A manos llenas

El alto precio de los metales continúa inundando de inversiones a la región. El desafío de los países es seguir atrayendo capitales Ver Infografia > Parece absurdo. En el último mes algunos empresarios mineros de América Latina llegaron a quejarse de una “baja” del precio de los commodities. Suena exagerado alarmarse porque la libra de […]

  • El alto precio de los metales continúa inundando de inversiones a la región. El desafío de los países es seguir atrayendo capitales
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    Parece absurdo. En el último mes algunos empresarios mineros de América Latina llegaron a quejarse de una “baja” del precio de los commodities. Suena exagerado alarmarse porque la libra de cobre no siga subiendo por sobre los US$4 cuando a principios de año nadie imaginaba que el precio superaría los US$2 y, de hecho, los proyectos se evaluaron con una expectativa de no más de US$1.

    El ejemplo es válido para todos los metales: oro, plata, molibdeno, níquel… Lo cierto es que la bonanza entusiasmó tanto a las empresas que invirtieron US$1,127 millones en exploración minera en América Latina durante el año pasado (excluyendo hidrocarburos), un 45 por ciento más que en 2004 (US$773.5 millones), según cifras de Metals Economics Group (MEG). En 2002, uno de los años de vacas más flacas, el monto apenas alcanzaba los US$448 millones. El beneficio para la región de semejante salto está a la vista: las economías, dependientes de materias primas, continúan mejorando sus ingresos fiscales y balanzas comerciales.

    La buena noticia es que los precios se mantendrán. “Hubo un alza especulativa, pero en la última corrección se llegó a niveles razonables”, dice Alonso Aramburu, analista de Santander Investment, en Nueva York. Para Anthony Dawes, socio en Chile de PricewaterhouseCoopers (PWC), firma que anualmente publica Mine, un análisis de las grandes mineras en el mundo, “hay un cambio en los precios que se mantendrá por lo menos dos o tres años”. ¿La razón? El bajo nivel de los inventarios, la creciente demanda y demoras en el aumento de la producción. “Si países como China aumentan su consumo per cápita de materias primas como lo hicieron Japón o Corea en etapas similares de su desarrollo, fácilmente pueden llegar a triplicar su demanda actual”, dice Dawes.

    Este año la producción de cobre aumentará 4.7 por ciento y el año pasado lo hizo en 2.2 por ciento. Las reservas tampoco aumentan mucho. Casi todo el potencial de América Latina está explotándose o, al menos, tiene un dueño, y aún no está claro cuáles son las reservas de Eurasia, África o China. Según datos del Servicio Geológico de EE.UU. entregados por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), en Chile, Perú y México hay 460 millones de toneladas de cobre, el 49 por cieno de las reservas mundiales. Sólo Perú tiene el 5 por ciento de las reservas de oro del mundo: 4,100 toneladas. En cuanto a la plata, Perú y México tienen el 14 por cieno, con 77,000 toneladas.

    El desafío para los países de la región es seguir atrayendo a los inversionistas que se entusiasman por buscar en otras zonas. Dawes advierte que la porción que se lleva América Latina de la torta mundial de inversiones ha bajado desde un 29 por ciento en 2001 hasta el 23 por ciento actual, citando cifras de MEG, debido a la mayor participación de destinos como Rusia y China. De hecho, la chilena Antofagasta PLC, del grupo Luksic, está llevando US$700 millones en inversiones a Pakistán. “Existen potenciales interesantes en Mongolia, Papua Nueva Guinea, Indonesia, Laos y Pakistán, entre otros”, dice Eduardo Titelman, vicepresidente ejecutivo de Cochilco.

    Pese a la caída de la región a la hora de captar inversiones, algunos elementos juegan a favor. La inestabilidad política latinoamericana, que aterroriza a algunos empresarios de los países más desarrollados, puede ser indiferente para empresas chinas e indias. “Se blindan de otra manera, hablan de gobierno a gobierno más que de empresa a gobierno y entran con un fuerte discurso de colaboración”, dice Dawes, de PWC. El mejor ejemplo es la tranquila llegada a Bolivia de la firma india Jindal Steel and Power, que obtuvo la concesión del yacimiento de hierro EL Mutún, donde invertirá US$2,300 millones. No es el único signo positivo. Marcos Lima, profesor del Centro de Minería de la Universidad Católica de Chile y ex presidente ejecutivo de la estatal Codelco (N°16 en el ranking de AméricaEconomía), cree que el profesionalismo de la cadena de valor de la región difícilmente se encuentra en otras zonas. “El gasto en exploración más significativo está en América Latina porque hay recursos, infraestructura y reglas del juego que favorecen”, dice.

    Tarea empresarial

    Esas ventajas pueden llevar a los hechos el enorme potencial minero de Perú. El país recibió US$242 millones en inversión en exploración en 2005, superando a México (US$232 millones) y a Chile (US$163), según datos de Cochilco basados en MEG. El crecimiento tomó tal dimensión que el año pasado Perú produjo más de 200 toneladas de oro, más que lo acumulado en toda la década de los ochenta.

    En México, líder mundial en producción de plata con 3,213 toneladas en 2005, las autoridades esperan que este año se inviertan cerca de US$250 millones en exploración, a pesar de las huelgas en minas de cobre y hierro. Chile, en tanto, deja cada vez más espacio a otros países, aunque no por falta de explotación. Sigue siendo el principal productor de cobre del mundo, con más de 5,4 millones de toneladas métricas en 2005. “Pero las inversiones caen porque todos los proyectos están en etapa de madurez”, dice Aramburu, de Santander Investment.

    A nivel mundial, la capitalización de mercado de las 40 principales empresas mineras ha crecido 72 por ciento en el último año, dice el estudio de PWC. Las compañías más grandes aumentaron sus ganancias un 59 por ciento en 2005 con respecto al año anterior y su Ebitda lo hizo un 46 por ciento, dice el estudio de la consultora.

    En adelante, las empresas deberán aprovechar la eficiencia que lograron en la parte baja del ciclo, hace unos cuatro años. La misión no es fácil porque las presiones vienen de todos lados. Como ejemplo, los trabajadores de Escondida (N°66), la mina de cobre privada más grande de Chile, controlada por BHP Billiton, están pidiendo un reajuste de 10 por ciento en sus salarios. Las alzas vienen igualmente en los precios de los insumos y maquinarias que usa la minería, así como los de sus proveedores.

    Conservadores, los empresarios prefieren pensar que la bonanza no durará. “Debemos ser cuidadosos, la Gran Minería es una industria eminentemente cíclica y orientada al largo plazo y, por lo tanto, no podemos garantizar que los precios se mantengan”, dice Francisco Costabal, presidente de los empresarios mineros en Chile. Tendrán que convencer a sus empleados.

    c) 2006, AméricaEconomía. Todos los derechos reservados.

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