La Gritería Chiquita fue instituida por el Obispo de León y Chinandega, monseñor Augusto Oviedo y Reyes. (LA PRENSA/ARCHIVO)

Gritería Chiquita se extiende hasta Miami

La Gritería Chiquita o de penitencia inició en 1947, como un compromiso de los leoneses con la Virgen María [doap_box title=»Artesanías de Masaya» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Pitos, matracas, chischiles, sombreros de palma, camioncitos, gallos de madera y las tradicionales canastitas no pueden faltar en la famosa Gritería Chiquita, por eso los artesanos de Monimbó viajan a […]

  • La Gritería Chiquita o de penitencia inició en 1947, como un compromiso de los leoneses con la Virgen María
[doap_box title=»Artesanías de Masaya» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Pitos, matracas, chischiles, sombreros de palma, camioncitos, gallos de madera y las tradicionales canastitas no pueden faltar en la famosa Gritería Chiquita, por eso los artesanos de Monimbó viajan a León a ofrecer su arte e ingenio expresados en sus artesanías.

Los artesanos monimboseños alegan que siguen fabricando estas artesanías para mantener la tradición, como doña Maricela Gaitán, artesana de sombreros de palma, muy demandados en Occidente para esta fecha.

Gaitán sostiene que en la temporada hace 500 docenas listas para la venta en el mercado nacional, y hay personas que visitan Monimbó, originarios de Guatemala, El Salvador y Costa Rica.

El chischil también llama la atención al momento de hacer la tradicional gorra, niños ambientan las calles todos los 7 de diciembre con el sonar de los chischiles de palmas en cuyo interior suenan dos tapas de gaseosas y dos piedritas.

“Cortamos y rajamos las palmas a lo largo del año y empezamos a tejer dos gruesas de chischiles diarios (114 unidades la gruesa), en tres meses tejemos 58 gruesas”, explicó Hilaria del Socorro Gaitán, artesana de chischiles.

“La gente los buscan, porque llama la atención de los niños y por eso la demanda es alta y el valor de 144 chischiles cuesta 150 córdobas en Masaya”, señaló doña Hilaria, quien mencionó que la palma la obtienen del municipio de La Paz Centro.

Los artesanos de Masaya también llevan a estas festividades las canastas y collares y dilatan 20 días en comercializar las artesanías en estos caluroso municipios.

Josefa López Ortiz viaja a Chinandega y dice que por vender duermen a la intemperie en las plazas, calles o iglesias, corriendo riesgos de enfermedades y peligran ser asaltados, todo por ofertar sus artesanías de palmas, collares, el tradicional indio, propio de Masaya, y las ya conocidas canastas.

Tampoco pueden faltar las ruidosas matracas que son fabricadas en su mayoría en la comarca Pacayita, al norte de Masaya, y don Esteban Oviedo dice que mantiene la herencia de su padre Antonio Oviedo, y asegura que utilizan cuatro onzas de clavos y media vara de madera para armar 144 matracas. “Tenemos 50 años de hacer matracas y lo consideramos un negocio familiar, y nos motiva por mantener la tradición constante de celebrar la Gritería, y la matracas se harán de por vida”, asumió Oviedo.

Miguel Flores CORRESPONSAL/ MASAYA

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Miguel Flores CORRESPONSAL/ MASAYA[/doap_box]

CORRESPONSALES/LEÓN Y CHINANDEGA

La penitencia en honor a la Virgen de la Asunción que iniciaran los leoneses hace 59 años para pedir por la calma de la furia del Cerro Negro se ha convertido en toda una atracción turística, para nacionales y extranjeros. Pero esta devoción mariana que se expresa la noche del 14 de agosto se extendió ahora a la comunidad nicaragüense que reside en Miami, Estados Unidos.

Si para los occidentales, esa noche, resulta una tradición mariana, para los visitantes constituye una atracción, pues se observan la algarabía de los niños, el arreglo de los altares y los cantos a la Virgen. Pero para los nicaragüenses fuera del país resulta una actividad que les identifica como embajadores de la cultura religiosa nicaragüense.

León encabeza la actividad que se extiende a Chinandega y otros departamentos del país y que desde hace 4 años se celebra en Miami.

LA VIRGEN DEL TRONO A MIAMI

La Virgen del Trono cuando se nombró Patrona de Nicaragua comenzó a peregrinar dentro y fuera del país. Réplicas de esta imagen, sus joyas y su tumbilla, son las que realizan el periplo por el interior del país y ha viajado en cuatro oportunidades en el mes de agosto a Miami, con el objetivo de aumentar la fe y el espíritu mariano a los connacionales que residen allá.

“Fuera del país hemos visitado además de Miami, Washington y Alabama, donde hemos presentado la historia de la Virgen conquistadora y donde los nicaragüenses, especialmente, la reciben con gran pompa. Lo que se vive aquí con la Gritería Chiquita y el novenario de la Virgen en noviembre y diciembre, se traslada para allá, nada más que en agosto”, dijo el padre Rodrigo Urbina Vivas, párroco de la basílica menor de El Viejo.

Urbina dijo que a raíz del patronazgo de la Virgen de El Viejo, por ser la más antigua de las purísimas de Nicaragua, recibió solicitudes de las parroquias nacionales y la comunidad nicaragüense, devotos de la Virgen, la pidió para visitarles en Estados Unidos.

“El objetivo de la llegada de la Virgen a Miami es de hacer sentir la marianidad del pueblo nicaragüense más allá de nuestras fronteras donde hay una persona de este país que ama intensamente a María Santísima”, aseguró el párroco.

MARÍA EN EL MUNDO

Para el sacerdote Rodrigo Urbina Vivas ninguna fiesta mariana puede estar desconectada de la otra. Todas hacen referencia a una única persona, que es María Santísima. “El Ministerio de la Inmaculada Concepción, que se celebra en diciembre, es uno de los privilegios que recibe la Virgen”.

“Sin embargo, el dogma de la Virgen Santísima se resume en cuatro beneficios. Es inmaculada, es la madre de Dios, es Virgen antes, en y después del parto y subió en cuerpo y alma al cielo. Es por último premio que recibe la Virgen que la Iglesia en todo el mundo celebra su asunción al cielo, el día 15 de agosto”, señaló el sacerdote.

La Gritería Chiquita coincide con la víspera de esta gran efemérides de la Iglesia. Nació en León, como también nace la Gritería del 7 de diciembre, en la víspera del Ministerio de la Concepción, y es una fiesta mariana, de amor a la Virgen, exclusiva de los nicaragüenses, porque sólo aquí se celebra con tanto fervor. La de agosto no tiene la fuerza de la primera, pero ya se celebra en algunos departamentos fuera de Occidente y ahora en Miami.

EN MIAMI

La comunidad mariana nicaragüense, acompañada de centenares de devotos de la Virgen, celebra un novenario dedicado a la Virgen Santísima, en un período de diez días que dura el peregrinaje agostino por templos católicos de Miami.

Su entrada triunfal es en hombros de los feligreses, quienes esperan en largas filas el momento de venerarla.

Doña Enma Fonseca, periodista nicaragüense, relata que desde el 12 hay altares y gritería en las diferentes parroquias que se visitan. “Escenas de desbordante alegría, entre el agitar del azul y blanco patrio, el sonar de maracas y chischiles, es en síntesis, el ritual que es compartido por ciudadanos de otras nacionalidades”, dijo Fonseca en entrevista telefónica y quien agrega que es una linda oportunidad de sentir la solidaridad humana.

Habrá celebraciones en los templos de San Juan Bosco, San Juan Apóstol, Corpus Christi, Saint Timothy, Madre de Cristo, hasta su despedida el 20 de agosto en la parroquia de Good Shepherd de Miami.

PINCELADAS DE HISTORIA

La Gritería Chiquita la instituye el Obispo de León y Chinandega, monseñor Augusto Oviedo y Reyes, quien convocó a su Catedral a los leoneses, en agosto, al ver su sede anegada de arena por la erupción del cerro y preguntó a sus conciudadanos que si querían ofrecer a la Virgen una Gritería de penitencia para que ella los alejara de esta calamidad que podía matarles a todos, obteniendo así el compromiso del pueblo mariano de León.

Mélida Oviedo Reyes, hermana de monseñor Oviedo, recuerda que cuando se inició la celebración de la Gritería sólo se podían dar objetos religiosos. “Era una Gritería de penitencia, sólo se daban cosas religiosas como medallas, estampitas, así se empezó”, rememora Oviedo, quien tiene más de 90 años y fue una de las grandes colaboradoras de monseñor Oviedo, en las diferentes obras que él impulsó a favor de los más desprotegidos.

Ahora en los altares de la ciudad no es común la repartición de materiales religiosos. Asimismo, muy poco se observa que en los hogares leoneses se den los tradicionales dulces típicos que en algunos años fueron utilizados.

Las medallas y estampitas religiosas, así como los dulces típicos fueron sustituidos por caramelos de diferentes marcas, que por sus precios resultan más favorables para la población que desea continuar la tradición. Pero el arroz, el azúcar y en ocasiones hasta jabones también se han sumado a la Gritería, porque los promesantes son sensibles a las necesidades de la población.

El ambiente de festividad que se vive en la ciudad es innegable. Desde las primeras horas de la mañana del 14 de agosto se escuchan en las calles los cantos a la Virgen.

La noche del 14 también se ha convertido en un reencuentro familiar, los hijos, nietos, hermanos, sobrinos y demás parientes que viven en otras zonas del país acostumbran regresar a León para compartir una cena con sus seres queridos.

La tradición de la Gritería Chiquita también atrae a los turistas, nacionales y extranjeros, convirtiendo el mes de agosto en “uno de los mejores del año”, valora Julio Toruño, gerente de la empresa Marín Saravia, que cuenta con dos hoteles en León y además son propietarios del restaurante El Sesteo.

Toruño señala que las habitaciones en los hoteles San Juan D´León y el hotel La Posada del Doctor están reservadas desde el sábado 12, por lo que en esos lugares ya no se cuenta con más espacio.

Cada año se reporta un incremento de visitantes en las noches del 14 de agosto y el 7 de diciembre. “Para esos días las reservaciones en los hoteles se disparan, se hacen anuncios por Internet, invitando a la Gritería, a toda nuestra base de datos y por eso es que ya no hay espacio, nos quedamos chiquitos”, reconoce Toruño.

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