La vida del atleta Hernández
Bo Jackson y Deion Sanders construyeron sólidas carreras en el beisbol de las grandes ligas y el futbol americano de los Estados Unidos, que los llevó a convertirse en atletas élite.
Aunque Carlos Hernández, de 28 años, desconoce la historia de ambos jugadores, él construye la suya con la espada y el balón como seleccionado nacional en esgrima y balonmano y ser uno de los pocos atletas que han brillado en más de dos disciplinas en el deporte nacional, igualando a Róger Mayorga, guardameta de la selección nacional de futbol e integrante del equipo nacional de beisbol en décadas pasadas.
Su historia deportiva incluye desde secuestros hasta abandonos de un par de novias que no soportaban que su “espadachín” se alejará mucho tiempo por las competencias.
“En diciembre pasado cuando íbamos a Guatemala unos hombres armados nos secuestraron, nos robaron todo, nos dieron tantas vueltas en vehículo con los ojos vendados hasta llevarnos a un lugar donde nos amarraron de pies y manos con la amenaza que si nosotros nos soltábamos nos matarían, pero a las 5:00 a.m. ya no había nadie y pudimos salir del lugar”, cuenta.
Vivir en un barrio donde los conflictos entre los grupos juveniles son parte de la vida cotidiana entre los habitantes, le ayudó a encontrar en el deporte el espacio para expresar su espíritu juvenil.
Ahora hace una retrospectiva y expresa que el respeto que se ha ganado entre los habitantes de Batahola Sur es gracias al día en que pisó una pista de atletismo para iniciarse en ese deporte allá por 1998, sin embargo, una lesión en su pierna derecha le impidió continuar.
Y fue a partir de esa lesión que inició simultáneamente a cosechar triunfos en dos deportes no tan promocionados en el país como esgrima y balonmano.
En esgrima ha logrado títulos en espada como campeón en ligas de barrios, en florete se coronó monarca nacional en 1998 y 1999, en espada logró otro título nacional, y ahora sólo espera el día que debute en Venezuela para buscar la clasificación a los Juegos Panamericanos que se celebrarán en Río de Janeiro.
El fin de semana pasado ayudó al American College a conquistar su primer título en el Campeonato Nacional de Balonmano logrando así su sexto título personal.
Sin embargo, para este joven graduado de salvavidas en el 2001, de técnico en contabilidad, profesor de educación física y promotor de deportes, estar entre la espada y el balón no es suficiente para su vida personal y profesional.
Ahora que juega con el American College espera la oportunidad de una beca para coronar una carrera profesional que no puede pagar con su salario de maestro.