Aborto salta al debate electoral

Una opinión a favor del aborto terapéutico expresada la semana pasada por el candidato presidencial de la Alianza del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín, ha ocasionado fuertes roces entre el candidato y un obispo católico. Jarquín dijo que el aborto terapéutico se encuentra contemplado en el Código Penal, por lo que él se ha […]

Una opinión a favor del aborto terapéutico expresada la semana pasada por el candidato presidencial de la Alianza del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín, ha ocasionado fuertes roces entre el candidato y un obispo católico.

Jarquín dijo que el aborto terapéutico se encuentra contemplado en el Código Penal, por lo que él se ha pronunciado a favor de respetar esa norma.

Durante una gira de campaña realizada la semana pasada por Occidente de Nicaragua, Jarquín aclaró que no está a favor del aborto en general.

“Yo no estoy hablando ni soy partidario del aborto en general, sino que se respete esa norma que está establecida (en el Código Penal) desde hace muchos años”, dijo, añadiendo que esta práctica médica sólo debe aplicarse en caso que la vida de la madre esté en riesgo.

Sin embargo, para el secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y Obispo de la Diócesis de Juigalpa, monseñor Sócrates René Sándigo, la postura del candidato presidencial “sería un crimen atroz”.

Sándigo expresó que “esa postura va a hacer perder votos a esa persona, porque esa persona no puede ser elegida como candidato a la Presidencia, porque entonces tendría en la Presidencia a un abortista; tendríamos un asesino, una persona partidaria de la cultura de la muerte”.

disculpa al obispo

Tal posición fue considerada “extremista” por Jarquín, quien ayer emitió un comunicado donde establece que su compromiso político “es con la vida”.

“Lamento profundamente que una declaración mía en defensa de la vida y con estricto apego a una norma legal que tiene más de un siglo y que existe en la casi totalidad de países del mundo, haya provocado una reacción intolerante y desmedida de una autoridad de la Iglesia católica, cuya investidura, como católico, respeto profundamente”, manifestó Jarquín.

“No soy un asesino, mi compromiso ha sido y es con la vida. Comprendo que esas declaraciones se hayan hecho en un arranque intempestivo, y por eso, aunque esperaría se me pida perdón, con humildad disculpo a quien me ha calificado de forma tan indebida”, expresó Jarquín.

Asimismo lamentó que “se trate de arrastrar a la Iglesia católica a tomar partido en la contienda electoral, y que se exponga al país a la intolerancia religiosa que tanto daño está causando en otros países del mundo”.

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