Transfusión de sangre

A las siete de la mañana de ese día José abrió la puerta de su cabaña, donde habitualmente existe una abertura para que salga el humo originado por el fogón y expresó a Jacinto, su sirviente de confianza: “Aunque seas un miserable y te encuentres hambriento y estés fuerte, puedes errar por este caminar pero […]

A las siete de la mañana de ese día José abrió la puerta de su cabaña, donde habitualmente existe una abertura para que salga el humo originado por el fogón y expresó a Jacinto, su sirviente de confianza: “Aunque seas un miserable y te encuentres hambriento y estés fuerte, puedes errar por este caminar pero no lamentarás apropiarte de la verdad y sinceridad”. El sirviente se sorprendió y sus ojos estaban extraordinariamente poseídos de una mirada turbia y no pestañeaba.

Jacinto de inmediato como una bala pensó queriéndole decir al patrón: “Si tú, creyente, abandonas a otro creyente en desgracia, eso es peor que un asesinato, es aquí donde se esconde el secreto del muerto resucitado”.

Jacinto, ven acá, le dijo José su patrón: “Prontamente me toca viajar al extranjero a hacerme el chequeo médico de rutina y la respectiva transfusión de sangre, pues tú sabes el tipo de enfermedad que tengo y he descubierto que el brujo que me asesora desde hace aproximadamente 22 años me ha tenido engañado, pues no me ha resuelto nada”. Jefe, qué bueno que haya descubierto esa anomalía pero como usted cree muchísimo en ese brujo, no le había querido decir nada pero exactamente no veo que usted haya superado; más bien se ha estancado en su economía, política y nuevas amistades que pueden ayudarle muchísimo, a pesar de miles y miles de córdobas que le ha pagado durante todos estos años a ese brujo, me supongo que lo tiene millonario; además, debería tener cuidado con la asesoría que le dé ese brujo para las elecciones que se darán próximamente en el pueblo.

Gracias Jacinto, ni vos sabés cuánto me has ayudado con decirme todo esto, le expresó José.

Esa tarde pasó y después que hizo la siesta José, Jacinto su sirviente con enorme temor le comentó : “Que el día anterior había tenido una revelación y/o manifestación, que el tratamiento médico que irá a recibir al extranjero, la sangre que le aplicarán está contaminada para que paulatinamente vaya muriendo, tenga cuidado o lleve su propio donante o cambie de país para hacerse el tratamiento, pues parece que lo tienen bien observado a donde viaja y recuerde que muchos que le rodean están con usted para aprovecharse de su poder económico, político, son oportunistas y ambiciosos.

José se asombró tanto que pelaba los ojos como un gato en celo de noche y expresó a su sirviente, gracias y tráeme la imagen de San Miguel y San Rafael y me compras 12 veladoras o candelas para darles las gracias a Dios que te puso en mi camino para alertarme y salvarme la vida.

La Prensa Literaria

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