- Lleva seis años en Apelaciones de Managua y aúnno existe proyecto de sentencia
El próximo 7 de agosto se cumplen seis años de la fraudulenta quiebra del Banco Intercontinental (Interbank). Los saldos siguen siendo rojos, tanto para la economía como para la justicia nicaragüense.
Por la quiebra de esa institución financiera el Estado perdió, según cifras oficiales, casi tres mil millones de córdobas, y la justicia no ha encontrado ni un solo culpable de este caso.
El primer juicio contra los hermanos Alex, Saúl y Alvin Centeno, y los miembros de la Junta Directiva del banco sigue amontonado en los archivos de la Sala Penal Uno del Tribunal de Apelaciones de Managua, a la espera de una sentencia que determine la inocencia o culpabilidad de los imputados.
En este caso, la entonces Juez Suplente del Juzgado Octavo de Distrito del Crimen de Managua, Regina Escobar Altamirano, absolvió a los acusados por falta de pruebas.
Los acusados eran Alex, Saúl y Alvin Centeno Roque, así como ocho accionistas y cinco funcionarios del quebrado banco.
“Hemos consultado al Tribunal de Apelaciones sobre este caso y la respuesta que nos dio la doctora Aura Doña, que es la secretaria de la Sala Penal Uno del Tribunal, es que en ese caso ni siquiera hay un proyecto de sentencia”, dijo a LA PRENSA la Fiscal Auxiliar para Apelaciones, Francis Sevilla.
“Sabemos que ese caso es viejo, pero nosotros no podemos hacer nada, eso está en manos de los magistrados de Apelaciones”, agregó Sevilla.
LA PRENSA intentó obtener una versión del presidente de la Sala Penal Uno del TAM, Enrique Chavarría, pero las veces que le llamamos éste no respondió su teléfono celular y cuando visitamos sus oficinas el magistrado no se encontraba en ellas.
ACUSADOS BENEFICIADOS
En el escrito de agravios presentado por la entonces Procuradora Auxiliar de Managua, María del Carmen Solórzano, se alega que “la Juez no valoró las pruebas periciales, testimoniales y documentales y sólo tomó en consideración aspectos que beneficiaban a los acusados”.
El documento indica que se determinó en la prueba pericial que a partir de la segunda semana de abril del 2000 se reflejaban de manera sistemática desencajes, tanto en moneda nacional como extranjera. Que la operación se limitaba a depositar cheques a cargo de otros bancos, presentados a la cámara de compensación y devueltos por “insuficiencia de fondos”.
Además que se utilizaban cuentas contables de forma incorrecta y recurrente con el objetivo único y premeditado de esconder operaciones crediticias como sobregiros en cuentas corrientes en moneda nacional y extranjera.
Añade que se realizaban descuentos de cobranzas documentarias por montos excesivos sin haber efectuado las respectivas indagaciones con los bancos correspondientes en cuanto a la situación de las mismas, las cuales posteriormente fueron rechazadas por incontables.
Solórzano además precisa en su expresión de agravios que se otorgó créditos a la sociedad anónima Inversiones Bursátiles Internacionales, sociedad perteneciente a los socios de Interbank y que los mismos se utilizaron para canalizar financiamiento con el Dresner Bank, AG, a favor de la empresa Agropecuaria Renacer de San Miguel (Agresami) de los hermanos Centeno Roque.
LO QUE NO VIO LA JUEZ
Señala además que la judicial Escobar obvió la prueba pericial de los contadores públicos Abdul Urrutia y Alfredo Artiles, quienes coincidieron en afirmar que existieron sobregiros, y falta de apego a las leyes bancarias por parte de la gerencia financiera.
Estas operaciones fueron las que dieron origen a la iliquidez y quiebra del banco y su posterior intervención por parte de la Superintendencia de Bancos en agosto del año 2000.
El grupo de los hermanos Centeno Roque, que ya era socio del banco, con una participación accionaria del 24 por ciento, con 172,943 acciones de las 720,893 que tenía la entidad financiera, acumuló deudas por el orden de los 138 millones de dólares.