Un maribio sonoro

El deporte preferido de Eddy es crear instrumentos y hacer música Eddy Meza es un multifacético, extrovertido, moreno y alto chico chinandegano. ¿Querés pruebas? Él es uno de los fundadores de “Los Maribios”, un grupo formado por cuatros chicos amantes de las raíces culturales y simpatizantes de la música de género andino. Además, es integrante […]

  • El deporte preferido de Eddy es crear instrumentos y hacer música


Eddy Meza es un multifacético, extrovertido, moreno y alto chico chinandegano. ¿Querés pruebas? Él es uno de los fundadores de “Los Maribios”, un grupo formado por cuatros chicos amantes de las raíces culturales y simpatizantes de la música de género andino. Además, es integrante del ballet folclórico Chinamilt-tlan y acaba de culminar la carrera de Administración de Empresas Turística y Hotelera en la Universidad Cristiana Autónoma de Nicaragua (UCAN- León).

Este talentoso chico de 22 años aprendió a tocar las zampoñas, antaras, rondadores, quenas, quenachos, tarkas y charangos él solito, ¡a puro oído! Además, sabe sacarle provecho a su imaginación porque él ha fabricado los instrumentos con los que toca.

“Comencé a hacerlos con tubos de plástico hasta que sonaran algunas notas musicales”, nos contó con aires de orgullo y al preguntarle cómo logró crear música, nos dijo que el secreto consistió en esforzarse mucho.

¿Qué te motivo a entrar al mundo de la música?

La música es mi pasión. Desde pequeñito ya me había encantado la música, lo curioso es que en mi familia no hay nadie músico, yo soy el único.

¿Por qué la música andina y no otro género?

Porque es una música que vale muchísimo, ya que representa a toda Latinoamérica. Es un género súper mundial y el tema más conocido es El Cóndor Pasa, ese fue el primer tema que nosotros aprendimos.

Además de la música, ¿qué más te gusta hacer?

Danzar. Mi dedicación tiene que ver con el arte. También me gusta el teatro, aunque no tengo recursos para practicarlo. Eso sí, en la danza y en la música sigo activo. Estuve en la poesía, en la pintura pero decidí dedicarme más a la música, allí es donde quiero seguir proyectándome.

¿Cuál es tu mayor sueño?

Ser digno representante de mi país. Salir y ser como un embajador difundiendo lo que es Nicaragua, pedacito de tierra donde vivimos.

¿Qué le dirías a los jóvenes que quieren ser músicos?

Les diría que hagan lo que nosotros hemos hecho, sacrificarnos mucho. Estamos en un país donde la cultura no es muy apoyada. Aquí se apoya uno mismo y para eso deben perseverar. El que no arriesga no gana…

Uno de tus mayores logros…

Fue compartir escenario con un grupo de El Salvador que toca música andina llamado Kaira. Fue maravilloso porque compartimos escenarios internacionales, eso sucedió en Honduras para el Festival Internacional de las Culturas. De mí salió poner la unión que llamamos “Salvanica”, una unión que quedó ahí bien plasmada.

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