Buen apetito

El alza del consumo y el valor de los commodities continúan empujando a las compañías agroalimentarias de la región Ver Infografia > La buena estrella siguió alumbrando a las empresas alimenticias y agroindustriales de América Latina durante 2005. No hay que hurgar demasiado para encontrar las razones. Por un lado, el consumo de alimentos continuó […]

  • El alza del consumo y el valor de los commodities continúan empujando a las compañías agroalimentarias de la región
  • Ver Infografia >

    La buena estrella siguió alumbrando a las empresas alimenticias y agroindustriales de América Latina durante 2005. No hay que hurgar demasiado para encontrar las razones. Por un lado, el consumo de alimentos continuó su marcha ascendente, apuntalado por el alza del PIB regional. Por el otro, los precios de commodities como la soja permanecieron en niveles elevados gracias, fundamentalmente, a la sostenida demanda china e india.

    Ese constante apetito global consolida la marcha del sector agroalimentario de la región. Pero, se sabe, la felicidad nunca es completa. En Brasil algunas empresas comenzaron a sufrir por la mayor fortaleza del real. Bunge (Nº 131 en el ranking de AméricaEconomía), el líder en el procesamiento y exportaciones de soja en Sudamérica es un caso paradigmático. Los costos en dólares de la empresa se incrementaron 19 por ciento en Brasil durante el año pasado y terminaron por estrechar sus márgenes. A eso se suma que las ventas cayeron a US$ 4,998.5 millones, un 6.3 por ciento menos que en 2004. La respuesta de Bunge a esas dificultades no se hizo esperar: en 2005 redujo en un 20 por ciento sus inventarios de fertilizantes, comenzó un plan de disminución de costos y lanzó un programa financiero para reducir la exposición al real.

    Pero, más allá de esos ajustes, el plan de consolidar a Brasil como el gran centro productor de Bunge continúa. La empresa empezó el año pasado la construcción de una terminal de granos y fertilizantes en Santos, el principal puerto de Brasil. Aunque esa búsqueda por mejorar las eficiencias en logística choca con un inconveniente: el acuerdo con América Latina Logística, dueña y operadora de redes ferroviarias en Paraná, Santa Catarina y Río Grande do Sul, para incentivar el desarrollo de las líneas férreas está estancado. “Hay problemas con los municipios para que siga avanzando”, dice Jason Vieira, economista jefe de la consultora Global Invest, en São Paulo.

    En Argentina, en tanto, la agroindustria sigue con el viento de cola. Y Bunge sigue cosechando lo sembrado en tiempos tumultuosos. En el crítico 2002, cuando los inversionistas se empujaban para salir de Argentina, la compañía invirtió US$300 millones en construir un puerto y una planta de aceites y fertilizantes. Esa apuesta ya empezó a pagar: las ventas de Bunge en Argentina saltaron un 35.6 por ciento durante el año pasado. Pero, como en Brasil, la luz amarilla la encendieron los costos en alza. “La escasez disparó los costos energéticos”, dice Juan Martín Rebolini, presidente de Aeropuerto, una consultora dedicada a la actividad primaria, en Buenos Aires. “Eso, más el significativo aumento de la capacidad instalada con precios estables, redujo los márgenes”. De todos modos, no cabe duda de que la ola verde continuará. Según la USDA (el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, por sus siglas en inglés), para 2010 se estima que la región producirá 127 millones de toneladas de soja, más que en la suma del resto del mundo.

    Vuelo alto

    El año pasado también fue bueno para las grandes avícolas y productoras de embutidos de América Latina. Pese a la debilidad de la economía y la demanda en Brasil, Sadia (Nº 96) logró incrementar sus ventas un 30.1 por ciento. ¿La clave? Adaptar en el mercado interno la oferta a la búsqueda de precios más competitivos por parte de los consumidores brasileños. Eso se sumó al incremento de las exportaciones pese a la apreciación del real, la reaparición de focos de fiebre aftosa en Mato Grosso do Sul y Parana, además de los temores provocados por la gripe aviar. Lo mismo sucedió con Perdigão (No. 142), cuyas ventas alcanzaron los US$2,198.1 millones, un 19.5 por ciento más que en 2004.

    El problema es que será difícil mantener ese comportamiento durante este año. “Hay una retracción del consumo en Europa que está afectando a las productoras avícolas”, dice Marcio Kawasaki, analista de Fator Corretora, en São Paulo. “El año pasado fue muy bueno, pero 2006 luce un poco más complicado y, de hecho, las exportaciones ya están bajando”. La crisis de la gripe aviar está derrumbando el consumo y los precios de los pollos ya están cayendo en el mercado global. Ante eso, y para evitar un exceso de oferta, las avícolas brasileñas deberán reducir su producción en un 25 por ciento durante este año.

    Para la mexicana Bimbo (Nº 52), en cambio, no hay ningún nubarrón a la vista. Todo lo contrario. “Por fin la operación en Estados Unidos comenzó a arrojar utilidades gracias a la racionalización de su portafolio de productos”, dice un analista en Ciudad de México que prefiere no ser citado. El salto en las ventas del 6.8 por ciento en dólares en el mercado estadounidense se debe, básicamente, a un cambio de la estrategia de la empresa a partir de la inclusión de productos con marcas hispanas.

    Las buenas noticias de Estados Unidos se suman al crecimiento del mercado mexicano impulsado por las compras de las operaciones de El Globo —la mayor cadena de panaderías— y Chocolates La Corona, además del buen ritmo de las ventas en Chile, Perú y Venezuela. Esos factores contribuyeron a acumular ventas por US$5,275.5 millones, un 14.1 por ciento más que en 2004.

    En Argentina, el salto del PIB por tercer año consecutivo y la recuperación del consumo de las primeras marcas ensancharon los márgenes de las empresas alimenticias. Un ejemplo claro es el de Molinos Río de la Plata (Nº 333), la empresa emblemática del sector agroalimentario argentino. Sus ventas netas en 2005 cayeron a US$907.1 millones, 6 por ciento menos que en el año anterior, pero las utilidades de la empresa se duplicaron. La razón es clara: según la consultora AC Nielsen, el volumen de las ventas de alimentos creció cerca de un 8 por ciento con relación al 2004 en Argentina. Eso dio vía libre al crecimiento de las primeras marcas de Molinos, al tiempo que la empresa discontinuó sus productos de precios bajos.

    En tanto, la apuesta de Molinos por los commodities dejó de ser la principal clave de la compañía como sí lo fue durante el peor momento de la crisis económica argentina, cuando el negocio de los graneles ayudó a compensar la caída del consumo de las marcas y permitió, además, garantizar el control a precios competitivos de la provisión de las principales materias primas. Ahora, el foco cambió de dirección y está puesto en las marcas. Y no sólo en el mercado interno.

    Está claro: el apetito global continuó firme el año pasado. Y las empresas alimenticias y agroindustriales siguieron su marcha ascendente. 2006 está planteando nuevos desafíos. La buena nueva es que las compañías de la región pueden afrontarlos desde una posición de mayor fortaleza.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí