las puertas a los profesionales, hemos seguido peleando con las uñas.
Ya lo hemos dicho, pero bien vale la pena repetirlo: en 1935, durante los Juegos C.A. y del Caribe en El Salvador, Panamá nos derrotó 6-0 con pitcheo de Ulises Mahoney, mientras Stan ley Cayasso caminaba la ruta contra viento y marea.
En la revancha, con Cayasso crecido, Nicaragua venció 4- 1. A partir de ese momento la rivalidad quedó establecida. En 1938, en el duelo por la presea plateada de los C.A. y del Caribe, el pitcheo combinado de Manuel Miranda y el “Chino” Meléndez no fue suficiente y Panamá estructuró una victoria de 8- 2.
¿Y en el Mundial del 84? Después de superar por vez primera a Japón en un torneo de calibre, al día siguiente, Panamá nos venció 4-1 saltando sobre Diego Raudez. Menos mal que en el Mundial, en un juego cerradísimo, les apretamos el cuello.
¿Y cómo olvidar aquella batalla de 1969? Nicaragua y Panamá, en el marco de un Centroamericano, llegaron invictos a pelear el título con 18 mil personas como testigos en nuestro gran estadio. Pero Panamá nos derrotó con un pitcheo de Reynaldo Juárez.