- Baile de chinegros lo más llamativo de las fiestas patronales
CORRESPONSAL / MASAYA
Desde hace más de 300 años los habitantes de Nindirí le bailan y veneran la imagen de la abuela Santa Ana, santa patrona del municipio, unos pagan promesas por milagros recibidos y otros lo hacen por mantener las tradiciones y cultura del lugar.
El Alcalde sandinista de Nindirí, Rommel Aguilera, señala que en tiempos de la Colonia Nindirí tenía como Santo patrono al Apóstol Santiago, pero el primer Alcalde del municipio, Santiago de Santana, impuso la celebración de la abuela Santa Ana, por eso cada 26 de julio el municipio se viste de gala y baila a su patrona.
Asegura que la municipalidad ha invertido en las fiestas patronales alrededor de 200 mil córdobas, y han recibido la visita de 10 mil personas devotas de la imagen.
SIN FERIA GASTRONÓMICA
Por problemas de organización y la negativa de hacerla en el parque central este año no se realizará la feria gastronómica y de artesanía que todos lo años se realiza en la ciudad.
“Lamentablemente los organizadores querían hacerla en el parque central, y como Gobierno Municipal no lo permitimos porque se crea muchos problemas con la venta de cervezas y no queríamos entorpecer las festividades religiosas, sobre todo por la afluencia de los niños que llegan a disfrutar de los juegos mecánicos; nosotros ofrecimos hacerse en la entrada del municipio pero los artesanos no quisieron hacer la feria en ese lugar”, mencionó el edil.
CHINEGROS
“Tengo 16 años de bailar como chinegro, me faltan cuatro años más para pagar una promesa a la abuela Santa Ana, porque cuando hice mi servicio militar en los años ochenta, le pedí que me regresara con vida y aquí estoy cumpliendo”, dijo el promesante César Augusto Murillo Rodríguez.
Murillo llevaba la vestimenta tradicional de Los Chinegros, una especie de corona de flores de malinche en la cabeza, la cara pintada de negro que representa al indio, un palo o raja de madera utilizada en el baile que consiste en retar a otro chinegro y darse golpes en las piernas al calor de los tragos; vestía con una leva de color negro y pantalón blanco, que amortiguan los golpes.
A los 15 años el señor Pablo Guzmán sufrió de calenturas que lo mantuvieron en cama por 20 días, y su madre le prometió a la patrona sacarlo a bailar si lo curaba, y 26 años después sigue bailando porque le gustó la tradición.