Se calcula que entre 1959 y 1980 unas 800,000 personas abandonaron la isla en diferentes oleadas.
La Ley de Ajuste Cubano, en 1966, legalizó a los inmigrantes cubanos que alcanzaran playas de EE.UU., a quien Cuba acusa de provocar emigraciones masivas para aprovecharse de los técnicos preparados en la isla y propiciar una crisis que justificara una eventual intervención.
El anticastrismo de Miami también se opuso a la apertura para evitar la “uniformidad” ideológica en Cuba, pero los distintos gobiernos de EE.UU. mantuvieron una política más o menos abierta a la llegada de inmigrantes.
En 1980 se produjo el éxodo del Mariel y 125,000 cubanos llegaron a las costas de Florida —muchos de ellos delincuentes— provocando una conmoción en el país que llevó a Washington a firmar con Cuba, en 1984, los primeros acuerdos migratorios, suspendidos por Castro un año después por la decisión de Ronald Reagan de endurecer las medidas contra la isla.
El período especial desembocó en la “crisis de los balseros” que llevó a 35,000 cubanos a lanzarse rumbo a las costas de EE.UU. desde 1991 a 1994.
Los segundos acuerdos migratorios, en 1994, introdujeron la denominada “ley de pies secos y pies mojados”, por la que EE.UU. repatría a los cubanos interceptados en el mar que no puedan demostrar que son perseguidos políticos.
EE.UU. mantiene un cupo 20,000 visas anuales para cubanos, pero en el 2005 más de 2,600 balseros, la cifra más alta desde 1994, se echaron al mar.
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