- Fiscalía no pudo demostrar cómo el sobrino de la víctima planeó y ejecutó con ayuda de otros el asesinato
CORRESPONSAL / GRANADA
Un jurado de conciencia declaró anoche inocentes a los cinco acusados por el delito de asesinato en contra de Magdalena Pecorelli, de 82 años, ocurrido hace más de dos años y medio en Granada.
Según el veredicto unánime del jurado, Oswaldo Pecorelli Foglia, de 50 años, sobrino de la víctima y acusado como autor intelectual del delito, no es culpable del crimen.
Tampoco son culpables Wilber Antonio Sánchez González, de 29 años, alias “Moño Moño”; José Denis Sequeira Martínez, de 28, apodado “Chipirasca”; Alberto Alfonso Espinoza Jirón, de 27, conocido como “La Pulga”, ni Oscar Javier Díaz Álvarez, de 30, alias “Micoín”, acusados todos como coautores del crimen.
Los familiares de los cinco acusados, incluyendo la familia Pecorelli, celebraron el veredicto entre risas, lágrimas y abrazos. Pero una pregunta quedó sin respuesta en la Sala Penal del Juzgado de esta ciudad: ¿quién mató a Magdalena Pecorelli?
La Fiscalía no logró demostrar que, como indicaron durante el proceso, Pecorelli Foglia planeó y ejecutó con ayuda de los otros cuatro el asesinato de su tía Nena Pecorelli Manes, con el fin de apoderarse de la casa de habitación de ésta, situada contiguo al costado este del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Granada.
Ni logró que el jurado de conciencia considerara los indicios que, según ellos, implicaban la participación de los cinco acusados en el crimen que conmocionó a la sociedad granadina la mañana del martes 16 de diciembre de 2003.
En cambio, el jurado consideró la petición de no culpabilidad solicitada por la defensa de Oswaldo Pecorelli, ejercida por la abogada Guadalupe Valencia, y los otros cuatro acusados, representada por la abogada Aracelly Largaespada.
FiSCALÍA SIN ECO
La defensa sostuvo durante el juicio que la Policía Nacional contaminó la escena del crimen y que se sesgaron las pruebas contra los acusados.
Mientras, la Fiscalía refutó que actuó “sin apasionamientos” y que había suficientes pruebas de indicio contra los acusados.