- Hezbolá aceptaría despliegue militar libanés en el sur
Israel decidió el miércoles ampliar la ofensiva terrestre en el sur del Líbano en un movimiento que implica un reforzamiento de la vía militar, al tiempo que el grupo chiíta irregular Hezbolá anunció que aceptaba el despliegue en esa zona del Ejército regular libanés.
De este modo, se observa, por un lado que Israel sigue empeñado en reforzar la vía militar mientras no se vislumbre una alternativa diplomática clara, y, por otra parte, la decisión anunciada ayer por el líder de Hezbolá, Hassán Nasralá, parece ir en consonancia con la propuesta publicada hace dos días por el primer ministro libanés, Fuad Siniora, de desplegar al Ejército en el sur del país.
Nasralá respondió ayer con una dura amenaza a la decisión del Gobierno israelí de dar luz verde a una nueva invasión del Líbano.
“Vamos a convertir la tierra del sur del Líbano en una tumba para los invasores sionistas”, advirtió el clérigo en un discurso divulgado por la televisión Al Manar, órgano de propaganda de Hezbolá.
Ese despliegue militar (mencionado por otra parte en la resolución 1559 del Consejo de Seguridad de la ONU) es uno de los requisitos que Israel plantea al Líbano para detener la presente escalada, que se ha cobrado la vida de más de mil civiles en el lado libanés y de 67 soldados y 36 civiles en el israelí, donde también han resultado heridas 791 personas, entre civiles y militares.
El Gabinete de Seguridad de Israel aprobó ayer los planes para lanzar una ofensiva a gran escala contra Hezbolá, lo que da luz verde a las tropas de tierra para llegar al río Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera israelo-libanesa.
El objetivo de la operación es reducir de forma significativa la capacidad de la milicia libanesa de disparar cohetes de corto alcance contra suelo israelí, al concentrarse la mayor parte de las lanzaderas —según estimaciones militares— en esa área de varias decenas de kilómetros.
La decisión de expandir la ofensiva militar terrestre en Líbano fue apoyada por nueve de los ministros del gabinete de seguridad, mientras que tres se abstuvieron y ninguno votó en contra.
La ministra israelí de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, matizó que “la decisión adoptada por el gabinete no sólo es militar, sino también diplomática; llevamos ambas cosas en paralelo”.
Fuentes militares israelíes estiman que “una operación de envergadura del Ejército hasta el río Litani llevará una semana”, mientras que calculan entre cuatro y seis semanas el tiempo necesario para completar la misión, es decir, lograr el pleno control de la zona ocupada.
La decisión ha sido aprobada la víspera de la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York, donde se debatirá un borrador destinado a exigir a las partes en conflicto un alto al fuego.
Por su parte, el primer ministro libanés, Fuad Siniora, se mostró pesimista sobre la resolución política del conflicto con Israel, ya que en su opinión nada se ha movido hacia delante en la ONU.
“Estamos en el mismo punto. No ha habido ningún progreso”, dijo a los periodistas horas después de entrevistarse en la capital libanesa con el subsecretario de Estado norteamericano para Asuntos de Medio Oriente, David Welch, quien llegó en una visita no anunciada.
El líder de Hezbolá, Hassán Nasralá, dijo este miércoles a los residentes árabes de Haifa, en el norte de Israel, que deben abandonar esa ciudad, sin dar más detalles.
“Para los árabes de Haifa éste es un mensaje especial. Expreso nuestra tristeza por sus mártires y sus heridos. Por ello les pido que abandonen la ciudad”, dijo.
“En el pasado la presencia de ustedes y lo que les sucedió nos hizo dudar si atacábamos o no esta ciudad”, declaró Nasralá.
Haifa, tercera ciudad de Israel, ha sido blanco de varios disparos de cohetes del Hezbolá desde el 12 de julio, fecha en que comenzó el conflicto.