- Desde hace un año Unión Fenosa le cortó la luz a una anciana ocotaleana, los recibos siguieron llegando y aumentando la deuda
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CORRESPONSAL/LA PRENSA
Hace aproximadamente un año el servicio de energía eléctrica fue suspendido de la humilde vivienda de adobe y teja donde habita doña Orbelina Ríos Díaz (63) en el barrio Nuevo Amanecer, en Ocotal.
El corte de la energía se debió a una deuda de dos meses. Pero por su pobreza, doña Orbelina Ríos no volvió a solicitar su reconexión. Sin embargo, los cobros no dejaron de llegar y la deuda se elevó a 2 mil 440 córdobas.
La humilde anciana no encuentra otra solución que vender lo único que tiene, su casita.
En la pared externa de su vivienda, construida con adobe y cospe, cuelga aún el medidor completamente en blanco, sin uso.
LA HISTORIA
Un mes después de que la cuadrilla de Unión Fenosa le cortó el servicio, murió el marido de doña Orbelina Ríos. La enfermedad de su marido dejó a la señora imposibilitada de pagar energía eléctrica y quedar hasta hoy en día a oscuras.
“Desde que mi marido cayó enfermo me dediqué a comprar medicamentos y era para mí imposible pagar luz, quería mejor salvarle la vida a él, pero ni la una ni la otra, él falleció y he quedado desde entonces sin energía eléctrica en mi casa”, sostuvo Ríos.
REQUERIDA EXTRAJUDICIALMENTE
En una carta fechada el 9 de abril del presente año y firmada por el licenciado Frank Joel Pérez Acuña, asesor legal de Disnorte, notifica a doña Orbelina Ríos Díaz deberá pagar un mil 977 córdobas con sesenta y dos centavos, en concepto de saldo vencido hasta el 31 de marzo del 2006.
La misma carta dice que la cantidad requerida de pago más los intereses correspondientes deberá cancelarla a más tardar en las próximas setenta y dos horas, porque de lo contrario “procederemos a hacer efectivo este cobro por la vía judicial”, y renglón seguido le recuerda la importancia de su cancelación para “evitarse los gastos que se produzcan en virtud de embargos preventivos, costas de juicios e intereses moratorios”.
Los recibos han continuado cumplidamente llegando a la casa de doña Orbelina, el último, del mes de agosto, por un monto de ciento treinta y cuatro córdobas con sesenta y cinco centavos por un consumo de 71 kilowatt de energía.
En el mismo recibo le recuerdan que ahora la mora es de 2 mil 440 córdobas.
IMPOTENCIA
¿Qué piensa hacer ahora?, fue suficiente pregunta para que doña Orbelina se pusiera a llorar. “Y qué, a saber qué haré… dinero no tengo, estuve decidida a vender mi casita para terminar con el problema, pero no es justo, que me quede en la calle por algo que ante Dios y ante el mundo no he usado… no lo debo”, exclamó.
La anciana, que tiene a cargo aún a dos nietecitas abandonadas por su madre, aseguró que no recurrió a Disnorte en el plazo estipulado por el Cobro Extrajudicial porque no tenía un solo centavo. “A qué iba a ir si ni siquiera estoy en la capacidad de hacer un arreglo de pago”, insistió.
Reveló que pidió a los cobradores que retiraran el medidor en desuso desde que le cortaron la energía.