- Retórica de Ortega y alianza con Chávez lo alejan de Washington
Carlos Tünnermann, académico y analista político, advierte que las vinculaciones estrechas de Daniel Ortega con la izquierda radical latinoamericana y su inclinación evidente hacia el liderazgo del presidente Hugo Chávez, y su programa Alba, conllevan el riesgo de una reacción adversa de Estados Unidos hacia un gobierno sandinista.
“Volveríamos a tener un esquema similar a la década de los ochenta en el que nuestro acercamiento a Cuba y a la Unión Soviética nos llevó a introducir al proceso revolucionario a la confrontación Este-Oeste”, indicó Tünnermann, ex embajador sandinista en Washington.
Tünnermann recuerda que aquello fue “dañino” para la revolución y el país, implicando un “gran costo” de sacrificio debido a la guerra.
Más de cincuenta mil jóvenes murieron en el conflicto bélico entre contras y sandinistas auspiciado por Estados Unidos. La economía quedó devastada.
“En buena medida, por habernos introducido en esa confrontación de las dos grandes potencias”, dice Tünnermann.
A su juicio, “cuando el Frente Sandinista habla de no alineamiento, es la misma retórica que se usó en los ochenta y terminó en un alineamiento que trajo funestas consecuencias para el país”.
Por tanto, a Tünnermann le preocupa que Ortega repita la misma retórica antiimperialista aliado a Chávez, quien también confronta a la administración Bush.
“El único alineamiento nuestro debe ser con los intereses de Nicaragua”, reafirma Tünnermann.
ENTRE CHÁVEZ Y BUSH
Tünnermann resalta que Eduardo Montealegre es el candidato que tiene mayor cercanía con el gobierno estadounidense.
Montealegre visitó recientemente el Departamento de Estado entrevistándose con Condolezza Rice.
En tanto, si Ortega está cerca de Chávez y lejos de Washington, José Rizo se vería en la necesidad de recomponer su relación con la Casa Blanca.
“Tendría que ganarse como gobernante la confianza de Estados Unidos y demostrar hasta qué punto logra distanciarse de la influencia de Alemán”, señala Tünnermann.
Recuerda que para EE.UU. lo que perjudica a Rizo es que en el PLC Alemán sigue siendo el rey. “Debe sacudirse la tutela tan perjudicial de Alemán”, enfatiza.
En el caso de Edmundo Jarquín, observa que tendría buenas relaciones con Estados Unidos y al ser un socialdemócrata construiría un puente hacia la Unión Europea.
Ortega, en cambio, busca relaciones con la China, una potencia emergente en el Asia, en posible detrimento de la relación con Taiwán.
el factor chávez
A Tünnermann le inquieta que las ofertas sandinistas parecieran estar cimentadas en la esperanza de los petrodólares venezolanos. En ese sentido, coincide con la Carta Pastoral de los Obispos: hay que examinar los programas, las ofertas, los medios de realización y el origen de los recursos.
Y no olvidar, “la persona” que hace la oferta. Por tanto, dice Tünnermann, la experiencia de gobierno cuenta y en el área económica Ortega genera mucho escepticismo.
Tünnermann no olvida que Ortega “nos llevó a ser el país con la inflación más alta en el mundo” y a sufrir una “deuda externa increíblemente alta”.
También le preocupa la oferta de Ortega de condonación de deudas y subsidios. “Ese sería un pésimo camino porque eso condujo en la década de los ochenta a la cultura del no pago y eso fue lo que llevó a la quiebra del Banco Nacional de Desarrollo, por las constantes condonaciones porque los productores no se esmeraban en producir”.
A su entender, Montealegre y Jarquín hacen propuestas de fomento mucho más realistas y serias.
Tünnermann enfatiza que Ortega apuesta demasiado a la esperanza de los petrodólares. ¿De verdad vendrán?