EL MINISTRO LIBANÉS Fuad Siniora inspecciona las destrucciones causadas por los ataques irlaelitas en el sur de Beirut. (LA PRENSA/AP /Hussein Malla)

Israel seguirá con su ofensiva

Israelitas y libaneses se acusan de violentar la tregua [doap_box title=»Temores» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] A pesar de los insistentes llamamientos de la ONU, numerosos países dudan aún en enviar tropas para reforzar los cerca de 2,000 cascos azules ya instalados en Líbano ante el temor de nuevos enfrentamientos. Los países que se dicen dispuestos a contribuir […]

  • Israelitas y libaneses se acusan de violentar la tregua
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A pesar de los insistentes llamamientos de la ONU, numerosos países dudan aún en enviar tropas para reforzar los cerca de 2,000 cascos azules ya instalados en Líbano ante el temor de nuevos enfrentamientos.

Los países que se dicen dispuestos a contribuir con tropas pidieron el establecimiento de reglas más claras para esta misión.

Según lo establecido en la resolución 1701, el ejército libanés empezó a desplegarse el jueves en el sur de Líbano, que desde hace años estaba bajo control de Hezbolá.

El fin de semana llegaron al sur de Líbano 50 militares franceses, los primeros de la nueva Fuerza Interina de la ONU en Líbano (FINUL), que debe respaldar al ejército libanés en el sur del país.

Francia anunció el envío de sólo 200 militares, cuando Naciones Unidas contaba con este país como suministrador de la mayor parte de los 15.000 hombres de la nueva FINUL reforzada

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ONU sostiene que el rompimiento del cese al fuego pone en peligro la fragilidad de los acuerdos

Israel anunció ayer domingo que continuará sus operaciones militares si la milicia chiíta libanesa de Hezbolá se desarma, lo que ilustra la fragilidad de la tregua que el Estado hebreo y Líbano se acusan mutuamente de violar.

El cese de hostilidades entre Israel y Hezbolá, en vigor desde hace apenas una semana, parece cada vez más frágil.

El ministro libanés de Defensa, Elias Murr, endureció el tono y advirtió que toda violación del alto el fuego en Líbano sur será considerada como un acto de “traición”.

“Todo disparo de cohetes que sea utilizado como pretexto por Israel” para atacar a Líbano “será tratado con la mayor severidad”, afirmó.

Su homólogo israelí, Amir Peretz, anunció que Israel impedirá el despliegue del ejército libanés en los parajes más próximos a la frontera israelo-libanesa mientras no cuente con el apoyo de una fuerza multinacional.

“No permitiremos en ningún caso que Hezbolá se acerque a la frontera”, subrayó.

Peretz también indicó que Israel estudiará los errores cometidos en su ofensiva con vistas a un posible “segundo asalto” contra Hezbolá.

“Examinaremos todo lo que fue señalado como un error. Pondremos todo sobre la mesa, porque nuestro deber es prepararnos para un segundo asalto” frente a las fuerzas de Hezbolá, dijo Peretz en una reunión del gobierno, según un comunicado oficial.

El ejército israelí efectuó una incursión el sábado contra un feudo de Hezbolá cerca de Baalbeck (en el este de Líbano) en la que murió un teniente coronel y otros dos oficiales israelíes resultaron heridos.

Para Israel, esa operación sólo es la respuesta a “una violación” de la resolución 1701 de la ONU, que además del cese de hostilidades en Líbano prevé un embargo del suministro de armas al movimiento chiíta.

“Mientras no se desplieguen el ejército libanés o la fuerza internacional, el ejército israelí proseguirá sus vuelos en la región para impedir el suministro de armas procedentes de Siria”, declaró a la radio pública Gideon Ezra, ministro de Medio Ambiente y cercano al primer ministro israelí, Ehud Olmert.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, calificó de “violación” de la tregua esta operación y advirtió que este tipo de acciones “ponen en peligro la frágil calma” en la zona.

Por su parte, el primer ministro libanés, Fuad Siniora, acusó a Israel de haber perpetrado «un crimen contra la humanidad» durante su ofensiva militar de 34 días en Líbano.

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